domingo, 15 de julio de 2018, 23:04
Elmonarquico2015
Elmonarquico2015

Balduino IV, el Santo

|



Balduino


Jerusalén tuvo 4 grandes reyes a lo largo de su historia. David, Salomón, Jesucristo que no necesitó un trono para ser amado por los suyos y vivió en la pobreza, y Balduino IV el Santo, pero que aún es recordado tristemente como Balduino el "Leproso".


No soy para nada un admirador de la Edad Media, una época de tinieblas, fanatismos, derrumbes, pérdidas de culturas y guerras constantes, pero no por ello pasan desapercibidos personajes que tuvieron conciencia y humanidad, y Balduino IV fue uno de ellos. Reinó 11 años y en ese tiempo apenas hubo batallas que azotaran Tierra Santa, y la convivencia religiosa fue uno de los principales pilares de su reinado. Eso, y firmar la paz con el Sultán de Siria y Egipto, Saladino.


EL REINO DE JERUSALÉN

En 1096 el Papa Urbano II lanzó la I Cruzada para recuperar Jerusalén de las manos de los musulmanes. Por aquella época el Imperio Bizantino agonizaba, y había perdido todos sus territorios en el Levante Mediterráneo, solicitando la ayuda de los Reinos Occidentales. Esta llamada de auxilio fue aprovechada por Roma para reunir a todos los ejércitos de la Cristiandad en la batalla por recuperar el Santo Sepulcro y defender la Ciudad Santa en manos del Sultanato Fatimí en esos momentos. Así pues entre 1096-99 bizantinos, franceses, ingleses, genoveses y austriacos lucharon contra el avance de los Fatimíes, Selyúcidas, Abbasíes y Almorávides; a la vez que iban avanzando hacia las puertas de Jerusalén, ciudad que fue conquistada el 15 de julio de 1099.


La represión fue brutal, principalmente contra la comunidad judía y musulmana. Una carnicería sin sentido. Dos mil judíos fueron encerrados en la sinagoga principal, a la que se prendió fuego. Mujeres, niños y hombres musulmanes fueron degollados en el antiguo emplazamiento del Templo de Jerusalén en donde ahora está la Mezquita de la Roca. Y por supuesto otras sinagogas y mezquitas fueron pasto de las llamas.


Tras aquella masacre los Templarios ofrecieron el título de Rey de Jerusalén a Godofredo de Bouillón, quien rechazó serlo, prefiriendo el de Protector del Santo Sepulcro.


Balduino1

                      Roberto II de Normandía en la reconquista de Antioquía en 1097 


Godofredo murió al año siguiente, entonces su hermano Balduino I fue coronado como el primer Rey de Jerusalén iniciando así el reinado de una serie de reyes y reinas que reinaron hasta 1291, pero todos ellos eran de origen francés, emparentados con la Casa de Chateau-Landon.


El reino de Jerusalén fue una sociedad feudal, y la mayoría de sus miembros eran colonos que llegaban desde Europa. Los latinos no fueron más que el estrato superior situado sobre los musulmanes nativos y la población siria. Poco a poco los Cruzados que llegaban se iban orientalizando, y las futuras generaciones que nacieron ya se consideraban orientales y no inmigrantes. A menudo aprendían árabe, griego o arameo y se concertaron matrimonios entre armenios o griegos. Tal y como el cronista Fulquerio de Chartres escribió: nosotros que éramos occidentales ahora nos hemos convertido en orientales.


La corte de Jerusalén se estableció en la ciudad, principalmente en la Torre de David, en donde se alzaba el Palacio real que en sí era también una mezcla de diferentes elementos decorativos y arquitectónicos, como el resto de la ciudad. Arte bizantino con árabe. La familia real componía el núcleo central y luego estaban los cronistas, archiveros, médicos, esclavos y sirvientes y la guardia real.


Uno de los principales cambios fue el sustituir el mando de la iglesia ortodoxa griega por la católica y establecer el Patriarcado de Jerusalén cuyo Patriarca, después del rey, era el máximo líder de la comunidad espiritual y política de la ciudad. La sociedad de Jerusalén estaba compuesta por varias religiones y comunidades, una mezcolanza auténtica. Había católicos, ortodoxos, griegos, armenios, chipriotas, musulmanes, judíos, melquitas y drusos. El reino de Jerusalén no fue además el único Estado-Cruzado que se estableció en la costa mediterránea oriental.


Los llamados Estados Cruzados eran:


Balduino2

El Reino de Jerusalén

El Condado de Trípoli

El Principado de Antioquía

El Reino Armenio de Cilicia

El Condado de Edesa


Todos ellos mantenían lazos políticos en la defensa de Tierra Santa, y comerciales por las rutas de las caravanas del desierto o los barcos mercantiles que llegaban a puerto.


Así, conforme fueron pasando los años reinaron varios reyes y reinas en Jerusalén, hasta que en 1174 subió al trono el rey Balduino IV.


EL REY LEPROSO

Balduino IV nació en 1161 siendo hijo de Amalarico I y de su esposa Inés de Courtenay. También tuvo dos hermanas; Sibila e Isabel la cual nacería del segundo matrimonio de su padre con la princesa María Commeno, la sobrina del emperador de Bizancio, dado que el rey decidió divorciarse de Inés para aliarse con Constantinopla. Así pues Balduino no pudo ser criado por su madre a quien no volvería a ver hasta 13 años después.


Criado en la esplendorosa corte de Jerusalén por el historiador Guillermo de Tiro, luego Canciller del reino, Balduino fue educado para convertirse en el heredero de su padre. Poco a poco a medida que fue creciendo su belleza no hizo sino aumentar. Tenía el cabello rubio ondulado, la tez blanca y unos ojos azules profundos y era muy bueno con la espada como con las letras. Pero a los 13 años la felicidad del príncipe llegó a su fin. Un día, jugando con otros niños de la corte a pincharse con una rama entre ellos, Balduino no sintió dolor cuando le pincharon, Guillermo reconoció el hecho inmediatamente como señal de la lepra. Y efectivamente fue así.


A partir de aquel momento Balduino fue apartado del resto de su familia por su propia seguridad y entregado a los médicos de su padre, judíos y musulmanes, que desgraciadamente no hallaron cura alguna. Aquel mismo año en 1174 murió Amalarico I y Balduino subió al trono bajo la regencia de Raimundo de Trípoli y de Miles de Plancy. No se esperaba que Balduino reinara muchos años, y tampoco era posible que tuviera herederos, por lo que la sucesión caería en su hermana Sibila y los hijos que esta tuviera. Sin embargo aquel rey-niño leproso demostró una gran capacidad de liderazgo y benevolencia que a día de hoy sigue sorprendiendo a muchos.


MONTSIGARD, 1177


La primera prueba a la que Balduino habría de enfrentarse junto al reto de su enfermedad fue la Batalla de Montsigard. En 1177 el Sultán Saladino atacó el reino de Jerusalén, avanzando con un gran ejército de 27.000 hombres . Balduino entonces reunió a todos los caballeros que le quedaban, 375 en total, junto a Reinaldo de Chatillon, Saint Amand, y Jocelín III de Courtenay, tío del rey; los hermanos Íbelin, Reinaldo de Sidón y Aubert, obispo de Belén, que llevaba la Vera Cruz. La infantería fue reclutada a toda prisa, incluyendo a los burgueses, y era más numerosa que la caballería, pero no superaba los cuatro mil hombres. Primero fueron a refugiarse a Ascalón.


Aquel 25 de noviembre tanto el rey como el sultán se vieron las caras por primera vez, igual que sus ejércitos. Balduino entonces atacó por la retaguardia y por sorpresa a la caballería Mameluca y Ayubí. Aquello provocó confusión entre el ejército de Saladino, haciendo que este se desmoronara, y que el Sultán lograra escapar en desbandada hacia Egipto. Al menos 15.000 soldados perecieron en el bando musulmán. Balduino, con 16 años, había humillado y derrotado al todopoderoso sultán y fue recibido de manera triunfal en Jerusalén. Por aquella época la enfermedad ya le afectaba a las manos y a las piernas, pero el rey, marchando a la cabeza de su ejército bajo el vidrioso sol de Israel, aguantando el calor, la sed y las tormentas de arena había conseguido una gran victoria. Poco después Saladino y Balduino firmaron la paz.


Desgraciadamente aquel año o al siguiente la lepra avanzó. Esta vez atacó el rostro del rey, quien a partir de ese momento llevaría una máscara de plata. Su bello rostro iría desfigurándose con el paso del tiempo.


EL REY CLEMENTE

A diferencia de otros reyes de Jerusalén que le precedieron Balduino se mostró tolerante con las otras religiones. Decretó leyes que amparaba a judíos y musulmanes y algunos llegaron a ser miembros de su corte. Fue así mismo bastante piadoso y estoico, aceptando la enfermedad como un reto que Dios le había mandado para demostrar su valía como rey y soldado de las Cruzadas. Se interesó así también por convertir Jerusalén en un lugar de reconciliación, peregrinación y convivencia. Pese a todo ello sus ideas chocaban constantemente con su cuñado, Guido de Lusignam, esposo de Sibila, un hombre ambicioso y cruel que aspirada a que Balduino muriera pronto para poder reinar él e imponer su ley. Guido era un feroz antisemita y detestaba a los musulmanes. El enfrentamiento constante entre él y el rey terminó con el traslado de Sibila y Guido a Acre.


LOS AÑOS DEL CREPÚSCULO (1182-1185)

En 1180 la enfermedad de Balduino entró en una fase grave por lo que el rey nombró a su cuñado regente, pese a que 3 años después lo destituyó descontento por sus acciones.


Balduino3


Ese mismo año evitó la conquista de Al Kerak, fortaleza de Reinaldo de Chatillon señor de Oultrejordain, situado a 124 kilómetros al sur de Ammán a manos de Saladino, debido a que Reinaldo no paraba de saquear caravanas de comerciantes musulmanes que pasaban por sus territorios con motivo del pacto de paz entre cruzados y sarracenos. El colmo fue cuando organizó una expedición en el Mar Rojo. Capturó la ciudad de Eilat, obteniendo una base de operaciones contra la ciudad más sagrada del Islam, la Meca. Saladino no podía tolerar esto y avanzó contra la fortaleza de Reinaldo. Balduino inmediatamente marchó con el ejército de Jerusalén, acompañado por su regente, Raimundo de Trípoli, llegó mientras las fuerzas de Saladino continuaban luchando contra las pesadas fortificaciones. A sabiendas de que carecían de tropas para una batalla, y que corrían el riesgo de ser aplastados entre el ejército cruzado y los muros del Kerak, el sultán decidió huir con su ejército.


El rey de Jerusalén había burlado de nuevo sus rivales musulmanes, a pesar de que sufría la lepra. Si bien la suerte de los cruzados estaba ligada a la vida del rey, esta fue una demostración de fuerza decisiva. Pero su hora había llegado, pues la enfermedad entró en su fase terminal, y fue tan grave esta recaída que Balduino perdió la vista, sufriendo así también la amputación de brazos y manos. Pero antes de todo aquello y para evitar que Guido se hiciera con la corona nombró a su sobrino Balduino de 8 años heredero al trono.


Balduino IV murió a los 24 años el 16 de marzo de 1185. Fue enterrado en el Santo Sepulcro como los otros reyes de Jerusalén. Su muerte fue llorada por todos, incluso por sus enemigos, Saladino entre ellos, quien había visto en el rey un rival digno de respetar. El Imán de Isfahán escribió: "ese joven leproso hizo respetar su autoridad al modo de los grandes príncipes como David o Salomón"..


EL FINAL

Balduino V apenas reinó un año, pues murió al siguiente. Entonces Guido y Sibila subieron al trono demostrando ser el primero un gobernante pésimo a diferencia de su mujer, que estaba preparada para ser reina. En 1187 Jerusalén cayó ante Saladino y Guido fue hecho prisionero y humillado en público antes de ser liberado. Sibila logró escapar a Trípoli con sus hijas. Jerusalén no volvió a estar nunca más bajo control cristiano, pero Saladino permitió peregrinaciones a la ciudad y que la tumba de Balduino fuera respetada igual que las iglesias del barrio cristiano. En 1291 Acre cayó, extinguiéndose el Reino de Jerusalén. Los otros Estados Cruzados también siguieron el mismo camino.


Balduino4


Hoy en día sin embargo la figura de Balduino es recordada cómo un símbolo de resistencia, benevolencia y admiración. Demostró que el ser rey conlleva no pensar en ti sino en en tu pueblo, en querer mejorar su vida, en querer demostrar que pese a las barreras que se nos presentan en la vida no hay que rendirse. Su figura, tal vez la más noble de las Cruzadas, símbolo de heroísmo en la frontera de la santidad, ha sido víctima de un injusto olvido histórico.


Por su reinado y por el coraje que mostró merece que se le llame como Balduino IV el Santo, Rey de Jerusalén.




Conde Bevilacqua Benedetti













Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.