martes, 23 de octubre de 2018, 03:17
Elmonarquico2015
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Dale vida a tu Cerebro

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Como neurocientífica y catedrática de fisiología, el cerebro es sin duda mi órgano favorito.


A pesar de su enorme importancia que determina lo que somos, todavía conocemos muy poco sobre él.


A lo largo de diversos artículos que iré publicando, nos asomaremos al maravilloso mundo del cerebro, sus peculiaridades, características, desmentiremos neuromitos, comprenderemos mejor cómo cuidarlo y prevenir enfermedades mentales y nos sorprenderemos con las novedades que la investigación neurocientífica está descubriendo.


También puedes saber más en mi blog www.raquelmarin.net y en mi libro “Dale vida a tu cerebro” de RocaEditorial. Te invito a viajar conmigo por el cerebro.


En este primer artículo, comentaremos algunas de sus características.


Tu cerebro presenta muchos “pliegues” para poder ocupar más superficie en menos espacio. Si lo extendiéramos como si fuera una tela mediría aproximadamente 1,8 metros cuadrados, el equivalente a un mantel para seis comensales. ¡No cabría dentro del cráneo! El peso y volumen del conjunto no podrían sujetarse por el cuello, y mucho menos permitir el giro.


ES MÁS GRANDE DE LO QUE PARECE

El cerebro humano pesa aproximadamente 1,5 kilos, lo cual es bastante poco respecto al resto del cuerpo. De hecho, la piel o las bacterias que viven en nuestro intestino pesan más que nuestro cerebro.


Aunque algunos mamíferos como la ballena o el elefante tienen cerebros de más de 3 kilos, cuando lo comparamos con el resto del cuerpo comprobamos que ¡Tenemos un cerebro que pesa mucho! El cerebro humano es unas 20 veces más pesado en relación al total del peso corporal. Es el de mayor peso en proporción con el peso total del cuerpo que existe en mamíferos. 


EL CEREBRO ES UN GRAN CONSUMIDOR

El cerebro consume aproximadamente el 20 por ciento de la energía metabólica generada en el cuerpo. Gasta unos 70 litros de oxígeno al día y es extremadamente sensible a la falta de oxígeno.


Además, consume un 60% del total de la glucosa, lo cual es excesivo para tan solo 1,5 kilos de peso. Como el oxígeno circula por la sangre, el cerebro cuenta con una inmensa red de vasos sanguíneos que llegan a medir unos 100.000 km. ¡La longitud suficiente para dar la vuelta al mundo más de una vez!


TRABAJADOR INCANSABLE

El cerebro nunca descansa. Incluso cuando dormimos experimentamos una gran actividad cerebral. Tampoco está descansando cuando estamos “pensando en las musarañas”. El cerebro gasta una enorme cantidad de energía en la creatividad, las relaciones sociales y afectivas, la interacción con los demás y con el contexto en el que se encuentra.


ESTÁ LLENO DE GRASA

El cerebro es el órgano más graso del cuerpo, junto con la grasa subdérmica, la que está debajo de la piel. Contiene un 60% de grasa, pero no la gasta sino que forma parte de su estructura. A pesar de ser tan graso, el cerebro es muy mal productor de la grasa que posee. Gran parte de los problemas en su desarrollo y funciones se deben a carencias de las grasas esenciales que posee. ¡Hay que comer grasa de calidad para que el cerebro funcione correctamente! ¿Dónde encontramos esa grasa? Sobre todo en los productos del mar y lacustres: pescados, algas, mariscos, moluscos, etc.


LAS NEURONAS SE REGENERAN EN LOS ADULTOS 

¡Buenas noticias para los adultos! Las neuronas de algunas zonas cerebrales se siguen produciendo en la etapa adulta. Incluso al envejecer. Una forma de regenerar neuronas es ¡caminando! Con tan solo caminar y mover las piernas fomentamos la  neurogénesis, es decir la regeneración neuronal. Se ha demostrado que los astronautas que pasan mucho tiempo en situación de ingravidez sin mover las piernas pueden llegar a perder hasta un 70% de la neurogénesis. ¡Nunca dejes de caminar!


Para las personas con dificultad de movimientos, la neurogénesis se puede fomentar también con la meditación. 


Meditar, es decir, permanecer un rato en silencio, respirando profundamente y con la mente lo más en blanco que podamos, fomenta también la formación de neuronas y refuerza los circuitos neuronales.


¡El cerebro se regenera con la actividad física y espiritual!




Por Raquel Marín

Neurocientífica 

Catedrática de fisiología en la Universidad de la Laguna (Tenerife)













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