lunes, 9 de diciembre de 2019, 06:12
Elmonarquico2015
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CONSEJOS AL HORNO. Por Ramón Palmeral

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IlusConsejos9


 A nadie le gusta que le den consejos. Sin embargo, es importante aprender de ellos, de la enseñanza empírica, y sobre todo de nuestros mayores. En mi juventud fui montañero y espeleólogo, era de esos valientes de meterme en peligrosas cuevas o simas de las que desconocía su fondo. Si no hubiera sido por los consejos de espeleólogos guías, hoy no estaría escribiendo este artículo.  Me aconsejaban que  la prudencia y la organización fueran la base fundamental del éxito, y, de toda empresa de riesgo. Eran consejos para salvarme la vida.

     Otros consejos prácticos son los  refranes (sentencias de carácter popular y tradicional), que me los enseñaron mis padres. Él era un hombre que estuvo en la Guerra Civil española en la Quinta del Biberón, y mi madre, ama de casa, hija de agricultores en tierras de repobladores moriscos: todo un mundo de saberes a mi disposición en la formación de hombre.

     Pero, aunque, aparentemente, uno cuando escucha consejos (una cosa es oír y otra diferente es escuchar) no hace caso, hemos de anotarlos, memorizarlos y luego, con el tiempo, meterlos  al horno mental para cocerlos, porque en las ideas propias, son, en realidad una masa de consejos horneados, es como la harina de cereales que con su levadura cocidos al horno se convierte en pan alimenticio. Llevando esta idea a la entelequia filosófica encontramos la similitud de que los consejos son en realidad pan espiritual. Hemos de oír los consejos y luego ellos nos ayudarán de una forma indirecta y subconsciente como un pan salido del horno para reflexionar y ayudarnos en esta vida llena de obstáculos, necios y algunos traidores.

      Cultiva tu mente con consejos de tus mayores, con refranes, con lectura provechosa de proverbios, como los recogidos en  nuestro Don Quijote de la Mancha, que te darán muy buenos resultados como si fuera una experiencia adquirida en poco tiempo. Porque lamentablemente nadie aprende de cabeza ajena, sino tropezando, y sableándote el bolsillo, para sacarte algunos €. El éxito empieza desde dentro de nosotros mismos como unas plantas que crecieran entre las raíces de nuestras neuronas, nunca  viene de fuera, sino de dentro, de las entrañas y de una memoria que nunca nos ha de traicionar.

     Para adquirir conocimientos es importante contactar con personas cultas (en cualquier ámbito) leer y viajar, y la tertulias que se han perdido. Los principios de la teosofía consisten en el conocimiento. Un teósofo español que tengo ganas de leer es Mario Roso de Luna (1872-1931), autor de El árbol de la Hespérides, sobre ocultismo, sus obras completas constan de doce tomos de todas las disciplinas, los publicó  por Esteban Corrijo. ¿Pero qué pasa hoy día? Pasa que vivimos tan acelerado que no tenemos tiempo de nada ni para la meditación, y no digamos la trascendental, que el “guasap” (que tiene mucha guasa) no entretiene con las imágenes y los videos, y nos roba, sí amigos, nos roba el tiempo que es oro, nuestro tesoro de tiempo.  

     Todos somos especiales desde el momento en que elegimos hacer algo especial, no lograremos la excelencia por lo que somos sino por lo que hacemos, por nuestras obras en las que empeñamos nuestros saberes y nuestra creatividad, sean der arte, literarias o laborales. Son esos momentos en los que uno ha superado la resistencia del caos, y encontramos ventanas, bien en el arte o en los negocios, en el trueque de cosas. El dinero no sirve para comprar tiempo ni recuperarlo

    Estamos sometidos, por nuestra educación autoritaria, a no darnos a valer (tanto tienes tanto vales) y en la cantinela de tú no vales, tú no sabes, o tú nunca llegarás, eres un inútil... Estos obstáculos se nos imponen a muy corta edad como etiquetas, se nos incrustan en la corteza cerebral y forman parte de nuestra zona primitiva del «cerebro reptil» o primario: miedos, hambre, sexo, ira y supervivencia, entre otros.

      El escritor Seth Godin, autor de El engaño de Ícaro ¿Hasta dónde quieres volar?, escribe: «Los cínicos dicen que si todo el mundo es especial, entonces nadie lo es». Esto es solamente la idea o el principio de que lo especial es la excelencia, la crema de las cosas. ¿Y os pregunto qué es ser normal? El arte es uno de los caminos para alcanzar el éxito (Picasso, Matisse…), sin embargo, son muchos los artistas que comienzan y muchos otros lo que se quedan en el camino de la mediocridad, por no haber sido valientes, sin temor a la críticas negativas, porque esta son las que más afectan a los artistas sensibles, y faltos de personalidad; pero a la vez las que más nos pueden ayudar a retomar el camino de la realidad.

     Por lo antepuesto, debes saber que no se puede conseguir nada sin perseverar en el intento con fortaleza en la recuperación inmediata tras las caídas. Resiste porque el que aguanta siempre gana. Tener ambición y compromiso con las propias creencias, porque si tú no te lo creen no podrán convencer a nadie. Pero siempre todo meditado y pensado. Esto que cuento son consejos a los que no le vas a echar cuenta, pero con el tiempo pensarás: “Qué era aquello que decía el amigo Palmeral, cuando predicaba en los pantanos de los mundos digitales”.

     Es decir, que has de empezar por prepararte en largos años de estudios para luego poder pensar, pensar como dijo el publicista Joaquín Lorente, «pensar es gratis». No se puede pensar si careces de base y conocimientos, de consejos al horno, porque nada se puede crear desde la nada, desde el 0 (número par), o desde la ignorancia.

Fdo.: Ramón Palmeral es autor del libro Tus zonas de éxito, para El Monárquico


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