domingo, 8 de diciembre de 2019, 00:42
Elmonarquico2015
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NO TE CONFUNDAS, por Ramón Palmeral

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Ilustracion 3

«Nunca confundas mi silencio con ignorancia, mi calma con aceptación o mi amabilidad con debilidad», es una frase que circula por la Red y tiene toda una carga de sinceridad  muy estimada para los que somos falibles al halago. A veces, la gente confunde a las personas buenas con las tontas o lelas.  Pero todo puede tener un doble uso, una bisemia, una piedra puede formar parte del muro de una casa o puede ser usada como proyectil,  la inercia no está en la piedra sino en el uso que se hace de ella.  «El inteligente no es aquel que lo sabe todo sino aquel que sabe utilizar lo poco que sabe», dijo Sebastián Chen Saavedra.  Lo que me conduce a insistir en qué zonas tienes tú poderes superiores a la media para utilizarlos. Acaso, ¿es tu fuerza física, tu estructura ósea, tu belleza, tu intuición, tus ojos, tu nariz, tu gusto, o saber quiénes son los que te mienten o no son sinceros/as?

     Una frase antigua dice: «No llores por la leche derramada», viene a decirnos que no perdamos el tiempo en cosas pasadas que no tienen solución. Y que si buscas algo, que sea más importante de lo que hemos perdido, porque de lo contrario estábamos perdiendo un tiempo precioso. Porque como sabes el tiempo es oro y platino.  Uno ha de hacer lo que le gusta, siempre que no sea delito, y no lo que los demás hacen, porque lo importante es ser original y no seguidor, los seguidores son imitadores y no están valorados como puede ser el artesano que hace cien botijos iguales.

     Los mensajes que  recibimos constantemente son del tipo: no te fíes de ti mismo, sino fíate de los expertos, de los demás, de lo que se te aconsejan, de los ancianos. José Nepomuceno López, que dirige una empresa de publicidad, me dijo en una ocasión que los mensajes publicitarios  tienen que convencer al consumir para que compre ese producto, nuestros mensajes tienen un interés concreto el de vender el producto que un determinado cliente quiere vender. Nosotros también hemos de vender nuestro producto: nosotros mismo como mercancía en las mejores condiciones de calidad.

     ¿A dónde quiero llegar? Quiero llegar a que el ciudadano, el consumidor, las personas hemos de saber discernir entre lo que deseamos y lo que nos conviene. Porque no todo lo deseado nos puede convenir. Porque le publicidad consiste en crearte un deseo, y nosotros hemos de preguntarnos. ¿En realidad necesito lo que me ofrecen? Por lo tanto, hemos de estar constantemente informados, porque nuestro silencio no es ignorancia, sino prudencia, que es una palabra del femenino como precavido y es la capacidad de pensar, ante ciertos estímulos o acontecimientos o actividades, decidir entre el bien y el mal y sobre los riesgos posibles que estas decisiones conllevan, y adecuar o, quizás mejor, modificar la conducta para no recibir o producir perjuicios innecesarios a nosotros mismo o a los demás, que también nos deben informar. «Ama al prójimo como a ti mismo” dice la sentencia cristiana del amor universal

     Por ello, has de aprender a pensar, y no dejarte llevar por los arrebatos, aunque te digan que eres cobarde, y no tirar hacia adelante como “un cabeza loca”. Uno, ha de reflexionar y decirse: «Yo iré hacia adelante cuando a mí me convenga, no cuando a ti te convenga, y no confundas al prudente ni al cobarde». Puede ser que el indio de las praderas de norteamericanas esté dormido, pero recuerda, que siempre tendrá un ojo abierto vigilante. Y este modelo  de vigilancia ha de ser el nuestro: bueno y amable, pero vigilante y pronto a decir no, «no lo quiero», estoy harto de los abusos o de que no me pagues las horas extras, por ejemplo «nunca confundas mi silencio con la predisposición al abuso». La palabra mágica «NO TE CONFUNDAS CONMIGO», tiene un poder inusitado que has de guardar en Tus zonas de éxito.

     Yo que he conocido el éxito de las amistades importantes en varios pueblos y ciudades, que he aprendido a «pasar olímpicamente de vanidosos y vanidades propias», porque uno siempre es proclive al halago de los demás. Sé que todo es un castillo de naipes, en cuanto dejas tu cargo se desmorona a tus pies. Un ejército de escaladores oportunistas siempre sobreviven a tu alrededor como la rémoras. Donde se percibe la búsqueda de amistades para lograr influencias, es este el quid de las amistades llamadas «importantes». Pero evidentemente,  son estas las que consiguen posicionarte ventajosamente. Sin embargo, también puede llegar el momento de que tengas que devolver el favor pedido con anterioridad.

    Hoy día casi no se puede hablar de nada, porque por una razón u otra siempre aparecen personas ofendidas por algún tema, el que sea, pero ello no nos debe impedirnos decir lo que de verdad pensamos, porque para eso existe la libertad constitucional de expresión. «No te confundas» locución mágica.

Firma: Ramón Palmeral autor de Tus zonas de éxito, para El Monárquico (25 de agosto 2019)


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