miércoles, 21 de noviembre de 2018, 12:37
Elmonarquico2015
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Viernes negro 1978 (Teherán/Tabas)

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Viernes negro



"Un dictador puede salvar su trono a costa de la sangre de su pueblo, pero

un monarca jamás"



Conde Bevilacqua Bennedetti

Tales fueron las palabras que pronunció Mohammad Reza Pahlavi cuando sus más estrechos colaboradores le aconsejaron aplastar la Revolución de Jomeini disparando a los manifestantes. De haberlas dicho con mucha antelación y haber sabido llegar a su pueblo, hoy quizás la historia no sería como es.


Desde que empezaron las manifestaciones el 7 de enero de 1978 la situación en Irán había ido empeorando, pero Agosto y Septiembre fueron los meses que condenaron ya de antemano a los 2.500 años de monarquía en el país persa. La tragedia del cine Rex ocurrida el 19 de agosto de 1978 fue el comienzo del fin. En ese mes los manifestantes habían empezado a exigir la marcha del Sha y el regreso del Ayatolá Jomeini, y desde el comienzo de la revolución al menos 50 cines habían ardido por obra de los islamistas. Pero la Tragedia del Cine Rex fue la peor de todas ellas. Aquel día se estrenaba una película criticando el fundamentalismo islámico y en algún momento, alguien salió de la sala, y cuatro hombres cerraron las puertas del cine y lo rociaron con gasolina contenida en una lata. El fuego comenzó afuera de las tres puertas de entrada al salón principal después de que los atacantes arrojaron un fósforo a la gasolina. Los atacantes huyeron y bloquearon las puertas desde el exterior. El servicio de bomberos fue incapaz de llegar a tiempo y de prestar ayuda y murieron 440 personas quemadas vivas. Jomeini y sus partidarios aprovecharon esa tragedia, orquestada por ellos, como se descubrió años después, y acusó a la SAVAK de incendiar el cine siguiendo órdenes del Sha.


Septiembre entonces se convirtió en el mes más sangriento. Desesperado, y en un intento por controlar la situación, el Sha decretó la Ley Marcial en 11 ciudades del país. El ejército vigilaba las calles al mando del General Oveissi, quien tenía fama de no ser nada blando, pero el Shah había dado órdenes explícitas de no disparar.


Sucedió que al día siguiente, viernes 8 de septiembre, una gran manifestación pacífica se concentró en la Plaza Jalel, en el sudeste de Teherán. Entonces una ráfaga de disparos cayó sobre los manifestantes, y la versión oficial fue que el ejército había abierto fuego siguiendo órdenes del Sha, pero no fue así como sucedió. La verdad fue que entre los manifestantes, y apostados en las azoteas, grupos extremistas y de guerrilla palestina camuflados empezaron a disparar a los soldados y estos no vieron otra forma de defenderse, pero lo peor fue no saber quien y desde donde disparaba. Fue un baño de sangre y murieron 221 personas. Se escuchó aquel mismo día en varias cintas, supuestamente robadas de las oficinas de la SAVAK, como el Sha daba orden de disparar a la gente, pero era mentira. Una de las cintas fue recuperada, y enviada a un laboratorio americano y se descubrió que era una farsa, una imitación de voz. Pero el mal ya estaba hecho. Aquel día se conocería como el Viernes Negro y fue allí, cuando toda posibilidad de reconciliación, entendimiento o acuerdo entre la Dinastía Pahlavi y su pueblo se rompió definitivamente.


Viernes negro1

Manifestantes en el Viernes Negro. En la pancarta reza: Queremos un gobierno islámico con Jomeini


Y como si se tratara de ofrecer una corona de laurel a la misma muerte, como si el mismo diablo o Jomeini hubieran ya expandido su sombra, aquella misma noche Irán tembló en la más profunda de sus pesadillas. Un terremoto azotó la región del Este, en la ciudad de Tabas, causando la muerte de 2.700 personas. La emperatriz entonces voló a Tabas, dispuesta a ayudar con la colaboración del León y el Sol Rojo; Farah Diba conocía bien Tabas, pues años atrás ella había supervisado su restauración al ser una ciudad de tiempos de la Antiguedad. Pero los islamistas ya habían sembrado allí también la semilla de la mentira. Se ofrecieron dos versiones:

Que el terremoto había sido causado por la cólera de Dios.


Que el Sha había autorizado a los americanos hacer explosiones en el subsuelo, lo que causó el desastre.


Y lo más increíble era que ambas versiones fueron creídas, por lo que cuando la emperatriz llegó a Tabas fue recibida con gritos, abucheos e insultos acusándola como a su marido de ser los causantes de aquella tragedia. La emperatriz pasó un solo día allí intentando consolar y ayudar en lo posible. Pero igual que fue volvió con el corazón en un puño. 


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                     La emperatriz consolando a las víctimas del terremoto de Tabas 


Viernes negro3La emperatriz siendo abucheada por los islamistas al llegar al lugar de la catástrofe


Y 40 años después de esas dos tragedias me pregunto que hasta donde es aún capaz de llegar alguien con tal de sembrar el odio, la discordia y el más absoluto sin sentido, solo con un propósito. Alcanzar el poder para no soltarlo, y así sucedió. Cuatro meses después el Sha se marchaba de Irán para no volver; y Jomeini era recibido como un ángel caído del cielo. Más bien un ángel de la muerte que había llegado a extremos de inhumanidad absoluta, originando y aprovechando desgracias y catástrofes naturales con tal de erigir un monumento y gobierno de la muerte y el fundamentalismo, solo porque no había congeniado 16 años antes en que Irán avanzara a un futuro prometedor, cuando todavía había esperanza de que fuera un país democrático que ya no podía ser al estar en sus manos.




Por Conde Bevilacqua Benedetti













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