jueves, 21 de marzo de 2019, 22:48
Elmonarquico2015
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A Gloria, perdidos muchas veces nos encontramos

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                                             “Ojalá nunca llegues a sentir que conoces todas las respuestas”

                                                                                                                                                (Gordon Delamont)



JuanA.Pellicer

Cuando el escritor se pierde entre sus letras “corre el maravilloso riesgo” de verse atrapado entre los emocionantes mundos que, previamente y acaso sin darse cuenta, él mismo ha creado. Mundos oníricos donde todo es posible. Espacios mágicos donde caballeros y princesas se vuelven a inventar; donde las noches olvidan sus estrellas en los corazones de los amantes; donde el mar se hace cielo y el cielo mar perdiéndose ambos en ese empeño por dibujar un solo horizonte. Universos de colores cambiantes que deslumbran dejando en cada uno de los destellos una respuesta a la pregunta que quizá mañana haremos.


Cuando el escritor se pierde entre sus letras, comienza seguramente a encontrar sus razones para vivir y morir; también las que le separan de la palabra amar y por supuesto de todas las que necesita para seguir.


Es cuando el escritor se pierde en esa vorágine de dudas e interrogantes que comprende la grandeza de la vida, también la suya; cuando adquiere conciencia de su universalidad y su maravillosa unicidad. Cuando se mira a los ojos y se habla desde el pozo de sus silencios sin palabras y se mima… y se acepta y seguramente, también se perdona.


Cuando el escritor, perdido entre sus letras, es capaz de despejar todas las dudas y poner nombre a lo oculto. A todo lo que estaba escondido, agazapado tras las sombras de los miedos y las frustraciones. Cuando es capaz de enfrentarse a sus dragones y demonios, cuando no teme a las heridas haciéndose amigo de sus silencios. Cuando todo esto ocurre, es cuando el escritor comienza a verse abrazado a su poema, a su texto; comienza a sentirse felizmente atravesado de su emoción que la va derramando entre dos páginas que no se quieren cerrar, que se hacen inmensas… que lo siguen esperando.


Cuando el hombre se siente perdido entre sus letras, es cuando el escritor comienza a llamar a la puerta “del mundo” esperando le abran para pasar. Es ese momento donde decide olvidar lo que pasó, ¡todo lo que pasó¡. Donde se hace la promesa de no mirar atrás y muere de ganas por descubrir otras maneras de sentir. Donde percibe que su cuerpo es otro y puede volar. Y puede vencer y ser vencido y en ambos casos inventar nuevos espacios con aires más puros y colores más intensos. Donde los días y las noches tienen sus propias músicas que le llevan acunado entre danzas maravillosas que no tienen fin, alzándose sobre los muros de la indiferencia.


Atisbos de lo que pasa cuando el escritor se pierde entre sus letras. Dejar de ser uno mismo, desdoblarse, reinventarse. Rendirse ante la abstracción que conduce inevitable hacía un imposible. Un viaje sin retorno donde el final queda escrito en la grandeza de una sonrisa que es la huella quizá de una letra o una palabra. Sentirse calado por una lluvia de pétalos tocados para nosotros por el rocío de la vida regalándonos sus últimos aromas, fragancias que recuerdan aquella infancia tan lejana.


Una historia dichosa y que será inacabada y que tiene su proemio justo en ese preciso instante donde el escritor se siente maravillosa y mágicamente perdido entre sus letras.


Me despido de ti, querida Gloria desde este universo de contradicciones e incoherencias, de luces y sombras, de flaquezas y miserias donde tantas veces me sorprenden las auroras; desde este espacio que nunca fue Oráculo porque nunca ningún Dios en él reparó.


Te dejo con estos versos y junto a ellos mis mejores deseos.


Serás un hombre, hijo mío


“Si puedes mantener intacta tu firmeza
cuando todos vacilan a tu alrededor
Si cuando todos dudan, fías en tu valor
y al mismo tiempo sabes exaltar su flaqueza…


…Y si puedes llenar el preciso minuto
en sesenta segundos de un esfuerzo supremo
tuya es la tierra y todo lo que en ella habita
y lo que es más serás hombre hijo mío....
"

(Rudyard Kipling) 




Juan A. PELLICER

(J. de Molay)













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3 Comentarios

1

CONGRATULATIONS

escrito por JOCARLOS GASPAR 18/ago/18    16:07
2

Querido Juan, hablas de la maravilla del hallazgo con la sensibilidad que te caracteriza, porque eso es para mí ese perderse, hallarse al fin el en mayor y más profundo de los extravíos. Gracias amigo por ese excelente texto. Un fraternal abrazo.

escrito por José A. Romero P.Seguin 16/ago/18    07:30
3

Inefable.No encuentro palabras capaces de definir la belleza y profundidad de tus artículos.Enhorabuena por la exquisitez de tus expresiones.

escrito por Carlos Pérez 15/ago/18    22:23

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