martes, 11 de diciembre de 2018, 18:39
Elmonarquico2015
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El ostracismo, el destino más cruel de los políticos

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Agma ostrakon

Ostracon que contiene el nombre de Temístocles, hacia 490-480 (Museo del Ágora de Atenas). Foto: Marsyas



FranciscoJ.Tostado

Hubo un tiempo en que si a un político se le consideraba persona no grata se le “invitaba” al destierro, eso sí, tras una “democrática” votación, y puede que más de uno piense que esta sería una práctica de lo más interesante en la actualidad, ¿por qué negarlo? Los tiempos a los que me refiero no son otros que los de la Antigua Grecia, durante el mismo nacimiento de la democracia en la ciudad-estado (polis) de Atenas, en el siglo VI a. C. 


El inicio de la Democracia

En aquel momento la palabra Democracia era desconocida en la época de Clístenes. Aristóteles ser refería a ella como “Constitución favorable al pueblo” y Solón fue el iniciador, mientras que la estabilidad y la estructura política, base para la posterior implantación de la democracia en Atenas, se debe a Clístenes. Así, se dice que la democracia comenzó con la reforma de Clístenes al ascender al arcontado en los años 508-507 a. C. Con ella buscó abrir el ámbito de la ciudadanía y conseguir la soberanía para el pueblo. Dividió la población en territorios, integrando a la población dentro de tres agrupaciones: Démos, Tritties y Fileas. Las primeras, eran comunidades rurales que funcionaban como unidades administrativas, estructuralmente serían como nuestras actuales comunidades autónomas en España. Su reforma abrió las puertas de la democracia y dividió a la población por su territorio, no por su riqueza ni nacimiento.


Pero la democracia de entonces no era como la conocemos hoy, ya que solo tenían derecho a voto los varones adultos ciudadanos y atenienses que hubiesen finalizado su entrenamiento militar como efebos, esto no quita que se hubiese dado un paso muy importante al quitar el requisito de ser rico y poseer propiedades para acceder a esa ciudadanía.


El Ostracismo

Aristóteles en su “Constitución de los Atenienses” nombra al legislador ateniense Clístenes como el promulgador del ostracismo, una palabra que siempre me llamó la atención y que el oírla provocaba auténtico terror en más de un político.


La ley del ostracismo en Atenas data del año 510 a. C. y se puso en práctica por primera vez, veinte años después, con el destierro del político Hiparco. Se practicaría durante casi cien años, en los que destacan Megacles V, Jantipo (padre de Pericles) y Arístides… siendo el último condenado Hipérbolo, un demagogo de Atenas, en el año 417 a. C.


En realidad se trataba más de una medida política que judicial para evitar que la soberanía del pueblo quedara anulada por algún político sin escrúpulos y acaba convirtiéndose en tiranía, ¿os resulta familiar con algunos de los ejemplos que tenemos hoy en día?.


El proceso

Una vez al año se reunía en asamblea la polis en la Ekklesía entre enero y febrero (sexta Pritanía) y se votaba a mano alzada. Si el resultado era positivo, en la séptima y octava Pritanía, en asamblea solemne se votaban las personas políticas sospechosas de entorpecer la buena marcha de las instituciones.


Es entonces que al pie de la colina en la que se encontraba el barrio de alfareros de Atenas, podían encontrarse los restos de alfarería que no se utilizaban. Cada ciudadano recogía un trozo (cóncavo, similar a la concha de una ostra), que utilizaba para escribir su voto secreto (Ostracón) con un punzón.


Si había quorum de 6.000 votos contra una persona en particular, debería dejar el Ática en diez días y domiciliarse donde quisiera durante diez años. En este tiempo no perdía la ciudadanía ni su patrimonio, recuperándolo todo a su regreso.


Kerameikos antiquities

Panorámica del sitio arqueológico del Cerámico desde el sureste./ Foto: Mala semilla


Su adulteración

El ostracismo sería utilizado como arma política entre los mismos políticos, Plutarco así lo cuenta con una anécdota:


" Se cuenta que un analfabeto, tras entregar su Ostracón a Arístides, le pidió que escribiera el nombre de Arístides. Este asombrado le preguntó si Arístides le había causado algún daño.


-¡En absoluto!, respondió, ni conozco a ese hombre, pero me molesta oírle llamar por todas partes “el Justo”.


Después de escucharle, no replicó, escribió su propio nombre y le devolvió el Ostracón." 


Se desencadenaría un incontrolable uso/abuso del ostracismo, por otra parte, aparecieron otros métodos menos “crueles” que no requerían ningún quorum para eliminar a los adversarios.


La democracia de aquellos tiempos no puede equipararse a la nuestra. En la actualidad, la democracia es nacional, representativa -generalmente todos los cargos son electos-, universal y el individuo es libre de participar o no del gobierno, pero las reformas promulgadas por esos legisladores representaron un antes y un después en la Historia. Fueron valientes, osados y, sobre todo, pensaron en los derechos del ciudadano, algo que se echa mucho de menos por parte de algunos políticos de hoy en día.



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Autor: Francisco Javier Tostado

Médico especialista en Obstetricia y Ginecología

Escritor, amante de la historia y bloguero

http://franciscojaviertostado.com

















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