jueves, 13 de diciembre de 2018, 06:50
Elmonarquico2015
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Libertad, españolidad y Cervantes

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Juan Carlos Ayuso

El viernes pasado reflexionaba con un amigo cómo a mis 58 años soy testigo, del profundo cambio vivido en España en los últimos 40.


El paso de dictadura a democracia ha tenido cosas buenas y otras no tanto. Digo esto porque la corrección política, término que detesto profundamente, parece como si nos prohibiera hablar mal de los defectos de nuestra sociedad democrática y creo que, nada, nada puede afectar más a la misma democracia como el pensar, creer o actuar como si fuera perfecta.


Pero no abro este editorial para hablar de política sino de valores. Lo que ocurre es que la política se ha inmiscuido tanto en nuestra vida, casi sin darnos cuenta, que hablar de la vida de los seres humanos a veces se topa con las ramificaciones del monstruo político que quiere fiscalizarlo todo.


Los valores cervantinos deberían ser la hoja de ruta de nuestra sociedad, más que nada porque están probados (y hemos podido comprobar que funcionan) durante siglos. Por eso, me hago eco a continuación, de algunas frases del Rey D. Felipe el pasado año, en la clausura del IV centenario de la muerte del genio de la literatura universal: “…su ideal de la justicia, de la tolerancia, de la libertad, de la belleza, de la solidaridad, del amor o de la amistad siguen tan vivos, siguen siendo tan válidos y necesarios en nuestro mundo actual como lo fueron en los tiempos en que él los plasmaba en las páginas de sus obras y les daba vida a través de sus personajes…”, “… ha contribuido de manera decisiva a forjar nuestra identidad como españoles…”, “…ha definido como nadie la esencia de lo que significa ser español, con sus luces y sus sombras…”.

Ahí es nada. Da para escribir otro Quijote.


Por eso, ¿por qué tenemos tan poca libertad para reivindicar nuestra españolidad?. ¿A qué tenemos miedo?. ¿De qué tenemos vergüenza?.


Nadie se rasga las vestiduras si vemos a un atleta olímpico norteamericano orgulloso de lucir un bañador con la bandera de su país en una competición.


Tampoco nos extrañamos si miles de ingleses corean a su reina en mitad de un mar de banderitas de su país.

Sin embargo, en España ver a alguien luciendo la bandera española… casi inevitablemente hará que sea tildado de “facha”, fascista…


La bandera democrática de España, la que todos conocemos, no es un signo adscrito a ideología alguna. Es un símbolo integrador que junto a la Corona representan a todos los españoles.


Me parece algo peculiar, toda vez que desde hace más de cuarenta años, nuestro país camina al paso de una monarquía parlamentaria democrática.


Por ello, no acabo de entender por qué la izquierda en España, a diferencia de la de otros países, sigue instilando en la gente ese rechazo contra la bandera de España, como si ésta no fuese un espacio común para todos.


Recuerdo las fiestas de los pueblos cuando era niño. Estos se engalanaban con banderas españolas y entonces aquello se veía tan normal…


Por otro lado, no abrigo la menor duda de que cualquier español, de izquierdas o de derechas, reconocería en Cervantes al genio literario, por eso, ¿por qué nos hemos desviado tanto de su pensamiento?.


Las ideas políticas separan. Sin embargo, las personas no somos tan diferentes. Siempre digo que, por regla general la mayoría deseamos salud, paz, tranquilidad, trabajo, un buen ambiente y oportunidades para nuestros hijos y una dosis de bienestar de vez en cuando, con independencia de nuestro color político favorito. Y claro, una vez más señalo a la monarquía como crisol aglutinador de buenas voluntades, salida lógica, respuesta inteligente al dilema.


No me imagino a Cervantes repudiando las señas de identidad de su país en virtud de las ideas de un grupo ideológico.


Si don Miguel hoy levantara la cabeza, creo que no comprendería muy bien cómo se puede engrandecer un país si cada vez lo empequeñecemos más con nuestras divisiones internas y esa reivindicación de falsa libertad de hacer lo que a cada uno le plazca.


En España, hablar de libertad no puede seguir estando reñido con la españolidad. Pero, ¿qué libertad es ésa?

Un español libre es aquel que puede decir al mundo que es español.



Juan Carlos Ayuso

Director de El Monárquico











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