sábado, 20 de julio de 2019, 13:42
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De La Chanson de Roland a Tirant lo Blanc cuatro siglos de occitano aragonés

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Tirante el Blanco 1511En el siglo VIII se produce la invasión musulmana de la península Ibérica 711 a 726. Pronto Carlomagno, el rey de los francos inicia un proyecto de reconquista para asegurarse una zona de seguridad ante el avance musulmán. Nació así la “Marca Hispánica”. La reconquista de los carolingios, que llegó hasta Barcelona en el año 801, comprendía la zona norte de los territorios que hoy se conocen como Cataluña, la reconquista de los territorios de la zona más al sur, de Barcelona a Tarragona, se hicieron esperar hasta el siglo XIII.


La influencia de las lenguas germánicas y del árabe, sobre el latín del imperio que se hablaba en estos territorios, influyó de manera diferente según en qué zonas de la Marca Hispánica se habitaba.


Durante este periodo, de cuatro siglos, acontecen los grandes cambios en el protoromance y que propiciaron la formación de las lenguas románicas. Gracias al esfuerzo del emperador Carlomagno se produjo dentro del Imperio Carolingio, del cual formaba parte la "Marca Hispánica", un renacimiento intelectual (la renovatio carolingea) que promovía el renacimiento de la cultura latina cristiana. Para hacerlo efectivo, Carlomagno, propuso el restablecimiento del latín literario. El resultado de este intento fue que la inmensa mayoría de la gente no entendía lo que se le decía y comenzó a tomar conciencia de que aquel latín, que pensaban que hablaban, había evolucionado hasta el punto de convertirse en una lengua completamente diferente.


Desgraciadamente, y aunque se piensa que la lengua occitano aragonesa siguió una evolución paralela a la del resto de las lenguas románicas, la documentación que ha sobrevivido no es directa, y no explicita la conciencia de diferenciación entre el latín y el primitivo romance de las diferentes zonas occitano aragonesas. Por varios indicios, podemos afirmar que el latín hablado en este rincón de la península Ibérica, hacia el siglo VIII d.C., había evolucionado bastante como para diferenciarse de la lengua vulgar de Roma y ser notablemente diferente. No obstante, constatamos que los documentos de la época están escritos en latín.


En el siglo IX, en documentos cotidianos (testamentos, actas, ventas, etc.) aparecen palabras y construcciones que nos indican que la lengua oral, de quien redactaba ese escrito, era bien diferente de aquella en la que se escribía. En este mismo siglo IX se produce una decisión importante para las lenguas románicas: la Iglesia Católica decidió, en el Concilio de Tours del año 813, que había que traducir las homilías “in rusticam romanam linguam” para que los feligreses entendieran la Palabra.


En el siglo XII ya aparecen textos en occitano aragonés. Se trata de textos jurídicos y comerciales. En Aragón las ciudades crecían y la vida comercial acontecía como uno de los ejes de la vida económica. En este contexto, los pactos feudales o las leyes francas quedaban inadecuados y era necesario adaptarlas a la nueva situación. Entre los textos jurídicos hay que destacar los Usatges de Barcelona (originariamente escritas en latín, pero tenemos una traducción al occitano aragonés de la segunda mitad del siglo XIII). En Valencia, y respondiendo a la necesidad de organizar jurídicamente el territorio acabado de conquistar, apareció un texto de gran importancia jurídica y lingüística: los Fueros de Valencia (en latín en el 1261 y traducidos al occitano aragonés a continuación). Se trata de un tratado jurídico que establece las costumbres y leyes para la regulación cotidiana.

Igualmente es de la segunda mitad del siglo XIII el libro Costumbres de Tortosa, un código de derecho. Del siglo XIII son también las homilías de Organya (comentario enlengua occitano aragonesa de unos pasajes del Evangelio, escritos en latín). Se trata de una colección de sermones, conservados en esta población, que, junto con el Forum, se han considerado tradicionalmente los primeros textos en occitano aragonés.


El mallorquín Ramón Llull (1232-1315) es el creador de la prosa literaria en lengua románica popular occitana aragonesa. Es el primer escritor europeo que utiliza una lengua románica popular para tratar sobre temas que hasta entonces estaban reservados al latín: filosofía, ciencia, etc. Esto lo hizo para no reducir su obra al campo de la gente que conocía latín.


A finales del siglo XIII y durante el XIV, junto a las crónicas latinas de carácter erudito y monacal, aparecen en el Reino de Aragón unas crónicas de tipo popular para ser memorizadas y recitadas. Destacan entre ellas las denominadas “quatre croniques”: la de Jaime I de Aragón, la de Bernat Desclot, la de Ramón Muntaner y la de Pedro “el Ceremonioso”. Se caracterizan por el hecho de historiar acontecimientos contemporáneos. La elaboración de las cuatro grandes crónicas se tiene que relacionar con la expansión de la Corona de Aragón, más allá de sus fronteras en la península Ibérica. Jaime I el conquistador fue uno de los impulsores de la Reconquista destacamos; la conquista de Mallorca en 1229 (treinta años antes de la transferencia de Cataluña del reino franco al reino de Aragón), la de Valencia 1238 (diez años antes de la transferencia de Cataluña), la de Sicilia en 1282, Cerdeña en 1327 y finalmente la de Grecia y Neopatria a inicios del XIV. Remarcamos que aragoneses es la denominación habitual con la que se conoce, en el Mediterráneo de la época, a los nativos de todos los territorios bajo la corona de Aragón.


Pedro IV de Aragón (1319-1387) se dio cuenta que existía un estrecho vínculo entre el poder y la lengua, y por ello propuso reformar la Cancillería Real. La Cancillería había sido creada en el siglo XIII y era un organismo administrativo y burocrático. Con la reforma de Pedro IV entraron a trabajar, a la Cancillería, gentes muy preparadas en los campos de la Teología el derecho la gramática etc. etc. Su tarea era redactar los documentos oficiales, que pronto fueron considerados modelos del buen escribir.


Hasta que en el siglo XV Ausiàs March (1397-1459), que fue uno de los poetas más importantes del siglo de oro valenciano, empezó a escribir poesía sin occitanismos, la lengua en que se escribía la poesía en la Corona de Aragón era el occitano, pero no era una forma de occitano de ninguna localización geográfica concreta: era una lengua koiné literaria, a menudo artificial, común de todas las cortes occitanas. Si actualmente el catalán y el occitano son dos lenguas muy parecidas, en aquella época lo eran mucho más y, por lo tanto, los poetas occitano aragoneses no debían tener muchas dificultades para escribir en esa lengua koiné.


En el año 1410 muere sin descendencia el rey Martin el Humano que fue rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Conde de Barcelona. Igualmente fue rey de Sicilia entre 1409 y 1410. Con él se extingue una dinastía occitano aragonesa. El heredero al trono de la Corona de Aragón sale del Compromiso de Caspe (1412) y es Fernando de Antequera, de la dinastía castellana de los Trastamara. Hay quién ve en este cambio de dinastía el primer síntoma de decadencia en la cultura occitano aragonesa, pero lo cierto es que este siglo XV pasó a la historia como el siglo de oro valenciano, el más glorioso para la historia de la literatura occitano aragonesa. Durante este siglo XV Barcelona y Cataluña pierden peso específico en la confederación occitano aragonesa en favor del Reino de Aragón, que se erige en el motor económico y cultural de toda la Corona a lo largo del siglo.


La poesía culta de esta zona en el XV inicia una tímida ruptura con la poesía trovadoresca: los valencianos Jordi de Sant Jordi y Andreu Febreroson dos ejemplos de este tímido abandono de formas y fondos trovadorescos, si bien utilizan un occitano aragonés lleno de occitanismos.


El primer poeta valenciano que rompe definitivamente con la poesía trovadoresca es Ausiàs March (1397-1459). Su obra poética, de más de diez mil versos, presenta sólo una veintena de occitanismos, es el fin de la influencia de los trovadoresprovenzales y el comienzo de una poesía plenamente occitano aragonesa. En el siglo XV, la novela en valenciano se encuentra en pleno auge.


La gran obra narrativa del siglo XV y del valenciano medieval es el Tirant lo Blanc de Joanot Martorell (acabada por Martí Joan de Galba), de la cual Cervantes hace decir al Quijote que se trata de una de las mejores obras de caballerías escritas hasta entonces. Trata la historia de un caballero bretón que va a Constantinopla para luchar contra los turcos. Se observan dos estilos según el momento narrativo: uno culto y solemne y otro vivo y directo que recoge el habla coloquial de Valencia en esa época.

“Dígoos verdad, señor compadre, que, por su estilo, es éste el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen, y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros de este género carecen. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho”


Tirant lo Blanc es la novela profana más leída durante el XV. La obra, considerada pieza maestra de la narrativa valenciana y universal de todos los tiempos, es una novela total: caballeresca, histórica, militar, de costumbres, erótica, psicológica, etc. Sobre una base inicial de la Materia de Bretaña, Joanot Martorell construye la obra yuxtaponiendo fuentes orales y escritas de procedencia diversa: artúricas, clásicas, italianas, españolas, etc.


En aquellos momentos del siglo XV ya hacia siglos que se discutía la unidad lingüística de la zona, y es en ese momento que surge el término de “prosa valenciana” referido sobre todo a un estilo de escritura determinado, caracterizado por la preciosidad y artificiosidad, con calcos del latín que desembocaban en una retórica barroca. Es una prosa "de arte".


El origen de la actual extensión de aquella lengua románica popular, en sus diferentes variedades, se encuentra en la Corona de Aaragon, donde el romance era la lengua dominante, hablada por el 80% de la población. En algunos territorios, como las Islas Baleares y Reino de Valencia, donde ya se hablaba romance, arraigó más el occitano aragonés. En otros territorios aragoneses por conquista, como en el Alguero, se ha conservado con dificultades. Y en lugares como Grecia, el occitano aragonés no consiguió arraigar. El proceso para la nueva repoblación del Reino de Valencia fue una tarea larga que no acabará hasta el siglo XVII, tras la expulsión de los moriscos.


Para concluir queremos enfatizar que la actual Comunidad Valenciana fue conquistada a los árabes, para las coronas de Aragón y Castilla, con veinte años de anterioridad a la anexión de Cataluña a la Corona de Aragón y esto por canje de territorios con el reino de Francia. Y deducimos que la lengua valenciana, de Ausias March y Tirant lo Blanc, no es dialecto ni derivación del catalán. Antes bien lo será del occitano aragonés anterior al XV en el que se escribió la Chanson de Roland.

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