martes, 20 de agosto de 2019, 07:25
Elmonarquico2015
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La cerveza: una bebida con 7.000 años de historia

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La historia de la cerveza es tan antigua como la historia de la Humanidad. Desde aquella bebida fermentada consumida por los sumerios hace más de 7.000 años, pasando por la cerveza de los egipcios -que la convirtieron en bebida nacional-, hasta la espumosa de los monasterios medievales; el preciado líquido es, posiblemente, la bebida alcohólica más antigua de la historia.


Las primeras referencias demuestran que ya en el año 7.000 a.C en Sudán (la zona conocida como el Nilo azul) se elaboraba cerveza a base de sorgo con el objetivo de evitar enfermedades infecciosas por el agua. Sin duda alguna, estas cervezas tenían poco que ver con el líquido espumoso de hoy en día.




Brindis
Casi ochenta personas brindan con cerveza durante la cata para el Premio
 a 
la Mejor Cerveza Europea, celebrada en Graefelfing, Alemania.


MESOPOTAMIA, EGIPTO Y GRECIA 


Es en Mesopotamia donde la producción y el consumo de cerveza comienzan a generalizarse. Tablillas de hace 4.000 años antes de Cristo, encontradas en lo que hoy es Irak, hacen referencia a una bebida obtenida por la fermentación de granos de cereal a la que llamaban "sikaru".


El "sikaru" era un elemento fundamental en los ritos religiosos y funerarios, y era una bebida tan popular en la época -la consumían tanto hombre como mujeres de todas la clases- que se utilizaba como forma de pago a los funcionarios.


Siglos más tarde los egipcios aprenderían el arte cervecero de los sumerios y convertirían la cerveza en su bebida nacional, incluyéndola dentro de las raciones de comida diaria que se entregaban a los trabajadores y soldados.


Al igual que en Mesopotamia, la bebida se hizo muy popular, entre otras cosas, porque las tierras no eran especialmente propicias para el cultivo de la vid.


Los egipcios aportarían dos grandes conquistas en la historia de la cerveza: el uso de la malta como ingrediente y la primera comercialización de la cerveza por todo el Mediterráneo.


En el caso de Grecia, el consumo de "zythos" -así llamaban los griegos a la cerveza- no fue tan popular como en Egipto, debido sobre todo a la escasez de cereal en unas tierras fértiles para el cultivo de la vid y el olivo.


Por su parte, los romanos aprendieron la técnica de elaboración de la "cerevisia" -del latín "ceres-vis", es decir, fuerza de Ceres, diosa de la agricultura- de los griegos. Sin embargo el vino siempre fue la bebida favorita del poder en Roma.


El mayor atractivo de la cerveza para los romanos radicaría en el precio, que era bastante más bajo que el del vino. Ello explica el poco aprecio de la cerveza en el Imperio y que su consumo quedara relegado a las clases más bajas.


Desde el Imperio romano, y gracias a los fenicios, la cerveza se difundiría a toda Europa. Siendo muy importante su consumo en los territorios con raíces celtas más profundas -los que hoy corresponden al norte de España, Francia, Bélgica, Irlanda y Gran Bretaña-, además de en los pueblos escandinavos.



LOS MONASTERIOS Y LA ÉPOCA DORADA.


El antecedente más cercano a la cerveza actual se encuentra en los monasterios medievales. Fue aquí donde la elaboración de cerveza se convirtió en un verdadero arte y en un lucrativo negocio. Y es que no hay que olvidar que los monasterios ostentaron el monopolio de la cultura y la ciencia -influyendo en la agricultura, la medicina, la literatura y la música- a largo de toda la Edad Media. Así, los religiosos, botánicos destacados, fueron posiblemente los primeros en introducir el lúpulo en la cerveza -planta que aporta el sabor amargo y el aroma a la bebida-, marcando con ello el paso de CelebracionCampeonatola cerveza antigua a la moderna.


El lúpulo permitió también alargar la conservación de la cerveza y, con ello, facilitó su exportación, acabando con su localismo. Durante años la "cerveza de los monjes" fue considerada la mejor cerveza.


Hacia los siglos XIV y XVI surgirán los primeros centros productores de cerveza en Alemania, pero no será hasta el siglo XVIII cuando la cerveza entre en su época dorada gracias a dos grandes innovaciones provenientes de la Inglaterra de la Revolución Industrial.


La primera sería la introducción de la botella de cristal, que facilitó el almacenamiento y transporte; la segunda, la incorporación de la máquina de vapor en la elaboración de la cerveza, lo que permitió un mejor molido de la malta e hizo posible el mejor bombeo del agua necesaria para limpiar los depósitos.


El siglo XIX traería otro avance fundamental: los nuevos procesos de fermentación, gracias a las aportaciones del químico francés Pasteur. A partir de entonces la expansión de la cerveza sería imparable.


LA CERVEZA HOY EN DÍA.


El consumo de cerveza forma parte esencial en la actualidad de la conocida como "dieta mediterránea", todo un estilo de vida en el que se conjugan las relaciones sociales con la propia alimentación.


En este sentido, tomar una caña o un vino en España -noveno país productor de cerveza del mundo, según la Asociación 

de Cerveceros de España- forma parte de una tradición y de unas costumbres. La cerveza en los países mediterráneos se entiende como una bebida refrescante que acompaña las comidas y que se toma, preferentemente, entre amigos.


Así lo entiende, por ejemplo, el periodista Luis del Olmo cuando dice que pese a todos los cambios "el momento de disfrutar de una cerveza sigue siendo el momento del encuentro, de compartir, de la cordialidad, de las risas, de la celebración".

  

Ahora bien, una parte fundamental de una "buena" cerveza, según los expertos, depende mucho de la forma de servirla. Una cerveza bien "tirada" debe tener uno o dos dedos de espuma, algo esencial, ya que ésta protege al líquido evitando que se oxide, lo que retiene y resalta los aromas y el gusto.


Servirla es, pues, todo un arte: se debe introducir el grifo o el cuello de la botella cerca de una de las paredes laterales de la copa, que debe inclinarse 45 grados, y dejar que ésta se bata suavemente en el fondo del recipiente -lo ideal es que éste sea de vidrio y muy fino-.


Cuando el líquido y la espuma alcanzan el borde de la copa conviene parar un momento para que la espuma descienda ligeramente y, a continuación, volver a verter la cerveza hasta que se llene el recipiente. Así conseguiremos una cerveza bien "tirada".


La cerveza también ha sido parte fundamental de la idiosincrasia mediterránea y, por ello, ha adquirido en diferentes momentos una notable presencia en el arte. Artistas como Rembrandt, Manet, Picasso o Juan Gris la han representado en sus lienzos; y poetas como Alberti o Blas de Otero la han incluido en sus versos.


De manera que nada mejor para concluir que el poema de Teodoro Rubio titulado "La cerveza", una excelente síntesis de la historia y de las sensaciones que este líquido inspira: 




"Concluye, al fin, el hombre su jornada. 

Para calmar la sed de su fatiga

exprime, luego, el jugo de la espiga

y lo vierte en la copa acristalada.


Néctar hecho con lúpulo y cebada,

malta, agua y levaduras. Dios bendiga

el amargo sabor como la ortiga

de esta fresca bebida fermentada.


Labriegos, faraones y sultanes,

egipcios y sumerios, alemanes

y españoles, bebieron la cerveza.


Hoy, siglo veintiuno, suma y suma:

se bebe la cerveza con su espuma

y la espuma del gozo en la tristeza."



            Camarera


Una camarera cargada con jarras de cerveza
utiliza un silbato para abrirse camino en el
Oktoberfest, el festival anual de la cerveza,
en Munich, Alemania.





    







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