lunes, 17 de diciembre de 2018, 10:21
Elmonarquico2015
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ESPAÑA, CORONA Y CONSTITUCIÓN

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Constitucion

El hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo fue el pasado día 6 de diciembre un clamor de sonoros aplausos a Sus Majestades los Reyes Eméritos, don Juan Carlos y doña Sofía, y a los monarcas reinantes don Felipe VI y doña Letizia. La España de hace cuarenta años y la España de hoy, en secuencia perfecta de transmisión de valores constitucionales, alababa el papel de la Corona en la Transición y como factor decisivo en la estabilidad nacional.


Sonrisas, guiños complacidos, saludos, miradas de agradecimiento. Todo un homenaje del Pueblo soberano a la Corona y de la Corona al Pueblo. Cuarenta años de democracia y libertades bien merecían un momento para la historia como éste.


Además de las previstas ausencias físicas de quienes odian la Constitución, la Corona y la Patria; destacaba la ausencia espiritual del grupo morado. Caras de funeral en medio de la fiesta. Rostros airados que buscaban enfangar la memoria de una brillantísima época por haber asumido, como inmutables, sus propias y machaconas soflamas. Con su nuevo emblema de salón de belleza en las solapas, cargados de premeditada arrogancia, se mantuvieron en pie, eso sí, cuando tocaba; pero insensibles a tanta emoción como la sede de la soberanía popular contenía. Parece que para ellos, la conquista de la libertad política y una transición modélica de la dictadura a la democracia, no merecían ni un solo aplauso. Encapsulados en su mundo alternativo, las masivas y prolongadas ovaciones del resto de sus señorías se les han tenido que hacer eternas.


El discurso de la Presidenta del Congreso, amplio y lleno de citas. La ocasión lo requería, pues desde el PCE hasta AP, los hombres y mujeres del 78 supieron anteponer sus ideas máximas al interés general y al progreso de España. Actuaron con enorme dignidad y patriotismo, sabedores de la oportunidad única que la Historia ponía al alcance de España tras 150 años de conflictos civiles y regímenes contrapuestos.


Y todo ello bajo el amparo de la Corona y la buena voluntad de aquel pueblo, de aquellas dos Españas, que aspiraban a ser una sola para construir un futuro en paz, progreso y libertad. Consenso y concordia. Esperanza para el mañana.


Su Majestad el Rey, don Felipe VI, glosó también los logros de aquel periodo, dirigiéndose, afectuoso, a sus augustos padres, a los ponentes de la Constitución aún vivos y a los ex presidentes: González, Aznar, Rodríguez Zapatero y Rajoy. Flotaba en el ambiente el recuerdo imborrable de Adolfo Suárez.


Una imagen de continuidad y unidad que, desgraciadamente, dista mucho del panorama político al que nos enfrentamos en estos compases finales del año 2018. Qué difícil sería ahora buscar el necesario consenso, el patriotismo y la renuncia en nuestra clase política presente. ¿Dónde quedaron los líderes inteligentes y generosos de hace cuarenta años?.


El tiempo histórico es inexorable y cada momento trae sus afanes. Lo bueno y lo malo del ayer puede ser evocado como un ejercicio de nostalgia, pero debería tener también una utilidad práctica, convirtiéndose en un ejemplo para el hoy.


Son muchas las incógnitas que planean sobre nuestro inmediato futuro, muchos los retos que deberemos asumir. Los resultados de las últimas elecciones andaluzas han puesto de manifiesto la gran fragmentación ideológica en la que estamos sumidos. Estos comicios han servido también para retratar a quienes provocan algaradas callejeras como respuesta antidemocrática y liberticida frente a unos resultados electorales que proceden de una consulta limpia, legítima y democrática.


“La Corona de España está indisolublemente unida a la democracia y a la libertad”, ha dicho don Felipe VI. Nuestra tarea como monárquicos es seguir defendiendo estos tres altos ideales: España, Corona y Constitución. Con el recuerdo de quienes hicieron posible la concordia, continuamos caminando.



Daniel Jesús García Riol

“Director de El Monárquico”




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