martes, 23 de octubre de 2018, 03:45
Elmonarquico2015
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Guillermo Cazenave, pionero en la música New Age

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“Un álbum es como un hijo. No me interesa la clonación ni ser fiel a un estilo determinado. Las posibilidades de la música son tan extraordinarias que limitarse a un estilo me resulta aburridísimo” 



Guillermo Cazenave


Guillermo Carlos Cazenave es un inquieto personaje que siempre ha ido abriendo caminos dentro de los terrenos de la música. Nació en Buenos Aires y ahora vive al sur de Francia, tras haber residido también en Nueva York, Londres y Barcelona. Se movió por los caminos de la new age cuando aún ni se reconocía este término y en su continuo deambular ha recorrido prácticamente todos los vericuetos de la música. Ha grabado más de ochenta álbumes y también desarrolla una activa labor como escritor publicando varios libros, entre novelas y ensayos. Hablar con él resulta sumamente instructivo, pues tiene las ideas bien claras y conoce a la perfección el terreno que pisa.


- Después de 40 años en el mundo de la música, ¿eres capaz de hacer un resumen lo más breve posible?


- Lo intentaré. A los 7 años cogí la gaita de mi abuela, cuyos sobrinos o primos míos tenían una banda tradicional escocesa representando a la Isla de Skye, de donde eran originarios. No podía soplar aquello, pero en 1963 me salvaron mis hermanos recién llegados los Estados Unidos con dos discos de The Beatles (uno con Ringo y aquel con Tony Sheridan y Pete Best en batería). Cumplía 7 u 8 años y, con el dinero que me dieron por mi comunión (mil pesos argentinos), crucé solo la calle a la tienda Frávega, en Buenos Aires, y compré el LP ‘Session With The Dave Clark’ de los Dave Clark Five. Eso fue definitivo para mí. Seguí todo el beat y los 60 al día. En 1965 me regalaron mi primera batería. En el 68 empecé a estudiar en serio con Sam Lerman y Alberto Alcalá. En el 69 debuté con mi grupo de colegio mientras escuchábamos absortos ‘Abbey Road’, ‘In The Court Of The Crimson King’, a Hendrix y a Clapton. Mi hermano me prestaba su Toshiba a bobina de dos canales, en el que grabé más de doscientas canciones. Componía folk con toques neoceltas. En 1973 me fui del grupo y me marché de la Argentina para vivir en New York. Cinco años más tarde salté a Europa y me instalé en Londres. 


Por fin pude equiparme y tener mi propio estudio de grabación. Daba clases de guitarra y vivía con lo justo en un ‘squat’. Tomé contacto con músicos como Steven Halpern y Anthony Phillips. Ellos me inspiraron para lanzar mi sello Astral Music en 1983, ya instalado en Sitges (Barcelona). Hasta 1993 quedé absorbido por la corriente new age, pero cuando percibí que eso se desvirtuaría, creé mi grupo La Nave para hacer cosas más sinfónicas y cañeras. En 1999 me instalé en el sur de Francia, en el País Cátaro de mi abuelo paterno, cerca del castillo de Montségur, y me dediqué a escribir, a grabar y a tocar en sitios como The Cavern con mi amigo Jeremy Morris y en Francia.


Estudio Compus



“Estuve en Houston en la NASA en 1993 y me dijeron que lo que hacía era ‘space age music’ (música de la era espacial). Este año incluyeron mi pieza ‘Fly High’ en el último vuelo del transbordador Endeavour, junto a canciones de Lennon, U2, Louis Amstrong, etc.” 







-Tu fuiste un pionero de la new age e incluso te anticipaste a los conceptos de la biomúsica y la musicoterapia, ¿podías concretar estos conceptos?


- Nunca tuve conciencia de ser pionero en la new age hasta años después. Sólo quería hacer y editar mi música con libertad, sin pasar por el filtro de las discográficas y de las sociedades de autores. Esto me costó cantidad de problemas. La industria oficial, con su cadena de distribuidores y periodistas fieles al negocio, me ignoraban o me miraban mal. Claro, yo componía, producía, tocaba todos los instrumentos, hacía new age, pop, rock, clásico, étnico y neocelta (no me casaba con ningún estilo), daba conferencias y tocaba en mil sitios y de mil maneras. No me importaba ir con una sola guitarra, con un santur o con algo grabado y mi voz encima, y hablaba de esoterismo, de biomúsica y de música de las esferas. Una intervención mía, que yo denominaba ‘un des-concierto’, podía durar horas. Me volví un producto difícil y raro hasta para los más alternativos. La new age embrionaria planteó una especie de conexión musical al infinito, fusionando la naturaleza divina de lo humano y del arte con la Creación en todo el sentido de la palabra. La biomúsica, como rama de la musicoterapia, busca la armonización cuerpo-mente a través del ritmo, la musicoembriología, de la que soy pionero, con su música para embarazadas y bebés. Pero la mayoría de los que estaban en la new age y acercándose a la biomúsica, ignoraban e ignoran esto. Lo más fácil para todos era y es, entonces, llamarte, como mínimo, ‘raro’.


- A lo largo de tu carrera has grabado más de cincuenta discos de muy distintos signos, ¿cómo te planteas tus trabajos antes de iniciarlos?


- Me considero un ‘resignificador’ de conceptos e ideas que no puedo explicar ni plasmar en otra cosa que no sea música. Nunca parto de un texto o de una melodía, salvo que la sueñe. En general me dejo llevar por ese elemento o ese concepto indescifrable al que acudo para desentrañarlo y luego explicarlo con melodías y distintos instrumentos. Por eso ya no me considero ni músico ni compositor ni instrumentista. Esas tres cosas están dentro mío y me pertenecen pero, en realidad, y aunque sea un músico por vocación, formación y convicción, me siento una multiplicidad de cosas contenidas en una sola unidad; orfebre del instrumento, ‘resignificador’ de la composición, obrero del sonido y trabajador de la obra. Alguien que trasciende la denominación social de la cosa, porque de pronto soy el dueño de la empresa y el director de la orquesta, pero además el currante de la grabación y de la producción final.


- Has hecho música acústica, eléctrica y electrónica, ¿compones pensando el tipo de instrumentación que vas a utilizar o tras escribir el tema ves el contexto instrumental más apropiado para su desarrollo?.


- Una vez ‘resignificado’ el concepto al que hacía antes referencia, algo me indica o sugiere qué instrumento debo probar o tocar. Nunca lo decido. Me viene de no sé dónde…


- Has grabado con músicos como Ronald Lloyd, Anthony Philips o Litto Nebbia, ¿con quien te gustaría trabajar?


- Con las personas que más quería tocar, ya toqué. Ya me he realizado en ese aspecto. Pero hay muchísimos músicos con quienes me encantaría hacer jams para ver qué sale de ello. La lista sería interminable. Algunos ya murieron.


- Resulta difícil deducir tus influencias viendo la diversidad estilística por la que sueles moverte, pero supongo que tendrás músicos de referencia, ¿quiénes han sido tus ídolos musicales?


- Mis ídolos musicales y puntos de referencia abarcan una amplia lista de compositores clásicos, desde Schumann hasta Satié, que con tres notas te definía magistralmente una melodía. La escuela rusa y mucho de los 60 y 70. Steven Halpern me enseñó a autoproducirme y a intentar hacerlo todo uno sin concesiones. Anthony Phillips a grabar y a pensar la música con criterios de perdurabilidad. Ronald Lloyd me enseñó música y sistemas de afinaciones. Mis profesores de batería en los 60; grandes instrumentistas de jazz y, como en el caso de Alberto Alcalá, miembro de la Orquesta Estable del Teatro Colón.


GUILL BIBLIO



“Hice la carrera de periodismo, que es mi segunda vocación. A los 12 años fundé el periódico de mi colegio: el Cazediario. Fui corresponsal desde New York en Popular 1, a comienzos de los 80. He colaborado en varias revistas y escrito unos ocho o nueve libros”








- No pareces tener límites a la hora de componer, ¿la experimentación es para ti una necesidad a la hora de crear música?


- Sí. Un álbum es como un hijo. No me interesa la clonación ni ser fiel a un estilo determinado. Las posibilidades de la música son tan extraordinarias que limitarse a un estilo me resulta aburridísimo.


- ¿En qué terreno te sientes más cómodo: como compositor o como intérprete?


- En mi estudio, como compositor. Como intérprete me da igual tocar en cualquier sitio y de cualquier manera. No soy de esos que necesitan tarimas de diez metros, luces y kilómetros de cables, y que cuando los desenchufas son una decepción. Toco lo que surja y de la manera que sea. Me da igual si no suena ‘fashion’ o perfecto o si estoy desafinado. Huyo de la falsa perfección programada occidental y me identifico más con los orientales y la imperfección libre. No me interesa el espectáculo o que la gente se arruine pagando una entrada a un gran concierto. La música, en mi opinión, es otra cosa.


- Si bien no paras de grabar, en directo te haces más de rogar. ¿prefieres el estudio a los escenarios?


- Por lo que respondía en mi anterior pregunta me resulta muy difícil tocar en este sector del planeta llamado Occidente. Así que me refugio en el estudio y espero a que este Mátrix se derrumbe y, cuando “hombre blanco quedar sin oro y sin negocio”, veremos cómo se reorganiza el tema de los conciertos y de la música en general. Pero primero tienen que desaparecer todos los ladrones y especuladores que han ganado semejantes sumas de dinero con algo tan bello como la música.


- Tu música ha sonado en vuelos espaciales y creo que has tenido bastante relación con la NASA, ¿cómo se ha desarrollado esa curiosa relación?


- Estuve en Houston con ellos en 1993 y me dijeron que lo que hacía era ‘space age music’ (música de la era espacial). Este año incluyeron mi pieza ‘Fly High’ en el último vuelo del transbordador Endeavour, junto a canciones de Lennon, U2, Louis Amstrong, etc., lo cual me sorprendió y les agradecí. Pronto iré a Orlando a dar una serie de conferencias sobre la ‘Música de las esferas’. En definitiva me llamo ‘caze nave’ y poner mi música en una nave es como encapsularme o cazarme, pero yo les dije que como la Tierra está obviamente en el cosmos y viajando a miles de kilómetros por segundo, en realidad toda la música que se hace aquí ya está sonando en el espacio.


- También desarrollas tu carrera como escritor, ¿qué nos puedes contar al respecto?


- Hice la carrera de periodismo, que es mi segunda vocación. A los 12 años fundé el periódico de mi colegio: el Cazediario. Fui corresponsal desde New York en Popular 1, a comienzos de los 80. He colaborado en varias revistas y escrito unos ocho o nueve libros. Los dos más recientes, ‘La Noche del Grial’ (mis vivencias en el País Cátaro) y ‘Biomúsica: afinándonos a la vida’. Escribo cada día.


- ¿Cuáles son tus proyectos de futuro?


- Estoy terminando un nuevo libro y dos discos. Después de varios años viviendo en las montañas del sur de Francia quiero volver a tocar en directo y a viajar. Deseo ser útil a los demás y dejar cosas buenas tras mi paso por los sitios. Son momentos delicados y de transición para toda la humanidad, así que hay que arrimar el hombro e incorporar todos los proyectos personales pensando en cada bicho viviente y en lo hermosa que podría ser la vida en este planeta si aprendiéramos a despojarnos de tanto egocentrismo, antropocentrismo y visión equivocada sobre nuestro comportamiento y nuestra misión en el mundo como seres supuestamente pensantes. Estuve estudiando aspectos legales relacionados con peritajes judiciales y mediación familiar, gracias al apoyo de Antonio Rodríguez Castillo, que se dedicó muchos años a la hipnología y actualmente a la bioinformación genética. Trabajamos juntos y todo esto me está llevando a descubrir nuevos enfoques para mi vida y para favorecer un mayor entendimiento entre las personas. Pero, sobre todo, me considero un músico y una persona que investiga y escribe y que desea, con su labor y actividades, ayudar a que el mundo sea algo más armonioso y pacífico.


Discografía Básica


DEMOS-LE (demos y grabaciones caseras desde los 60 hasta los 80)
CONTANDO LEJANOS TIEMPOS (música pastoral y sinfónica; 70 y primeros 80)
UN ESPACIO MÁS (música sinfónica, neocelta y clásica)
DOS ESPACIOS MÁS (doble álbum con música relajante y espacial)
VIVO VIEN (antología en directo)
ERA BUENA (piezas cósmicas e inspiradas en el mundo cátaro)
THE MEADOWS OF ENGLEWOOD (con Anthony Phillips)
SPANISH IMPROMPTU (con Steven Halpern)
BBC & RADIO 3 RECORDINGS (grabaciones en la radio)
TOWER (concierto en la Torre Magdala de Rennes-le-Château)
AQUÍ (rock progresivo y música espacial)
TWO SUNS (con Jeremy Morris; música beat)
ALL OUR LIVES (doble CD con Anthony Phillips)
PACK (canciones pop psicodélicas)
PARTHENON (con Ronald Lloyd; música étnica)
DUPLEX (duetos con amigos)
SER (imposible de clasificar)
TWO SECONDS (con Jeremy Morris)
GUITA-RA (dedicado al dinero y grabado con guitarra de 12 cuerdas)
TWO SIGNALS (música psicodélica instrumental junto a Jeremy Morris)
éL eS syD (tributo a Syd Barrett)


Nota: Debido a su extensísima discografía, le pedimos al propio Guillermo Cazenave que hiciera una selección de ellos, que es precisamente la que aquí reproducimos.





Texto: José María Esteban

Fotos: Martín Frias






















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