jueves, 22 de agosto de 2019, 14:07
Elmonarquico2015
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Farah Pahlaví, 80 años de una Emperatriz

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Farah Pahlavi



Conde Bevilacqua Bennedetti

Octubre es sin duda el mes de Farah Diba, o Farah Pahlaví, dado que en ese mes tuvieron lugar los acontecimientos más importantes de su vida.


Cuando cumplió 21 años en 1959, el 14 de octubre, le dijo sí a la proposición de matrimonio del Shah de Irán. El 31 de octubre de 1960 nació su hijo el Príncipe Heredero Reza Ciro, y 7 años después el 27 del mismo mes, era coronada Emperatriz (Shahbanou) por su esposo. Y entre el 12-16 de Octubre de 1971 presidió los actos y festejos al lado del Shah por los 2.500 años del Imperio Persa en la ciudad de tiendas que levantaron en Persépolis y a la que asistieron 600 invitados.


Los fastos de su coronación y su imagen glamurosa, así como su labor humanitaria y cultural a favor de la modernización de Irán le valieron el apodo de la Jackeline Kennedy de Oriente Próximo y el ser el icono de revistas como el HOLA. Pero desde hace casi 40 años Farah Diba es un personaje que apenas sale en algún medio de comunicación o evento importante, si bien en Francia o USA; países en los que reside desde que la Revolución de 1979 la barriera a ella y a su familia del Trono del Pavo Real.


Pero pese a ello y pese a los duros golpes que ha vivido a lo largo del exilio, la muerte de su esposo, las muertes de sus hijos pequeños Leila y Alí-Reza y el abismo al que Irán cayó tras la Revolución, la Emperatriz sigue manteniendo una entereza digna de admirar, y aseguró hace 5 años que pese a todo lo vivido ha sido y es feliz. Y es más, jamás se la ha oído pedir o clamar venganza contra los que la humillaron y echaron a su familia del país que la recibió hace casi 60 años como a una joven reina llena de promesas. Y en parte puedo decir que fue así.


Fue la Emperatriz de Irán durante 20 años y en esos 20 años puedo asegurar que cumplió con su cargo y lo que esperaban de ella. No solo dio un heredero al trono, al que los monárquicos iraníes exiliados reconocen como su legítimo Shah, sino que también, y apoyando la Revolución Blanca de 1963 que modernizó Irán, Farah Diba aún está presente en muchos rincones de Teherán.


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             La Emperatriz y el Shah con 3 de sus 4 hijos. Reza, Alí-Reza y Farahnaz

             - Jardín del Palacio de Niavarán -


Toda la Avenida principal de Teherán recuerda a ella. Aún están los Museos de Arte contemporáneo y antiguo, igual que el de alfombras y el de vidrio en el sur de la capital, lo mismo que el teatro (cerrado en 1979) y la filarmónica de Teherán (cerrada igualmente), todos fueron diseñados y fundados por ella, pues recordemos que estudiaba arquitectura en sus tiempos de estudiante en París. En el jardín del parque Laleh (mártir) y antes parque Farah aún se ven las esculturas de Giacometti y Moore que ella misma trajo. El legado de la Emperatriz descansa igualmente en un museo de Shiraz. “Porque teníamos el arte, el dinero y la voluntad”: como bien diría ella en 2009 a la periodista y escritora Ángela Rodicio.


Fue así mismo la presidenta de más de 30 instituciones. Desde 1967-77 ella patrocinó el Festival de Artes de Shiraz que pretendía unir lazos culturales entre Oriente y Occidente. En 1965, 6 años después de su boda, el Shah y el I Ministro Amir Abbas Hoveyda la nombraron Regente. Eso significaba que en ausencia del Shah, o en caso de que este falleciera, el gobierno recaería en los hombros de la Emperatriz hasta que el Príncipe Reza fuera mayor de edad. No era extraño ver a la Emperatriz acudir a sesiones del Parlamento o presidir con su esposo las reuniones ministeriales en las oficinas del Palacio de Niavarán.


Muchas universidades y hospitales fueron fundados y patrocinados por ella. Es de admirar que Irán fuera uno de los primeros países en aquellos años 60 en combatir la lepra, enfermedad que aún atacaba a algunas capas de la población. Imaginad la alegría que supuso para los enfermos que médicos venidos de India, Suiza, Pakistán y Francia les pudieran devolver la vida, y es más, el Shah donó una gran porción de su terreno en Gorgan, y en el que se construyó un pueblo para la gente leprosa. Ese pueblo contaba con una cafetería, un hospital, una comisaría, una carpintería, huertos y un cine. Hoy en día ese pueblo, Beh Kadeh, ha sido abandonado en su mayoría.


Farah Diba tenía además a su disposición su propio gabinete de trabajo en el que trabajaban 40 empleados. Desde las 9 am hasta las 21 pm la emperatriz trabajaba sin descanso, y ese trabajo no solo consistía en reuniones, o fiestas de bienvenida a jefes de estado, sino el viajar por Irán para conocer todos los detalles, que había que mejorar, que había que quitar o que patrimonio dañado había que restaurar. Por poner un ejemplo. En 1962 solo un 12% de la población iraní sabía leer pero a principios de 1974 ese 12% había pasado a un 70% y de las 7.900 escuelas que había en Irán en 1962 ya había 21.900 en 1974 lo que permitía escolarizar a 5 millones de niños más.


En el campo social la Emperatriz apoyó los derechos y el voto para la mujer. En 1967 se reformó la ley de la familia iraní que mejoró la posición de las mujeres en la sociedad. Fue incluida en el Código Civil y fue diseñada para proteger a las esposas, los niños y las mujeres divorciadas y adúlteras. El impulso general de las reformas fue promover la igualdad entre hombres y mujeres en la sociedad. Pondré el ejemplo de Farrokhroo Parsa, quien fue nombrada Ministra de Educación en 1968 y el de Mahnaz Afkhami que fue Ministra de Asuntos de la Mujer en 1975. Irán avanzaba sin duda a pasos agigantados a la modernidad absoluta. Pero los cuentos de hadas no duran eternamente.


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                                                          La Familia Imperial en 1978


Ninguna de aquellas virtudes que la Emperatriz mostró en esos años le valió para salvar el trono de Ciro II el Grande.


La revolución quería la sangre de su esposo, pero la de ella también, y al final y pese a insistir en que se quería quedar para salvaguardar la corona, aunque fuera como regente, tuvo que hacer las maletas aquel nefasto 16 de enero de 1979 y decir adiós al país que tanto había amado.


En general Farah Diba jamás se vio envuelta en los asuntos de represión y corrupción de la Corte Imperial, pero su familia tenía una amplia representación en las instituciones culturales, siendo notorio el caso del primo de la emperatriz, Reza Qotbi, que fue nombrado director de la radio-televisión nacional iraní.


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                                                       Palacio Imperial de Niavarán 

En él residió Farah Diba desde 1967-1979. Actualmente es un museo, aunque una de sus alas es usada por el Presidente de la República Islámica como su zona de residencia 


Actualmente la Emperatriz reside entre Francia y USA, país adonde suele ir muy a menudo para estar al lado de sus nietas; Noor, Farah, Imán e Iryana-Leila que son la luz de su vida y su fortaleza. Preside así varias instituciones a favor de la democracia iraní y el retorno al Irán que ella conoció. Este domingo 14 esta gran dama cumplió 80 años, unos 80 años que son la prueba de su lucha incansable.


Hace 3 años encontré sus memorias tras otros 5 de intensa búsqueda. Ante mí no solo surgió un Irán distinto y que espero que renazca, sino que surgió una imagen muy distinta de la que nos hacen creer. Ante mí surgió y escuché la voz de una mujer que fue emperatriz, pero que fue madre, esposa, exiliada, superviviente y ante todo una patriota comprometida con su país. Algo que a día de hoy está lejos de cumplir cualquier político de Irán que solo sigue los ladridos rabiosos de los fundamentalistas.


Quieran Dios y la vida permitir a esta gran mujer, con la que he llegado a escribirme, ver la liberación de su país y al que sueña con volver para poder descansar en la tierra que tanto amó, y cuyo montoncito de ella se llevó en una cajita antes de subir al avión de aquel día gris de hace casi 40 años. Es optimista por naturaleza, es más, llegó a declarar en una entrevista:


“Supe que los revolucionarios quisieron derribar una estatua mía que estaba junto a un lago en 1979. Pero jamás pudieron, y la dejaron allí. Pese a las crecidas del lago y que está en un estado muy deteriorado, la estatua sigue allí. Quiero pensar de que es la señal de que voy a resurgir de nuevo”.


Y aunque suene raro pienso como ella. No solo ella, todo Irán renacerá pronto. Quiero creer y creo que la Revolución Islámica no celebrará su 40 cumpleaños el año que viene. Las protestas que empezaron en 2017 no han hecho sino aumentar. Esperanza ante todo.


“Sé que la luz vencerá a las tinieblas y que Irán, como el Ave Fénix, renacerá de sus cenizas". - Memorias de Farah Pahlavi (2003)-


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La familia Imperial Iraní en la actualidad. De izquierda a derecha las Princesas Noor y Farah, el Sha Reza Ciro II, su esposa la Emperatriz Yasmine, la Emperatriz Viuda y la Princesa Imán 


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Autor: Conde Bevilacqua Benedetti













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