lunes, 22 de octubre de 2018, 02:58
Elmonarquico2015
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Ya viene, ya viene...!!! (Parte II)

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Camino y Naranjas



Inmaculada Fuentes B.

A la hora de los juegos, cada uno tenía su propio plan.


Las niñas más mayores eran las que solían decidir a que se jugaba, tiendecitas, maestras, médicos, etc... Los más pequeños, serían los hijos de las "mamás", los aplicados alumnos o los abnegados pacientes.


Cuando se decidía que eran tenderas, se preparaban una mesa con todo lo que ofrecían a la que le tocaba comprar.


Cogían algunas naranjas, incluso de las pequeñas que tenían el tamaño de aceitunas y eran verdes con el consiguiente enfado del abuelo: "pero niñas, no veis que si cogéis esas naranjas, luego no os las podréis comer grandes y ricas?", "pero abuelo, hay muchas, no se va a notar!", siempre salia en defensa de las niñas alguna abuela: "deja a las chiquillas hombre, que no están haciendo nada y se entretienen jugando!".


Buscaban también pidrecitas de distintos tamaños para hacer de monedas y así poder pagar a la señora de la tienda como es debido.


Allí siempre había ropa vieja por si alguno necesitaba cambiarse y bajo ningún concepto, se podía tirar.


Era absolutamente necesaria para poderse disfrazar, sino las cosas, no eran lo mismo. Para meterse en el papel de una buena tendera, compradora, doctora o maestra, había que pertrecharse del consiguiente atavío.


A veces, alguna abuela les decía a las más mayores: "quítale esos arapos a mi nieta, pero ¿no ves como va?", "no abuela, no ves que es una niña que va al médico y tiene una gran herida, es preciso vendarla bien!", a lo que la abuela replicaba: " pero si no se le ve !! ". En ese momento acudía otra de las abuelas y de le decía: "anda dejalas, no ves que se lo están pasando en grande! ". Asunto solucionado, ya podía continuar la Doctora con su ronda de visitas.


Los chicos más mayores tenían sus preferencias.


Ellos solian jugar con la pelota, a indios y vaqueros, a policias y ladrones o, también les divertía mucho, desparramar la mesa de la Doctora, la de la Maestra o la tiendecita. Esto conllevaba los gritos de auxilio de las primas que veían por los suelos todo su esfuerzo. Esos gritos eran directamente proporcionales a las risas de los primos que salían corriendo como alma que lleva el diablo.


Rápidamente salían las abuelas a socorrer a las niñas: "sois uno brutos, mira que tirarles todo", o alguna madre: "si os portais así, no venimos más", o algún padre: "mira que sois exageradas, pero si lo han hecho sin querer".


Al rato todo estaba olvidado, las abuelas , a escondidas, les sacaban un trocito de chocolate o alguna "cosilla" y todo quedaba en: "que bueno está esto, eh!! ".


Estos solían ser los juegos en invierno.....



Inma Fuentes B. 










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