domingo, 15 de julio de 2018, 22:58
Elmonarquico2015
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Ya viene, ya viene...!!! (Parte III))

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Colage acequia y caseta



Inmaculada Fuentes B.

Estos solían ser los juegos en invierno. También saltaban a la comba o la goma pero eso lo podían hacer en el pueblo y allí, en el huerto, las posibilidades se multiplicaban.


En verano las cosas cambiaban. En esa época, sí había un juego que compartían todos sin excepción, grandes y pequeños, niños y niñas e incluso, algún adulto.


Había uno o dos encargados de andar dándole la murga a los mayores hasta que se cansaban y entonces le tocaba a otro. Tenían que estar pendientes, en cuanto llegara, no podían perder ni un minuto. Estaban impacientes hasta el punto de poner de los nervios a los mayores. No dejaban de preguntar: "¿Pero cuándo llega, está tardando mucho, no?", "tened paciencia, yo no puedo hacer que llegue antes, ¡si os ponéis pesados, no la tocáis! ". Esa era una amenaza inútil, no podrían evitarlo, en cuanto llegara se echarían sin preguntar.


Por fin se daba la voz de alerta:


¡¡¡Ya viene, ya viene!!!.


Por el principio del camino ya se veía, iba de lado a lado, clara y limpia, fresca, alegre y divertida. Ya llegaba el AGUA !!!


Los días que tocaba riego, el agua aparecía llenando el camino y después se distribuía a las acequias. A los más mayores les llegaría por las rodillas o algo más y a los más pequeños por el pecho más o menos. No tenía mucha fuerza, por lo que no representaba ningún peligro, además ,siempre había dos o tres adultos que no les importaba estar metidos también en el agua mientras les vigilaban y disfrutaban de sus risas y salpicaduras.


Era emocionante, después de la larga espera, meterse en el agua y refrescarse, saltar correr, mojar a los otros primos y reírse todos juntos. Siempre había quien tragaba un poco pero, nunca pasaba nada, era agua de riego pero perfectamente se hubiera podido beber sin ningún riesgo. ¡¡Era la mejor piscina del mundo!!.


No había quien los sacara de allí. El agua estaba fría, podía haber alguno que se le ponían los labios morados y aún tiritando, si le preguntaban si tenía frio, contestaba tajante: "¡¡NO!!".


Por fin, las abuelas habían terminado la Paella y se tenían que emplear a fondo para que salieran a comer: "un poquito más, por favor", "vamos, que el arroz se enfría y luego no vale nada".


Devoraban la comida. Los juegos en el agua les había abierto el apetito y, hasta los que eran peores comedores, se terminaban el arroz sin mucho rechistar. Además, como siempre, esa Paella, no tenía parangón!!.


Los mayores comian después más tranquilos y era norma ver esa cerveza con gaseosa servida en un buen porrón que no debía dejar de circular. Si se paraba, se escuchaba: "ese porrón que no se mueve!!".


Después llegaría la siesta....



Inma Fuentes B. 











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