domingo, 21 de octubre de 2018, 22:39
Elmonarquico2015
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Tiempos Recios

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Daniel J García Riol

Hay momentos en la vida en los que debemos mirarnos al espejo con toda sinceridad, y preguntarnos si estamos, o no, dispuestos a tomar decisiones trascendentes y a asumir responsabilidades de calado.


No son buenos los tiempos, para qué negarlo. Vientos perniciosos comienzan a soplar desde direcciones muy diferentes. ¿Miedo?. No, que jamás le faltó a esta Hermandad Nacional Monárquica de España el valor para defender sus más altos ideales, tanto en la calma y como en la tormenta.


¿Peso de la responsabilidad?. Sin duda. Sería necio negar que tras las páginas y secciones de este semanario digital está el trabajo desinteresado y brillante de muchos hombres y mujeres a quienes, con todo respeto, voy a tener el alto honor de encabezar.


Quiero que estas mis primeras reflexiones al hacerme cargo de la dirección de “El Monárquico” sean de inmensa gratitud para quienes han dirigido el semanario desde su fundación en 2015. Sin su concurso y trabajo constante, nada de lo que nuestro órgano de prensa es hoy hubiera sido posible. Sólo espero estar a su altura y continuar, como un eslabón más de la cadena, sirviendo con honor y verdad a nuestra causa, para poder pasar en su día, con toda limpieza, el testigo de esta honrosa dirección.


Mi deseo es seguir contando con este espléndido equipo que, semana tras semana, da vida a esta publicación, y que la hace: grata a la lectura, profunda en sus reflexiones y útil a la causa común que defendemos.


Sus páginas, aves noticieras en el cielo virtual, deben ser nuestro punto de encuentro, nuestro nexo de unión; nuestro espíritu hecho letra e imagen.


Deseo agradecer la confianza, y la responsabilidad que sobre mis hombros ha depositado nuestro Presidente Nacional, el Excmo. Sr. Don Francisco Rodríguez Aguado. Mi lealtad hacia él es notoria y, ante su propuesta, me he vuelto a poner a sus órdenes para seguir sirviendo, ahora también desde este puesto.


La Hermandad ha ido creciendo, con modestia y firmeza, convirtiéndose en pocos años en el referente de los monárquicos españoles. Ha basado su acción en el trabajo, la ilusión, la sinceridad, el reconocimiento de sus errores cuando los hubo, la transparencia y el servicio fiel a la Corona y a España.


Creemos en España, en la Monarquía Parlamentaria y en la eficacia del sistema democrático y constitucional. Representamos la huella de la tradición en un mundo moderno, pero somos mujeres y hombres del siglo XXI que, desde nuestras profesiones y ocupaciones, trabajamos día a día para construir un futuro mejor.


Lo he dicho en muchas ocasiones: estamos faltos de una clara “pedagogía monárquica”. Los españoles de 2018 tienen que comprender el inmenso valor y la gran fortuna de contar con una institución como la Corona. Es cierto que las actividades ilícitas de determinadas personas que bien conocemos han contribuido a erosionar su imagen y que, en recientes fechas, esa erosión, claramente orquestada en tiempo y espacio, intenta escalar hasta la misma cima, tratando de empañar un magnífico reinado.


El asalto a la jefatura del estado está en marcha y nos corresponde a nosotros, desde nuestras modestas posibilidades, fomentar la serena reflexión, amainando tormentas tan inducidas como interesadas.


El pueblo español no soporta los agravios. Su espíritu es noble y justiciero, dado a un punto de cólera, como lo ha puesto de manifiesto a lo largo de los tiempos.


Algunos medios de información y comunicación de masas, ese antes llamado “cuarto poder” y ahora casi el primero para muchas cuestiones, han comenzado a franquear las “líneas rojas” y con, muchas veces, zafio desparpajo, arremeten contra la Corona, tildándola de corrupta, arcaica y ¡oh, supina ignorancia!: “anormalidad democrática”.


La marea sigue subiendo. Avezados youtubers, tuiteros de toda especie, raperos de baja estofa; expulsan por vía digital todo el arsenal de odio y manipulación contra nuestro Rey y su familia. En su inquina, desean que el fragor de la lucha partidaria se encarame a la jefatura del estado y traiga un idílico régimen republicano que repartirá flores y billetes de 500€ a todos los españoles y españolas.


Los manipuladores saben muy bien que S.M. el Rey es el último antemural del sistema constitucional y de la unidad de España, por eso lo combaten y piden comisiones de investigación que estudien patrimonios y eliminen aforamientos.


Pero de cara a la calle su idea es la de presentar a la Corona como un vestigio franquista; haciendo pensar a los muchos crédulos, que el Rey no trabaja, que ampara la corrupción y que dispone de todos los placeres como si de un monarca del Antiguo Régimen se tratara.


Nada más lejos de la realidad. “El Monárquico” debe hacer pedagogía, ofrecer argumentos, disipar dudas. Y pedir responsabilidades cuando corresponda y a quien corresponda. Debe ser un medio eficaz para combatir la desinformación, las “fakenews” con las que somos bombardeados a diario.


Para ello, pido la ayuda de todos los miembros de la Hermandad Nacional Monárquica de España, para que se animen a colaborar con este su semanario, que, como saben, aborda numerosos temas y es nuestro patrimonio común. Ayuda y consejo que solicito también a mis compañeros de “El Monárquico”, para los que va toda mi admiración y mi fraternal saludo.


Mucho ánimo para todos, porque el trabajo sigue siendo ímprobo y los tiempos recios. Que nunca nos falte el aliento para seguir gritando con fe y convicción: ¡Viva España!. ¡Viva el Rey!.




Daniel Jesús García Riol

Director de El Monárquico















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