lunes, 17 de diciembre de 2018, 12:10
Elmonarquico2015
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“Una carta contenida con lágrimas, al quedar cristalizada en una promesa forjada ante Dios y España”

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    Militar

S.M. el Rey Don

Felipe VI de Borbón y Grecia

Ceuta, 11 de diciembre de 2.017

Vuestra Majestad.:


Con el debido Respeto y Reverencia me dirijo a Vos., con el propósito de transmitirle los indicios que el buen hacer de las Fuerzas Armadas, han dejado prendido en este ciudadano del Reino de España y Soldado solícito del Ejército Español.


Instante de estas líneas que me lleva a expresarle el afecto, amistad y admiración, que al mismo tiempo hago extensible a mi esposa Alicia Inmaculada e hijos Rubén, Tamara, Judit y Esteban, quien a Vos., siempre he respetado y respetaré, he guardado y guardaré con el honor que me honra, como Capitán General del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire, durante mi andadura en la Honrosa Carrera de las Armas.


Ocasión que la Familia Jiménez Regén anhela testimoniar A.S.M., transmitiéndole nuestra más sincera gratitud por representar junto A.S.M. la Reina Doña Letizia y sus Altezas Reales la Princesa de Asturias Doña Leonor y la Infanta Doña Sofía de Todos los Santos, el símbolo de unidad y de la permanencia del Estado, como, asimismo, ejercer magistralmente las funciones que a Vos le atribuye expresamente la Constitución y las Leyes.


Majestad., nos hallamos ante un Estado ensamblado de Norte a Sur y de Este a Oeste con sus dos centinelas en constante desvelo desde el continente africano, en cuyo centro yace esbelto el mástil y majestuosa, Nuestra Bandera Nacional. Por eso es la Bandera de todos, porque al contemplarla definimos el espejo que nos encarna en apacible convivencia, buscándonos impetuosamente para guarecernos y hacerse sublime en quién la pretende.


Pero al referirme a la Patria común, es ver forjado un Territorio que simboliza a un Estado plenamente Democrático, Social y de Derecho. Una superficie integrada por hombres y mujeres libres e iguales en deberes que atesoran la libertad, la igualdad y la solidaridad.


Una Tierra como España que Vos mejor que nadie conoce y siente desde las numerosas analogías y aportes de todo orden en las que se establece, porque en esa observancia a la diversidad y originalidad de los espacios que la satisfacen, habéis asentado como herencia su imperecedera Unidad Territorial.


Unidad que Vos., como patrimonio histórico habéis custodiado celosamente a lo largo de Vuestro Reinado, concurriendo en nuestros días como el principal de entre sus valores y con el que se apuntalan los restantes. Estableciéndose la Unidad como el pilar más poderoso sobre el que con empeño S.M., ha fraguado su destino, defendiendo a toda costa la Soberanía Nacional y con ello la afinidad de sus territorios.


Honorable Señor., entre el sinfín de rincones que abraza España se encuentra la Ciudad Autónoma de Ceuta. Una propiedad anclada entre diversas culturas que graciosamente salpicada por dos aguas y dos portes a modo de continentes, persiste escoltada ante la atenta mirada de las Columnas de Hércules. Una población depositaria del respeto mutuo al amparo de los valores recogidos en la Carta Magna, en los que cada jornada hace ostensible los sentimientos de pertenencia perpetuados en la solidaridad como su mayor virtud.


Consideraciones de un Soldado que se dirige A.S.M., fusionado a un relato de vida abnegado y de profundo respeto vocacional, yuxtapuesto a un intervalo de aflicción franqueado con la disciplina y la aceptación dolorosa e irreversible del pase a la situación de retiro ajeno a su voluntad. Circunstancia que a Vos., confieso revelarme, ante un después que inexorablemente me llevó a un ayer que quedó cristalizado en el amor infinito a España.


Desde entonces no me queda más que valorar como si de un tesoro se tratase, aquello que habitualmente poseía y que en el presente preservo en lo recóndito del ser. Observando con distinción a las Tropas de la Comandancia General de Ceuta, en nuestros días adornadas con el comportamiento ejemplar y la capacidad sin límites en el cumplimiento del deber. Unidades de esta Plaza perpetuadas a engrandecerse en una historia que no se agota, ataviadas con sus rasgos característicos que hacen proseguir numerosos credos, como decálogos, mandatos e idearios que definen la idiosincrasia de la Institución Castrense.


Majestad., Vos., podéis intuir que no es fácil evocar como al mismo tiempo desasirse de una cronología tallada en el sentido del honor, el deber y de la subordinación impulsada con la rectitud, el compañerismo o la integridad, en los que S.M., siempre me ha precedido como el Primer Soldado de los Ejércitos de España. Itinerario profesional como los de este Soldado transitado en el empeño, la lealtad y la obediencia e interiorizados en consonancia con valores comunes, puestos con inquebrantable desvelo en el encargo inagotable del cumplimiento del deber.


Distinguido Señor., sencillamente lo aquí escrito, forma parte de los sentimientos de un noble Soldado orgulloso de haber sido y ser por siempre testigo de huellas, emociones, clarividencias e incluso aspiraciones, que legitiman palmo a palmo tanto el agradecimiento infinito como la cruda aflicción a un desenlace irrevocable en el trazado ilimitado de esfuerzos y dichas.


Majestad., al meditar las etapas transcurridas desde que tuve la dicha de permanecer en activo como integrante de las Fuerzas Armadas, ha sido nada más y nada menos que guardar a perpetuidad a un Ejército y a una gran Nación como España, en la que difícilmente puede declinar la simbiosis hombre-Patria-Dios.


Un uniforme portado con dignidad y orgullo esculpido en una Promesa, que ante Vos., declaro haber quedado inmortalizado en el honor para dar cumplimiento a las obligaciones militares.


Sin embargo, a pesar de las realidades coyunturales presentes se acrecienta la obediencia, se enaltece la subordinación y se dignifica la colaboración a la sociedad que me acoge.

Impronta de una profesión al cobijo de la Bandera que hoy más que ayer pero menos que mañana, me honra respetar teniendo por garante a Dios que me ampara en lo recóndito de la conciencia y el Beneplácito de S.M., poniendo en su Digna Presencia la obra autoeditada que lleva por título “La Carrera de las Armas: Muestras de amor, fidelidad y perdurable entrega a España”.


Respetable Señor., sabedor que el corazón de este Infante no puede ocultar la consagración que siente por esta labor, es por lo que le resulta vital defender, preservar y aplicar la educación en todos los aspectos de la milicia, haciéndole entrega A.S.M., como donación y posterior incorporación al patrimonio cultural de la Casa Real del libro antes referido. Texto ordenado en tres volúmenes que sintetizan la faceta humana de un Soldado entregado por completo a un proyecto común llamado España.


Culminación de este Infante como designio ineludible que disciplinado se aproxima A.S.M, haciéndole saber que la totalidad de las hojas que se reúnen en este libro, reflejan la veracidad y exactitud de lo acontecido en el tránsito de este fructífero caminar, en los que le fueron atribuidos tanto el crecimiento como la maduración pertinente hasta alcanzar el molde de Soldado del Ejército Español.


Páginas de una edición que ha requerido de numerosos meses apasionados tanto de recopilación como de asiento, análisis y ponderación reflexiva en las vicisitudes de la Honrosa Carrera de las Armas. Legado de un encargo al servicio de la Nación constituido en material histórico, intelectual y moral que, con la Venia de S.M., de manera breve le describiré.


La realización de esta obra se ha configurado en la investigación cualitativa, articulada con rigor cronológico e implementado en la evidencia narrativa, documental e iconográfica. Las tres por igual confieren la consistencia y credibilidad a los hallazgos derivados.


Inicialmente, el enfoque narrativo muestra al autor como el relator de los hechos constatados, describiendo las servidumbres rememoradas a mediados de la década de los ochenta tras el ingreso a filas, para dar paso a la década de los noventa y posteriormente producirse la inauguración del siglo XXI, hasta alcanzar el año 2.016 en los que irreparablemente quedaría imposibilitado para el servicio.


Reseñas que conforme se avanza en su lectura no resultan vetustas en el tiempo, dando paso a una travesía profesional meticulosamente ordenada, estructurada y madurada. Optándose por el uso de términos y expresiones que denotan principios, preceptos y reglas militares y del lenguaje reglamentado para conservar la literalidad de leyes, decretos, normativas, etc.


Automatismo de una fuente que sondea la univocidad semántica, la economía léxica y principalmente la precisión conceptual o claridad de las prescripciones publicadas en el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa o Boletín Oficial del Estado, entre otros.


Al relato narrativo le acompañan tanto mapas conceptuales como árboles y gráficos descriptivos de elaboración propia. Diseños visuales que pretenden explorar el conocimiento previo y otorgar una mejor visión a lo representado.


El segundo de los componentes lo dispone el testimonio documental que consecuentemente refuerza las certezas narrativas. Disposición fraguada en la revelación del papel escrito con el que se simbolizan principios acumulativos sintetizados básicamente en tres criterios: perseverancia, constancia y amor al servicio por parte del autor.


Documentos rubricados que por la peculiaridad que atesoran, conservan el valioso acento histórico de la Carrera de las Armas, para reencontrarse finalmente con un retrato consolidado en valores morales.


El tercer elemento aplicado para la elaboración de este libro lo constituye la evidencia iconográfica. Imágenes que con orden y sin pausa se suceden en el tiempo, rediseñando la profesión militar como origen de principios, valores, virtudes y deberes en sus diversas vertientes. De ahí, que el estilo de vida del Soldado identificado se enmarque en los parámetros morales.


En último lugar, las páginas de esta obra refunden el testimonio de la unidad familiar del autor, mediante la formulación de una pregunta que aborda el marco vertebrador de la Carrera de las Armas y la incidencia de ésta en el matiz doméstico y profesional del protagonista.


Declaraciones que verifican variables de consanguinidad en línea recta, como las etapas del ciclo vital o la transición de éstas, el apoyo de padres a hijos en las dos direcciones o algunos de los acontecimientos más relevantes de esta profesión que han podido incidir preponderantemente en la unidad familiar. Catalogación minuciosa de unas revelaciones como las asentadas en esta obra, que atribuyen la orientación y la delimitación proporcionada al eje articulador del fenómeno sondeado.


Majestad., para los que creemos sensatamente en unos ideales y nos hemos afianzado a unas convicciones fuertemente, no debe quedar inadvertida en estas líneas la presencia de aquellos otros Soldados de los Ejércitos de España que nos miran desde el cielo.


Soldados de todas las épocas de España hoy revestidos de esplendor y plenamente satisfechos, al vislumbrar junto a otros tantos, que el destino de la Patria común permanece incólume. Almas con elevada representación en nuestros Ejércitos que inmolaron su destino en el desempeño del deber. Todos sin distinción merecen el mayor de los respetos y memoria, como a sus familias la sincera gratitud y amparo perpetuo.


Por todo lo expuesto ruego A.S.M., cuya vida guarde Dios muchos años, tenga la Bondad de aceptar la obra que humildemente deposito en Sus Venerables Manos, acogiendo mi firme compromiso de preservar y hacer guardar la fidelidad junto al deber y el honor que la Madre Patria me implora en cada instante. Conservando con tenacidad los ideales de amor infinito a España, respeto a la Carta Magna y lealtad A.S.M. el Rey, a las Fuerzas Armadas y al Estado de Derecho que juntos hemos cimentado.


Finalmente, con mis mejores deseos y sentimientos, permítame manifestar a Vuestras Reales Majestades y a sus Altezas Reales la Princesa de Asturias Doña Leonor y la Infanta Doña Sofía de Todos los Santos, mis sinceras felicitaciones ante la proximidad de la Navidad, así como un comienzo de Año en el que se materialice algunos de Sus nobles deseos.


No me cabe la menor duda, que hoy conservo entre mis tesoros a Vuestra Real Persona que me enriquece y que forma parte de ese afecto que perdura por siempre.


Atentamente le saluda a Vos, testimoniándole la consideración más distinguida.


A los Reales Pies de Vuestra Majestad.


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BANDEWRA


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