domingo, 26 de mayo de 2019, 23:32
Elmonarquico2015
Elmonarquico2015

Miedo a salir de noche

|

Miedo a salir de noche. O, peor aún, miedo a salir. Miedo a vivir. Miedo. Tal vez uno de los peores estados en que puede vivir el ser humano. El peor. Miedo con todas sus letras.


La violencia de género es una de las peores lacras de nuestra sociedad. Sinceramente creo que la peor. Sin más valoraciones. Se presenta de diferentes maneras, pero al final siempre acaba igual. Una mujer es víctima de una agresión. En el peor de los casos pierde la vida o, sin atreverme a decir en el mejor de los casos, pierde su integridad física, su salud, su estabilidad psíquica… Buen panorama, ¿verdad? Con un poco de suerte, además, padece la incomprensión de su entorno social y, de paso, el rechazo. Toda esta mala mezcla ha abocado a miles de mujeres al silencio a lo largo de muchos años. Pero hasta aquí hemos llegado. Se acabó.


En lo que va de año, y miren que llevamos pocos días, se han producido dos violaciones en grupo en la Comunidad Valenciana. Lo digo tal cual, violaciones, sin entrar en los eufemismos que nos ofrece el lenguaje del Código Penal. Violaciones perpetradas por individuos que tienen instaladas las neuronas en el sitio equivocado. Eso si tienen neuronas. Y me ponen enfermo.


Y, miren, yo no puedo más. Me revuelve el estómago tener que dar noticias como esas. Hace mucho que cambié el punto de vista y descubrí que no hay otra forma de verlo que la óptica de la víctima. Y jamás caer en los errores comunes que nos han llevado a esta situación.


Les hablaba del miedo. Piénsenlo. Vivir atenazadas por el terror a quedarse solas en una calle obscura, a coincidir con un desconocido en un ascensor, a bajar solas las escaleras del metro, a simple y sencillamente, cruzarse en el camino del salvaje de turno. Miedo a salir de noche. Y piensen que así no se puede vivir. Que hay que vivir sin miedo.


No tengo la fórmula mágica para conseguir una solución. Pero estoy convencido de que sólo lamentarse no nos lleva a ningún sitio. Creo que el problema de base parte de la educación. Nuestro sistema educativo nos ha de formar libres e iguales. Pienso que el problema pasa por las familias, un entorno donde hemos de educar en valores a nuestros hijos, y por la concienciación social colectiva desde las instituciones. Y estoy convencido que esto nos traerá soluciones a largo plazo.


Pero en la inmediatez del “ahora mismo” no nos queda otra que invertir en protección. Y en articular un sistema sin complejos que aplique la Ley con total justicia, pero sin complejos. A ver si resulta que el problema no son las condenas tipificadas, si no la laxitud en su aplicación, en un sistema que se pierde en vueltas y revueltas mientras que la víctima pasa por un auténtico calvario. Eso si ha sobrevivido a la agresión.


La violencia machista es uno de los más repugnantes ataques a los derechos humanos. Y todos, mujeres y hombres somos iguales en derechos, así que ocupémonos en que esa frase se convierta en realidad. Por ellas y por nosotros. Por vosotras y por esta sociedad vacía de valores que genera monstruos capaces de cometer las atrocidades que estamos viendo.


Dejemos de una puñetera vez de lado los juegos y los intereses partidistas que sólo nos llevan a las disputas del enfrentamiento dialéctico mientras crece la lista de las víctimas.


Así que, por favor, en este tema pocas bromas. Ninguna. Un paso atrás en la lucha contra la violencia de género es un retroceso de lustros. Un paso atrás en la protección de las víctimas es un retorno al pasado. Un paso atrás en los pactos contra la violencia de género es el mejor camino para el regreso a los tiempos del silencio. Y al miedo. Y no podemos permitir que nuestras compañeras, nuestras madres, nuestras mujeres y nuestras hijas vivan con miedo. No perdamos la decencia, que ya nos hemos dejado demasiadas cosas por el camino.


Deja tu comentario

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.