martes, 15 de octubre de 2019, 17:58
Elmonarquico2015
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ENTREVISTA A ESTEBAN PERELLÓ RENEDO

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Foto: Esteban Perelló recibiendo la insignia de manos del Presidente, Don Francisco Rodríguez-Aguado


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Foto: Esteban Perelló, redcibiendo el Diploma, de manos de la Vicepresidenta, Ana Estevan 


Don Esteban Perelló Renedo es Cabo 1º del Ejército de Tierra y ha obtenido el Primer Premio de narrativa corta del IV Certamen Internacional Felipe VI, por su obra “Qué bien sonó eso en los labios del Rey”. Nacido en Bilbao hace algo más de cinco décadas, allí vivió su infancia y juventud. Ya siendo militar, permaneció en diferentes destinos de Galicia durante 20 años, hasta que hace 15 fue destinado a Valladolid. A finales de 2018 pasó a la situación de Reserva a petición propia. Está casado y es padre de dos hijos. Él mismo se define como militar por vocación, buen lector y escritor por afición.

Don Esteban, en primer lugar, muchas gracias por compartir su tiempo con nosotros y responder a las preguntas de “El Monárquico”.

Muchas gracias a ustedes.

P. ¿Podría resumir brevemente   la obra “Qué bien quedó eso en los labios del Rey”?

R. Claro que sí. Primero el Rey don Juan Carlos, y después el Rey don Felipe consiguen con unos pequeños gestos ganarse la admiración de Uxia, mujer gallega que es la que narra esta entrañable historia que guarda en su corazón. Ella, con su más noble sentimiento y toda su sencillez, obtiene de sus Majestades un reconocimiento tan grato por su trabajo, que es recompensado cuando el mismo Rey don Felipe y la Reina doña Letizia dicen su nombre, Uxia, que significa Eugenia, pero que no es de fácil pronunciación. Ella atiende asombrada cuando los Reyes recuerdan como se llama, gracias a los envíos que se hacen de forma extraordinaria a la Casa Real, de empanadas y tartas de Santiago.

P. ¿Pero… de qué trata su obra?

R. Es un reflejo de la sociedad misma, de la sencillez de una mujer madura, que guarda sus recuerdos en el corazón, y que relata aquí uno con cariño. Esta señora es viuda, con dos nietos, vive en el norte de España y trabaja en una panadería. Es una historia expresada con naturalidad, que gira en torno a unas empanadas y a tartas de Santiago. Pero en ella la narradora otorga el protagonismo a nuestros Monarcas. También es un relato sincero. Supongo que hasta se puede entrever lo mucho que nos complicamos la vida, cuando en realidad esta no es tan complicada como nos parece.  En él, la figura del Rey, como Jefe de Estado y como persona, se hace patente casi desde el principio.

P. ¿Cómo describe al Rey, en ella?

R. En las primeras páginas, he insertado un fragmento del discurso que dirigió a toda la Nación el 3 de octubre de 2017. Aquí está el Jefe del Estado. El buen Jefe de Estado, como paladín de la libertad, de la democracia y de la paz. Y después aparecen nuestros Reyes, Juan Carlos I y Felipe VI, ya como personas sencillas y normales. Cercanas, amables, como lo son realmente. Hace pocos años tuve la suerte de conocer al Rey Felipe VI, entonces Príncipe de Asturias, en una visita protocolaria. Entonces me quedé sorprendido por la cercanía que demostró en todo momento. Yo tenía una imagen diferente de él, pensaba que era una persona más alejada de la realidad, pero estaba equivocado.   Durante dos o tres horas, charló con todos, nos estrechó la mano sin distinción y demostró cómo se gana el respeto y la admiración de la gente. Y pude comprobar que tiene muy buena memoria por algún curioso detalle que tuvo.

P. ¿Cómo tuvo conocimiento de la existencia del IV Certamen Internacional de Narrativa Corta y Poesía?

R. Me enteré en una página de internet, pocos días antes de finalizar el plazo. La historia ya la tenía más o menos pensada, por lo que, aun con la premura del tiempo, no me costó mucho plasmarla en papel. Supuso, además, una garantía el anonimato al enviar la obra, cuestión que no es tan palpable en otros concursos.

P. ¿Cómo ha sido su experiencia con la Hermandad Nacional Monárquica de España, convocante del premio?

R. Muy positiva desde el principio. Como ya he dicho antes, el respeto al anonimato de los autores fue fundamental. Después la amabilidad, buen trato y mejor información de Ana Estevan, secretaria nacional de Educación y Cultura de la Hermandad merecen todo mi agradecimiento, y la ceremonia me pareció admirable y cordial.

P. ¿Qué ha supuesto para usted ganar este premio?

R. Un aliciente para no dejar de escribir. He participado en algunos concursos, y casi siempre he tenido la impresión de que premian a los más conocidos o mediáticos. Pero este premio de la Hermandad Nacional Monárquica, me ha dejado claro que todavía quedan en España certámenes literarios imparciales, en los que prima la calidad y no el nombre del autor. Con esto no quiero decir que mi relato sea mejor que los demás, ni mucho menos. Estoy seguro que el jurado ha debido de tener serias dificultades para seleccionarme después de puntuar todas las obras presentadas.

P. ¿Tiene usted publicada alguna otra obra?

R. Sí, varias, en diferentes editoriales. Todas son novelas históricas. Tres de ellas fueron traducidas al gallego por una editorial para sacarlas al mercado. Otra, la titulada “Las cartas de Yago”, fue una de las cuatro obras españolas seleccionadas para participar en el First European Book Prize 2007 (Primer Premio Europeo del Libro 2007), que curiosamente ganó el primer ministro belga. También he colaborado con algunos artículos históricos en la revista “Ejercito”. Precisamente en el número del mes de marzo de este año han publicado mi última colaboración.

P. Parece que es usted un apasionado de la Historia.

R. Sí, así es. De siempre me ha gustado. Desde que era muy joven, cuando me aficioné a la lectura, cuestión que agradezco a mi difunto padre, que poseía una muy buena biblioteca. Entiendo que cualquiera puede ser escritor, hoy en día basta con publicar alguna cosilla en internet para decir que uno es escritor, pero para tener un mínimo de calidad, primero hay que ser un buen lector. En cuanto a la Historia, ya de niño siempre tuve muy claro una máxima de algún buen profesor que tuve: “La Historia siempre se repite”. Por eso, que nunca olvidemos nuestra Historia. Debemos de tener un conocimiento de ella que sea real, no partidista ni sesgado. Somos españoles, y tenemos una Historia como país y como sociedad apasionante. De hechos gloriosos y heroicos, alguno vergonzante, pero que muchos directores de cine de Hollywood ya quisieran para sí. Nunca debemos de olvidar que, durante muchos siglos, España fue la primera potencia del mundo. Y todo ello gracias a sus gentes, a nuestros ancestros. Tenemos la mala costumbre de despreciar lo propio y envidiar lo ajeno, y creo que esto es por desconocimiento. Desconocemos quienes fueron nuestros antepasados, cómo era la vida, las gentes en España hace 200, 300 o 400 años. Tenemos la gran suerte de vivir en un país en el que la misma riqueza histórica se puede medir en la enorme riqueza monumental que tenemos. Pero es curioso que no sepamos ni valorarla ni apreciarla. Supongo que todo ello es fruto de esta dejadez por conocer nuestra propia Historia.

P. ¿Tiene algún ...nuevo proyecto literario?

R. Claro que sí. Aun a pesar de tener en el cajón tres o cuatro novelas ya terminadas y algún que otro cuento, a los que no he conseguido encontrar todavía editor, estoy dándole forma a una nueva.

P. Pero… ¿será también histórica? ¿Cuál será el Hilo Conductor?

R. Esta no sé si clasificarla como histórica, por ser reciente. Yo nací en Bilbao y viví allí 20 años. Supongo que de los más oscuros del siglo XX. Los terroristas no dejaban de matar y poner bombas, sus acólitos de incendiar autobuses, de amedrentar a la gente normal, de amenazar, ... la heroína se veía en la calle. Una generación entera, la mía, vivió con todos esos demonios, que no eran tales, y que en el resto del país no se conocían en su justa medida. Por otra parte, Bilbao era una ciudad oscura, industrial, demasiado contaminada. Recuerdo que la ría del Nervión cada día bajaba de un color diferente. Nunca vi el agua clara. Siempre era amarronada, grisácea, invariablemente oscura, como la misma vida de la ciudad. En fin, que tengo ahora todas esas imágenes y vivencias y las estoy ordenando. A ver qué consigo.

P. Si me lo permite, la última pregunta: ¿Qué opinión le merece la Hermandad Nacional Monárquica de España?

R. Sinceramente creo que vivimos unos tiempos en los que las diferentes corrientes políticas y de opinión han hecho que exista demasiada falta de confianza en las instituciones. Asistimos a diario a enfrentamientos entre las comunidades, las ideas, las gentes en general, con los que lo único que se conseguirá, de seguir así, es la falta de lealtad, la pérdida de valores, en fin, un despropósito. Creo que la figura de nuestro Rey, es la única que a día de hoy consigue que todas esas envidias regionales y personales, esos disparates que vemos demasiado a menudo, no vayan a más. Él es quien mantiene todo este barco a flote, y por eso, la Hermandad Nacional Monárquica de España, como defensora de nuestra Monarquía y todo lo que representa, es, en mi opinión, fundamental. La opinión que he sacado de la Hermandad, es que en ella priman la lealtad y la honestidad. Yo soy militar, y desde siempre he valorado el honor, la amistad, el compañerismo, la lealtad. Aquí, muchas de estas cualidades la he visto. De verdad que me siento muy a gusto aquí.

Y por último quiero reiterar mi agradecimiento a la Hermandad Nacional Monárquica de España por este premio, por la buena disposición que me han demostrado, en especial a Ana Estevan, y por esta labor encomiable que, repito, hacen en defensa de nuestra monarquía. Muchísimas gracias.

Queridísimo Esteban, Enhorabuena por tu merecido Premio y Gracias por la opinión que usted

retrata sobre la Hermandad y muy agradecida por su valoración hacia mi persona.

Firmado: Ana Estevan. Secretaria Nacional de Educación y Cultura y Vicepresidenta Segunda de la HNME




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