miércoles, 26 de junio de 2019, 08:38
Elmonarquico2015
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No se deprima esta navidad, “ennavídese”

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Un 30-40% de la población se adapta mal a la Navidad. Lo peor es que este malestar se inicia muchas veces en noviembre (el día 1 se reactivan todos los duelos) y conforme se acerca la Navidad, va aumentando de forma progresiva y en intensidad.


De los cuatro millones de españoles que están siendo tratados de depresión el 17% recaen en Navidad.


A muchas personas les gustaría dormirse y despertarse después de reyes. Para ellas la Navidad es una pesadilla no es una celebración. Están hartas del espíritu navideño, de las luces, de los anuncios, de los villancicos, de las muñecas de famosa y de ese “vuelva a casa por Navidad”. Es decir hay un porcentaje elevado de españoles que son anoréxicos del espíritu navideño. ¿Pero que vinculo afectivo emocional tienen los navidófobos con estas fechas? Los antidepresivos suman el 50% de las ventas de medicinas en Navidad. El 32% de los jubilados se sienten solos en Navidad, es la solo-edad inhóspita e impuesta aderezada con la indigencia, el maltrato y el abandono.


¿Por qué hay personas que no consiguen relativizar estas fiestas? Sobran impostura, sobreactuación e hiperconsumismo. Los super, hiper y grandes almacenes, nuevos templos posmodernos, no dan abasto, bueno quizás este año con la desaceleración critica en ebullición, ofertaran menos liturgia consumista. Todo se vende. La magia publicitaria se adueña del alma y de la mente colectiva. Las fechas navideñas son auténticos ajustes de cuenta entre familiares que se encuentran, se desencuentran y muchas veces practican el encontronazo sádico e invasivo. Los “gigantes y cabezudos del alma”, cual tsunami emocional que arrasa todo, nos dominan.


La rivalidad, los celos, la envidia y la culpa complican la con-vivencia .Al fin y al cabo uno no ha elegido su familia, dicen algunos.


Y que decir del consumo compulsivo de ese gran ansiolítico social, de esa aspirina psicológica que es el alcohol. Hay que evitar que las reuniones familiares acaben como “el rosario de la aurora”. Antes nos reuníamos en plan manada plurinuclear ahora nos estresamos viajando con los niños. ¡Qué chivata es la Navidad¡, ¡el mito familiar se derrumba¡, ¡cuantas hipotecas emocionales acumuladas se pagan en unos pocos días!. Como nos gusta ponernos los zapatos de la Primera Comunión. Pero algo falla y aunque la realidad sea siempre un buen negocio, o falta el padre o la madre, o los dos, o esta la suegra, la cuñada o el hermano que no sudan a Chanel five. Alguien dijo que la auténtica patria o paraíso es la infancia pero queda tan lejos o la hemos tan interiorizado tan mal que no hay escapatoria


Ahora bien alguna responsabilidad tendremos para que hayamos convertido la Navidad en una espiral de autoengaño que nos deja para el arrastre.


Hay muchos factores sociales, culturales y sobre todo personales que explican nuestra filia, nuestra fobia o nuestra neutralidad navideña.


Las ausencias, perdidas y duelos se hacen muy presentes, las reuniones familiares cuasi bélicas y crispadas, la sobreabundancia de comidas, compras (algunas con hipoteca diferida), la sobre-estimulación interna y externa que nos superdistresa . El rechazo a la programación publicitaria que nos exige felicidad a raudales y goce (no placer) universal en todos los  sitios y con todos.


La perdida de la espiritualidad, la dificultad de manejo y de conciliación con otros sentimientos internos como la rabia o la tristeza, que entran en contradicción con el “look emocional del espíritu navideño”,la regresión infantil que sufrimos y en la que nos refugiamos, la triste realidad que vivimos cada día ( siguen los accidentes, las catástrofes y lo telediarios siguen 

tan tétricos como siempre). ¡Qué caja de resonancia mas potente es la Navidad!, ¡cómo amplifica los decibelios emocionales! Ahora que bien que sea transitorio y reversible. ¿Se imaginan las Navidades eternas? Personas en crisis, generan una sociedad en crisis y por supuesto unas Navidades en crisis y críticas.


El navidófobo somatiza la Navidad, tiene pensamientos negativos anticipatorios, se irrita, tiene fobia y evita cualquier estimulo navideño (la tirria mayúscula son dos anuncios televisivos de toda la vida), se siente triste, desgraciado, se siente culpable por creer e imaginar que todos son felices ,odian la luminosidad navideña, realizan tentativas de hibernación (siestas prologadas) o de anestesia digestiva o mental (supercomilonas o alcohol), traen el pasado al presente en forma de pensamientos recurrentes de los ausentes o de las perdidas .




                                  
"el hoy es un regalo por eso se le llama presente”



No es infrecuente la bajada de la inmunidad y tengan resfriados psicosomáticos (la congestión nasal revelan que están hasta la narices y los vómitos y las diarreas manifiestan lo mal que digieren comer con la familia o cuanto les gustaría cagarse encima de ellos).


También baja la serotonina y los síntomas depresivos se hacen más evidentes. Además hay menos luz tanto dentro como fuera. Los niños son los protagonistas y los catalizadores de estas fiestas (¡cómo nos hacen de espejo¡), aunque a veces nos autoculpabilizamos por ser padres ausentes física y psicológicamente el resto del año, por eso el regalarles una planta entera del corte inglés nos sirve para expiar nuestro remordimiento . Ahora bien cuanto nos ayudan a resignifi- car la Navidad. Ecologice su Navidad. No existen las Navidades existe la Navidad del 2008, Utilice la Navidad como punto de inflexión, de balance (nunca como una enmienda a la totalidad), valore lo que ha conseguido, como estaba y como está. Recuerde cuan amado y querido ha sido, plantéese retos realistas, no se queje, renuncie al lamento permanente y neurótico como una vía para que algo cambie, ejerza el voluntariado, no sobreconsuma ya que solo estará construyendo su futura decepción e insatisfacción, sea solidario, admitan su tristeza y adáptense a ella, no la nieguen, regálense tiempo para pensar en ustedes, hagan ayuno de la negatividad, del egoísmo, de la intolerancia y la estupidez. Mantengan el límite con las personas tóxicas. La Navidad es una gran oportunidad para renovar el reto de vivir el presente. Usted puede construir una Navidad constructiva o destructiva .Nunca olviden el gran poder auto terapéutico del perdón. Configure su estrés, póngale su “marca” particular. Usted elige reunirse o no con su familia. Usted elige contaminarse emocionalmente o no. Sume y no reste. Rescate lo esencial del espíritu navideño (paz, amor, compasión, solidaridad, compartir, respeto). Compartan más tiempo con los amigos elegidos. La Navidad es un buen momento para elegir desintoxicarnos emocionalmente. Dése una tregua. Se trata de crear espacios donde todos tengamos cabida y donde seamos conscientes de las personas marginadas, excluidas, enfermas y vulnerables.


Las personas con creencias religiosas son más resistentes a la manipulación y a la relativización y banalización de la Navidad, su trascendencia está basada en, no en el escenario, sino en el mensaje y en la esperanza de la fe cristiana. Es tarea personal de cada uno, si así lo elige, la resignificación de esta Navidad que viene. Es una tremenda felicidad el hacer feliz a los demás, sea cual sea la propia situación. El dolor compartido es la mitad de la pena pero la felicidad, cuando se comparte, es doble, quiere sentirse rico, solo cuente todas las cosas que tiene y que el dinero no puede comprar. “Hoy es un regalo por eso se le llama el presente”. Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el cielo.


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Dr. Miguel Lázaro


Psiquiatra, Psicoterapeuta grupal.

Coordinador del Centro de Atención Integral de la Depresión.

http://www.depresionbalear.com/








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