lunes, 24 de septiembre de 2018, 13:10
Elmonarquico2015
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San Sebastián y María Cristina

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Conde Bevilacqua Bennedetti

Durante la semana del 21-28 realicé un viaje por el País Vasco visitando las principales ciudades como Bilbao, Vitoria, San Sebastián y lugares emblemáticos como Guernica y las bellos y verdes paisajes del interior. Pero a la hora de elegir una ciudad que me haya robado el corazón, sin duda alguna, San Sebastián es la elegida.


De colores vivos e intensos, con un aire sano y puro y desde donde, en los días de mucha claridad, puedes divisar la costa de Francia, San Sebastián mantiene vivo el espíritu que la caracterizó a partir de 1887, cuando se convirtió en el lugar de veraneo de la Familia Real y de la aristocracia española y europea.


Alfonso XII y Maria Cristina

                                               SS. MM. D. Alfonso XII y Dª María Cristina


1887 Primer verano

1885 fue un año triste para España al morir Alfonso XII. El rey tenía 27 años solo, y llevaba 11 en el poder tras la Restauración de 1874. Alfonso XII se había casado de nuevo hacía 6 años con la Archiduquesa María Cristina de Hasburgo y Lorena, prima de Francisco José. Desde joven destacó por su seriedad y dedicación a los estudios, hasta el punto de hablar 7 idiomas y ser una excelente pianista. Nunca se entendió con su esposo al vivir este muchos amoríos con distintas damas de la corte y del mundo del espectáculo; pero acabaron conviviendo y teniendo buena relación con el nacimiento de sus hijas, María de la Mercedes y María Teresa, el heredero habría de llegar en 1886 cuando ya Alfonso XII había muerto y la reina asumió la Regencia estando embarazada.


Al nacer Alfonso XIII los médicos recomendaron a la reina un clima más sano, dado que la familia solía veranear en la Granja o Rio Frío y el clima era más bochornoso. Por lo tanto María Cristina se decantó por San Sebastián, ciudad que era conocida al haber sido el lugar preferido de veraneo de su suegra, Isabel II.


Bahia de la Concha

                                                Bahía de la Concha en San Sebastián


En 1887 la Reina-Regente y la corte llegaron por primera vez a la ciudad, donde fueron recibidos con júbilos y muestras de cariño. Sin embargo a falta de palacio la reina se alojó en la villa de una viuda amiga suya, pero pronto se enamoraría de la ciudad por su clima fresco, sus noches con fuegos artificiales y la belleza que recogía. A la reina le gustó tanto que decidió volver todos los veranos.


Miramar

En 1889 la reina compró los antiguos territorios del Monasterio de San Sebastián el Antiguo para construir su residencia de verano. El ayuntamiento se ofreció a pagar las obras, pero la reina lo rechazó queriendo correr ella con los gastos del proyecto. 


María Cristina no quiso que el palacio fuera una residencia señorial a lo rococó o villa de verano, se decantó por el estilo de las típicas casitas o mansiones de la campiña inglesa y que tuviera unas vistas al mar perfectas, así como un jardín espacioso. En 1892 la reina estaba tan maravillada por como estaba quedando la residencia, en especial el jardín, que nombró al jardinero como Jardinero de la Casa Real. El pobre habría de morir ese año sin ver su obra inaugurada al año siguiente.


Palacio de Miramar

                                                                Palacio de Miramar


A partir de 1893 y hasta 1928 la reina veranearía en San Sebastián, pero no solo eso. Bajo su regencia María Cristina inauguró Miramar, el Casino y también está el famoso hotel que lleva su nombre. María Cristina convirtió la ciudad en la que es hoy en día, y a partir de 1914 muchos huían a ella de la Guerra, llenándose de espías y artistas. San Sebastián se convirtió en la ciudad más cosmopolita de Europa. En su Casino se dieron cita todos los personajes de la vida europea, Mata Hari, Maurice Reval, o Pastora Imperio. Fueron los tiempos de la Belle Époque donostiarra, y en San Sebastián actuaron la compañía francesa de opereta, los ballets rusos, cantantes de ópera y muchos otros artistas famosos. En memoria de María Cristina se levantó un monumento que aún hoy se mantiene, en recuerdo de aquella reina que llegó de Austria-Hungría, a la que tildaron con pocas luces, y sin embargo que fue una mujer admirable hasta el final. Termino por decir que pienso volver y admirar su bello mar, dejándome atrapar por los fantasmas de los tiempos pasados.


Monumento Maria Cristina

      Monumento a la Reina María Cristina en el Parque de Amara (San Sebastián)




Por Conde Bevilacqua Benedetti 













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