martes, 23 de octubre de 2018, 03:02
Elmonarquico2015
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La fragilidad de lo fugaz en Hokusai

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Zizi

No es sencillo hablar de lo complejo. Como tampoco caer en un reduccionismo de ideas, cuando se habla de la pintura y de la obra de KatsushikaHokusai , un genio japonés quien perteneció al período Ukiyo- E, donde se producía elgénero realizado mediante xilografía o técnica de grabado en madera hechos en Japón desde el Siglo XVII al XX , entre los que se encuentran imágenes paisajísticas, del teatro y de los cuartos de placer.


Hokusai fue capaz de recrear la visión de su mundo en interminables imágenes donde lo fugaz está siempre vinculado a la realidad y a la gran verdad a la que nos sujeta nuestra condición humana: la caducidad y su lucha con la expresión denodada e incansable de detener el tiempo en cada obra. La preocupación por inmortalizar el momento en una producción, que trae aparejado consigo una irrefutable sumersión de la forma a lo fugaz, a lo pasajero, determina un estilo sintético, brutalmente resuelto en la simplicidad, en el hundimiento del detalle y de lo que el ojo ve con su mirada analítica.


Hokusai fue una verdadera industria de la simplicidad, un maestro en el reduccionismo del color y de la forma, todo perfectamente acotado a la idea , más que a la realidad. La idea de la materia, reina sobre la propia forma que ella posee. Pintar ideas y sensaciones de las cosas en su divina fugacidad fue el pilar del Impresionismo, amante de Hokusai. Se dice que Van Gogh escribió a su hermano Theo en una de sus cartas , refiriéndose a los pintores japoneses que “son capaces de hacer una figura con unos pocos trazos seguros y que parezca tan fácil como abotonarse el chaleco.”


La innovación que llevó la obra de Hokusai al estilo occidental fue notable. Su historia de vida es también un signo paradigmático, destinado a dar luces en realidades oscuras: fue adoptado por un impresor de quien tiempo mucho más tarde, se cree que era su verdadero padre. Desde niño, ya a los cinco años dibujaba y a los cincuenta , había producido innumerable cantidad de obras a través de su prolífico arte. Él mismo dijo que…” A los setenta y tres finalmente aprendí algo sobre la calidad verdadera de las cosas, pájaros, animales, insectos, peces, hierbas o los árboles. Por lo tanto, a la edad de ochenta habré hecho cierto progreso, a los noventa habré penetrado el significado más profundo de las cosas, a los cien habré hecho maravillas y a los ciento diez, cada punto, cada línea, poseerá vida propia”. Murió a los ochenta y nueve años.


Hokusai

En su estilo, se aprecia el uso de la circularidad de la materia, que influyera en su último período creativo a Van Gogh, aunque esta afirmación podría ponerse en cierto estado de incertidumbre, dadas las condiciones psíquicas de Vincent, pero, más allá de que el retorcimiento formal en obras del genial holandés proviniere puramente o no de la influencia de Hokusai, ambos responden a una hermandad de concepción visual de la materia como objeto pictórico con energía dinámica, que se desarrolla en sinuosidades, cuya centralidad queda siempre abierta, porque los movimientos no son perpetuos ni exactos ni continuos ni finalizan en círculo cerrado en una ola,- haciendo referencia aquí a la famosa “La gran ola de Kanagawa “ de Hokusai -, ni en el inefable cielo de “Noche estrellada” de Van Gogh.


La fragilidad de la belleza, esa que cruza a diario nuestra vida, tiene alma de Hokusai. Nadie ni nada es visto como es , sino como uno cree que es, ya que nuestra existencia y la materia atraviesan los conceptos de transitabilidad constante. Y cuando tenemos la sensación de estar quietos, es porque no tenemos la frecuencia cerebral apta para percibir que todo, absolutamente el todo que nos rodea y de lo cual formamos parte, es fugaz en su movimiento. Y el alma de Hokusai lo supo. Fundamentalmente, cuando vio en el punto de sus ciento diez años, la última esencia con vida propia :lo perfecto. Lo único asible , en cierto momento.


Un haiku, para vos, Hokusai…


"La gran ola de Kanagawa

Y su energía

No cesarán

Mientras alguien

Cabalgue en su cresta."


Hokusai1

                        La gran ola de Kanagawa, de Katsushika Hokusai ( 1760-1849 )





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Zizi Kessler

Profesora de Literatura, Castellano y Latín

- Argentina -











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