lunes, 19 de noviembre de 2018, 02:23
Elmonarquico2015
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Heridas

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Heridas




HERIDAS


Me clavaron por la espalda los cuchillos

del rencor, de los celos y de la envidia

y, por dentro, sentí brotar la sangre

de mi alma dolorida.


Me dolí y me dolió tan profunda herida.


Nada pude hacer, ni lo intenté,

solo estoicamente aguantarme,

sin pronunciar un solo grito,

sin ninguna queja; en silencio,

con amargura, desgarrado por dentro;

asomándose también por fuera

lo que serían sentimientos;

y, estando a su lomo subido,

extrañamente lo sentí a cuestas;

pero sin perder nunca la esperanza,

-aunque pareciera una quimera -

pensando que la justicia divina actuaría;

porque la humana, con tantos recovecos,

perversamente, a veces, se extravía

bifurcándose por los cruces del tiempo

y canales de componendas y arreglos…


Como los perros lamen, yo lamí.


Me lamí las heridas y me cicatrizaron.

Me cicatricé; pero el recuerdo quedó anclado.

Y algo de improviso se iluminó en mí.

Me iluminé. Fue una especie de relámpago

Y surgió una preguntada inesperada,

Aunque acaso esperada:

¿Algún día olvidaré?


No pude contestar ¡No contesté! 






Por Carlos M. Pérez Llorente












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