viernes, 1 de noviembre de 2019, 14:28
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Los valores en "Tus zonas de éxito"

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Ilustracion24

El tema del presenta artículo es muy de actualidad e interesante a la vez, aunque no es nuevo y que debo tratar de apuntalar, en estos tiempos de crisis de valores, desde el punto de vista deontológico o estudio de las obligaciones o deberes ético-morales, y además educativo como recordatorio y reforzamiento para la convivencia en una sociedad civilizada.

¿QUÉ SON LOS VALORES HUMANOS?:

Los valores humanos son un conjunto de principios  por los que se rigen  la mayoría de las personas, y nos sirven de guía para conducirnos adecuadamente para vivir armoniosamente en comunidad y evolucionar juntos en la sociedad, rigiéndonos por nuestra conciencia. Estos valores son innatos y adquiridos (que se aprenden). Desde los griegos se estudiaba «alma emocional o mente consciente», a través la voluntad.  Los valores humanos también coindicen con las virtudes cristianas. A los errores en religión se denominan pecados que pueden ser mortales o veniales o leves impudencias o negligencias en el actual.

Los valores y virtudes humanas coindicen también, en cierta manera con la Ética y Moral,  ya estudiada por los antiguos filósofos griegos.

ENTRE LOS VALORES HUMANOS DESTACO LOS SIGUIENTES:

2.1 Respeto, es respetar a todas las personas, sin distinción de edad, sexo, condición social, raza. Respetar  a nuestros padres. Respetar a la Constitución del 78 (A nadie se le ocurre subvertir o trastocar la Constitución de los EE.UU que está vigente desde 1787), las Leyes, Códigos y Reglamentos. Si no nos gustan, luchemos por cambiarlas dentro de la legalidad y el consenso. Habrá ciudadanos que no les gusta lo que pensamos, pero para eso está la democracia.

2.2 Empatía, es ponerse en el lugar del  otro, escucharle y comprender lo que el otro nos dice. Oír no es lo mismo que escuchar y atender. Congeniar con los otros que en términos religiosos se llama: «tu prójimo».

2.3 Responsabilidad, es el concepto de cumplir con nuestros deberes y obligaciones, tanto civiles, educativas profesionales como laborales.

2.4 Libertad: Es la «facultad natural que tiene el hombre de obrar o no obrar y como responsable de sus actos». También, históricamente, ha designado el «estado o condición de quien no es esclavo, no está preso o sometido a sujeción y subordinación». En los sistemas democráticos, equivale al «derecho de valor superior que asegura la libre determinación de las personas». «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros». No debemos confundir la libertad con la filosofía libertaria, anárquica o supremacista, puesto que la convivencia sin la protección de la seguridad del Estado sería imposible. En la Declaración del Hombre y del Ciudadano de 1789, dice «La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a otro». Que también se extiende a la libertad de pensamiento, es decir, de expresión, de opinión y de cátedra.

2.5 Solidaridad, es el concepto filantrópico –altruista debe ser–, de ayudar a los más necesitados, no ya con limosnas sino con presupuestos reales. Adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas, catástrofes naturales o difíciles.

2.6 Igualdad de derechos entre varones y mujeres, equiparación salarial, violencia de género o machista

2.7 Educación cívica. Como comportamiento social en todos los órdenes, e incluso comportamiento no verbal, de gestos, en la mesa, en la convivencia.

2. 7.1.-Eduación como enseñanza. Son pilares de formación de los individuos de una sociedad de niños, jóvenes y adultos, bases del progreso de una nación. E incluso habría que educar a los padres a ser padres, con una Escuela de Padres.

2.8 Voluntad positiva, es la capacidad humana para decidir con libertad lo que se desea y lo que no. Es ordenarte a ti mismo el ejecutar acciones y obligaciones de forma positiva y no negativa que es destructiva.

2.9 Honestidad, es la cualidad moral que impulsa a una persona a actuar rectamente, cumpliendo su deber y de acuerdo con los principios de rectitud y transparencia. La honradez conlleva no aceptar sobornos ni cohechos. No mentir ni levantar falso testimonios, como se recoge en el 8º Mandamiento de Moisés. Honorabilidad en un cargo (profesional o político), que ha de ganarse las prerrogativas (mejor trato que se le han dado).

2.9 Compasión, es la compresión del sufrimiento ajeno, piedad que debemos mostrar hacia los menos favorecidos, tanto por salud o enfermedad, edad...

2.10 Amor, no solo de pareja sino al prójimo, edificarse empáticamente con los otros. Debemos distinguir varias cualidades de amor, como amor al saber o filosofía.

2.11 Perdón, perdonar y pedir perdón es una de las acciones más dolorosas que existe contra nuestro orgullo (uno de los 7 pecados capitales). Cuando perdonamos nos liberamos de culpas y de tensiones, es terapéutico,  por eso se dice en la oración cristiana del «Padre nuestro»: «perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quienes nos  ofenden».

2.12 Gratitud, es un sentimiento de reconocimiento de los favores recibidos. Somos los españoles poco dados a dar las gracias, lo cual es un complejo de inferioridad, de poca gallardía.

ÉTICA Y MORAL:

La ética y la moral tienen diferentes significados pero ambas son guía de comportamiento. La ética está relacionada con el estudio fundamentado de los valores morales que guían el comportamiento humano en la sociedad, mientras que la moral viebe fbdnebtada por las costumbres, normas, tabúes y convenios establecidos por cada sociedad.

Es una reflexión sobre la moral, que incluso ayuda a definir criterios propios sobre lo que ocurre a nuestro alrededor diariamente como es la tentación de unos deseos, a veces, provocados por una excesiva y libertaria publicidad ausente de ética y moral.

La moral es el conjunto de reglas que se aplican en la vida cotidiana y todos los ciudadanos las utilizan continuamente. Estas normas guían a cada individuo, orientando sus acciones y sus juicios sobre lo que es moral o inmoral, correcto o incorrecto, bueno o malo, según la conciencia de cada cual. La conciencia en el conocimiento que el ser humano tiene de sí mismo, de sus estados y de sus actos, del bien y del mal, de lo correcto e incorrecto, de lo justo e injusto. Hasta los simios superiores tienen conciencia, animal, pero la tienen.

Cabe mencionar que las reglas morales varían según la cultura, tradiciones y educación propia de cada comunidad o grupo social, según el ambiente en que viven. Un grupo de indígenas en la selva se rige por una serie de normas propias, supersticiones y seguido religioso.

Como tal, los valores morales son introducidos desde la temprana infancia por los padres o las figuras de autoridad, para luego, en la etapa escolar, ser reforzados por los maestros o profesores.

ANTECENTES LEGALES DE LOS VALORES Y VIRTUDES

Estos valores humanos también se recogen en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada por la  Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26-08-1789 es uno de los documentos fundamentales revolución francesa:

1. Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales solo pueden fundarse en la utilidad común.

2. La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Esos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

3. La fuente de toda soberanía reside esencialmente en la nación; ningún individuo, ni ninguna corporación pueden ser revestidos de autoridad alguna que no emane directamente de ella.

4. La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a otro: por eso, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el goce de estos mismos derechos. Tales límites sólo pueden ser determinados por la ley.

Posteriormente parte de estos principios sobre el Hombre y los Ciudadanos se recogen en la Declaración  Universal de  los Derechos Humanos de la ONU de 1948:

«Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana.  (La palabra inalienable proviene de un vocablo latino que hace referencia a algo que no se puede enajenar -es decir, cuyo dominio no se puede pasar o transmitir de un individuo a otro-. Lo inalienable, por lo tanto, no puede venderse o cederse de manera legal). Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias».

Estos derechos fundamentales y obligaciones también se recogen en nuestra Constitución (Ley fundamental de Estado) votada  el miércoles en referéndum del miércoles 6 de diciembre 1978, el Preámbulo dice:

«La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. Establecer una sociedad democrática avanzada, y colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra. En consecuencia, las Cortes Generales aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente».

Nuestra Constitución (tema de un largo debate) dice en el artículo preliminar 1º que los poderes del Estado residen en el pueblo (equivalente al We the people, de la Carta Magma de EE.UU de 1787). Que además exigen estar vigilantes a través de nuestros representantes en las Cortes Generales: Congreso más Senado (que presentan al pueblo (Art., 68.1), para que la Constitución se cumpla porque son preceptos de obligado cumplimiento.

FUENTES DEL DERECHO:

Las Fuentes de Derecho conforman la creación de normas jurídicas que componen nuestro ordenamiento legal, que derivan de antiguos escritos religiosos en los que se plasmó ética y moral y que, regulan y codifican, la conducta de aquellos textos antiguos como La Biblia, El Código de Hammurabi, Derecho Romano. Y en Oriente tuvieron otros libros como Los Vedas de la India.

También los valores humanos coinciden con las virtudes cristianas que también son Fuentes del Derecho porque son consuetudinarias, y que nos enseñaron en la catequesis como la gracia, o los  dones espirituales que son siete: entendimiento o inteligencia, sabiduría, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y la gracia.

Las virtudes teologales son tres: Fe, Esperanza y Caridad.

Las virtudes cardinales son cuatro: Justicia, Prudencia, Fortaleza y Templanza.

Los 7 pecados capitales son: Avaricia,  Lujuria, Gula, Pereza, Ira, Envidia y Soberbia. Cada uno de estos  siete pecados tiene sus virtudes opuestas para saber afrontar la tentación de cometer alguno de ellos, a saber: Contra Avaricia, generosidad; contra Lujuria, castidad; contra Gula, abstinencia; contra Pereza, diligencia; contra Ira, paciencia; contra envidia, caridad;  y contra soberbia, humidad.

Estas sabias advertencias religiosas, que se van olvidando, son para conducirnos civilizadamente, ya se recogían previamente en el Antiguo Testamento, con los Diez Mandamiento, que según la Biblia fueron dictados por Dios al profeta Moisés en el monte Sinaí. Que no recojo aquí porque de todos los católicos son sabidas.

CONCLUSIÓN:

Quiero enfatizar para terminar esta breve sinopsis sobre los valores y virtudes humanas que   no  son principios nuevos, sino que nos llegan desde la antigüedad, que han ido modificados ampliándose, según avanza la sociedad y se adecuan a ella, como guía armónica  del comportamiento humano para facilitar la convivencia, para diferenciarnos de los animales irracionales.


Fdo.- Ramón Fernández Palmeral es autor del libro Tus zonas de éxito para la revista El Monárquico.





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