domingo, 19 de agosto de 2018, 06:14
Elmonarquico2015
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Nosotras, las de larga fama

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Zizi

Pauline Crozette y Emma Dobigny salen de noche solamente. ¿Por qué?. Porque son muy amigas y burlan todo resguardo. Por lo tanto…Vaya: la amistad se nutre también de verse cara a cara. Ustedes me dirán, seguramente, pues…¿Y quiénes son estas dos bellas mujeres que cultivan su amistad, así, misteriosamente?


Les respondo: Pauline es la esposa de Charles-Emile Auguste Durand, pintor francés muy conocido de fines del Siglo XIX. Ella vive en el Museo d’ Orsay, eternamente bella e intrigante en su impactante mirada directa que todo lo percibe…Y su mayor diversión es observar principalmente a quienes querrían tomar ese guante que se encuentra caído en el piso... 


FOTO ZIZI DAMA

"La dama del guante". Autor: Charles- Emile- Auguste Durand, esposo de la retratada, PaulineCrozette. ( 1.869 ) Museo d’ Orsay.


En cambio Emma, vive en El Louvre, con su bello vestido azul cobalto, aunque su cuerpo desnudo se ha inmortalizado en “El baño de Diana”, pintado por Corot en compañía de Oudinot…


Sin título

Esto ha dado lugar a distintas interpretaciones: “¿en compañía de?” o “¿pintada también por”?...Aquí se encuentra , pero en España, en el Museo Thyssen –Bornemisza.

 

Esto ha dado lugar a distintas interpretaciones: “¿en compañía de?” o “¿pintada también por?"...Aquí se encuentra , pero en España, en el Museo Thyssen –Bornemisza.


Emma es muy activa, seductora, pasional e inquieta. Su personalidad guarda el trauma no resuelto de estar simultáneamente expuesta en Estados Unidos y en Europa…sin ropas.


Pauline, en cambio, es incisiva y meditabunda, misteriosa y exhala ese aire romántico y sutil de la mujer nunca enteramente poseída.


Ambas se reúnen en el jardín de Luxemburgo, cerca de una fuente que le canta a los ocultos amores que no se vierten al mundo real. Aquí está Emma, por suerte muy bien ataviada con su bello vestido que roba cielos de París…


Sin título1

“La dama de azul” Autor: Jean –Baptiste-Camille Corot. ( 1.874) Museo de El Louvre. 


Ambas son como el cielo y la tierra: sueños que caen a pico como rayos de nubes tormentosas, robadas tal vez a Van Gogh. Ambas tienen la belleza de lo sutil, porque nunca dicen exactamente lo que piensan ni traducen en gestos lo que sienten. La fatiga de sus miradas las ha llevado constantemente a sitios a los cuales no podemos ingresar: dimensiones de hastío y reverberaciones de amores fugaces como relámpagos de sabiduría..


El extenuante peso de la exposición ha socavado largos murmullos en tardes donde desconocidos ojos las poseían por un instante, para purificar ideas o sentimientos, en la fugacidad del paso por un museo.


Ambas tienen el secreto de contener miradas, sin verlas. Sueñan retrospectivos colores, lineamientos, trazos, nacidos de pinceles, no de materia orgánica amorosa, sino de actos de fe espirituales; las hermana por ello ese halo de lo eternamente presente y fugaz al mismo tiempo. Una, tiene esposo, hogar, familia y un pasado pleno de virtudes victorianas. La otra, ha conocido la creativa y bulliciosa e indisciplinada algarabía de las noches en Montmartre, siendo siempre la mujer que contiene en su cuerpo el áureo equilibrio de la belleza inmortal.


El tiempo que relatan es desigual y corresponde a la medida que usaron Durand y Corot para hablar de ellas en su bello lenguaje pictórico.


No mucho más que decir, señores…Que este es un espacio donde recibo a todos y aquí pasan delante de mí, como riéndose con ironía de nuestras dimensiones…¿Qué son ?, ¿imágenes expuestas en museos?...


Señores,¡ no!. Son realidades que pasan. Lo que ocurre es que el tiempo es una ficción circular. Empieza y finaliza en una rotación divina.


¿Ustedes no lo ven?.



Zizi Kessler. Buenos Aires. Argentina.



















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