lunes, 19 de noviembre de 2018, 02:08
Elmonarquico2015
Elmonarquico2015

María Antonieta, 225 años

|


Maru00eda Antonieta



Conde Bevilacqua Bennedetti

Tenía 11 años cuando leyendo sobre la Revolución Francesa vi por primera vez una foto de la reina que ponía María Antonieta (2.11.1755-16.10.1793) Reina de Francia. Murió decapitada durante la Revolución. ¿Cómo fue eso posible? ¿Cómo se llegó a matar a una reina? ¡Y de que forma! A partir de ese momento decidí investigar todo sobre ella. Artículos en revistas o biografías y hasta películas nos suelen acercar y a la vez alejar mucho de ella. Quizás solo la escritora Cristina Morató ha podido rescatar la memoria de la reina en su libro "Reinas Malditas" porque 225 años después María Antonieta sigue siendo un misterio, y de seguir viva diría:


“Veo que aunque pase el tiempo muchos seguirán llamándome la Austriaca, o Madame Déficit y aplaudiendo mi muerte”


Está claro que no fue una buena reina, nunca estuvo preparada para ello. Pero no se le puede culpar de todos los males que padeció Francia y que condenaron a la monarquía y a que su real cabeza rodara en el cadalso. Nadie habría imaginado que el pueblo de París que la recibió con grandes esperanzas quisiera su muerte y la celebrara 20 años después de su llegada. Se le acusó de innumerables y falsos crímenes como el almacenar harina para matar de hambre al pueblo, de tener infinidad de amantes, tanto hombres como mujeres, de ser una espía en contra de Francia y de cometer incesto con su hijo. Al final mi bando se posiciona en su favor y lo haría una y otra vez. Porque he podido comprender que muchos de sus actos tachados de frívolos o excéntricos eran solo una escapada para huir de la asfixiante corte de Versalles que ella aborrecía.


Fui a París en 2013 y el primer sitio que visité fue la Plaza de la Concordia, donde hay una placa de bronce en el suelo, marcando el sitio en donde dos siglos antes las cabezas de ella y su esposo Luis XVI fueron mostradas ante el júbilo del populacho. Sin quitarme el guante limpié la suciedad de la placa hasta que esta quedó mejor de lo que estaba.


Maru00eda Antonieta2

Plaza de la Concordia. En donde ahora figura el Obelisco antes figuraba la Guillotina que sesgó la vida de 55.000 personas durante la Era del Terror. La reina entre ellas.


Luego el siguiente destino a visitar es donde quizás vagan aún más los fantasmas de los tiempos pasados. Versalles. El tiempo es caprichoso, pero también manejable a nuestro antojo si usamos la imaginación, pues no me costó imaginar como se sintió aquella chiquilla de 15 años cuando llegó para casarse con el futuro Rey de Francia y ver tanto lujo y esplendor. Versalles es sin duda un paraíso en la tierra, mires donde mires brilla el oro, la esencia de la luz de Apolo, de Luis XIV, Le Roi-Soleil, pero fue un paraíso que levantó altos muros impidiendo a los reyes ver las miserias que pasaba el pueblo de Francia.


Recorriendo la Galería de los Espejos volvía atrás en el tiempo. Los bailes, los banquetes, las mascaradas. Veía todo ello, veía a la Reina. Tenías la sensación de que en cualquier momento al girar una esquina o entrar en su dormitorio ibas a ver al Rey fabricando llaves o la Reina en su habitual paseo a los jardines, o jugando con sus hijos el Dauphin Luis José y María Teresa, la única superviviente de la revolución, los fantasmas del pasado nunca abandonan sus antiguos reinos. Incluso pude ver el pasadizo por el que María Antonieta escapó aquel 6 de octubre de 1789 cuando la muchedumbre enfurecida penetró en el palacio. Podías oír los gritos de ¡Muerte a la austriaca!. ¡Nos haremos cintas para el pelo con su bonita piel!. ¡Yo quiero un brazo!. ¡Yo quiero una pierna!. ¡Le arrancaremos el corazón a esa zorra! No ni los fantasmas oscuros del pasado abandonan sus reinos.


Maru00eda Antonieta3Galería de los Espejos. Aquí se organizaban los bailes y eventos de la Corte Real 


El Petit Trianón fue la siguiente parada tras pasar por los jardines, congelados por el invierno, aunque sin nieve, pero con todas sus estatuas tapadas para evitar su deterioro. El Petit Trianón, donde María Antonieta creó su propia corte al lado del Hameau, la granja donde jugaba a las pastoras con la Princesa de Lamballe y la Duquesa de Polignac y cuyo interior visité. Todo ha sido restaurado hace pocos años y le han devuelto su estado original. Allí también se pasean los fantasmas, veas donde veas sabes que la Reina se sentó en esa silla, durmió en esa cama o comió de ese plato o se bañó en esa bañera. Y así una catarata fantasmagórica tras otra que caía ante mis ojos.


Maru00eda Antonieta4

                                                                           Petit Trianón


Maru00eda Antonieta5

                                                                 Aposentos de la Reina


Maru00eda Antonieta6

                                                                 Salón del Petit Trianón


Maru00eda Antonieta7

                                                                 Le Hameau de la Reine


Y así transcurrió el día. Pasé todo el día en Versalles, y lo único que pude llevarme fueron dos hojas caídas de un árbol del jardín de la Reina, y que aún guardo cuidadosamente. Amo a España, pero Francia es mi segunda patria, por decirlo de esa manera, y el tener esas hojas es como si me transportara allí y al lugar más bello del país galo. Al abandonar el palacio por la noche no pude evitar la misma tristeza que seguramente sintió María Antonieta cuando lo abandonó tras su toma de aquel 6 de octubre. Octubre fue el mes de su caída y su muerte en el plazo de 4 años. El mes de su desgracia.


El último lugar en visitar es donde empezaría su final. La Conciergerie. La prisión en donde estuvo encerrada 1 año entero sin ver la luz del día, y donde se quedaría viuda, donde la arrebatarían a sus hijos, y desde donde saldría camino de la guillotina aquel 16 de octubre. La sensación al recorrer esos pasillos en donde han recreado los tiempos del Terror hace que se te hiele la sangre. Recuerdo ver una habitación con las listas de los nombres de las víctimas, basta decir que se perdía la vista de uno intentando contarlas.


La celda de la reina está recreada exactamente como en 1793. Un simple camastro, una silla de paja, alguna que otra silla y un mesita. Un maniquí de la reina, vestida de luto, mira a la nada, mientras un guardia vigila a la Viuda Capeto, como pasó a llamarse tras la ejecución del rey el 21 de enero del mismo año. Tenías la sensación al mirarla de que allí habías retrocedido aún más en el tiempo, no podías el evitar sentir lo mismo que sentiría ella en esos momentos. Cansada de luchar, cansada de la vida y con la apariencia de una anciana, pese a que solo tenía 38 años, María Antonieta sabía que estaba en el umbral de la muerte. Su tiempo había acabado.


Maru00eda Antonieta8

                                                      Recreación de la celda de la Reina


En el camino para salir de allí, me topé con una pequeña celda que ha sido convertida en capilla en honor de la Familia Real, posiblemente pagada por los círculos legitimistas. Frente a un altar católico los nombres de la familia real están colgados en blasones dorados y la flor de lis de los Borbones están bordadas en oro y en mantos de terciopelo azul y negro. Una manera sin duda adecuada de honrar a los malogrados monarcas.


María Antonieta9

Creo sin duda alguna María Antonieta es quizás el personaje más extraordinario de la Francia de aquellos últimos años del siglo XVIII, un siglo que a una década de terminar estalló en mil pedazos como la Bastilla, y cuya onda expansiva al estallar, se llevaría en los siguientes dos siglos las coronas de Alemania, Austria y Rusia por delante. La Reina y su esposo reposan actualmente en la Basílica de Saint-Dennis, donde fueron enterrados en 1815 tras la Restauración Borbónica, y donde todos los reyes de Francia han reposado desde Clodoveo I. Ese es el único sitio que aún me queda por visitar. Pero creo sin duda alguna, que ahora, y más que hace 14 años, conozco mejor a esta mujer que pese a los errores que cometió mantuvo la dignidad y la cabeza bien alta hasta el final. Nunca mejor dicho.


Dieu sauve la Reine!



____________________________________________

Autor: Conde Bevilacqua Benedetti














Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.