domingo, 19 de agosto de 2018, 06:14
Elmonarquico2015
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Señora indiferencia...¿Usted no ha muerto verdad?

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Inmigrantes



Zizi

Soy un niño negro. Azabache me hizo Dios, para recordar que a la noche le sigue el día y viceversa. Vivo al aire libre. Me cobija una techumbre de cañas que junté cuando atravesaba pequeños riachos en los cuales me baño. Mi alegría es continua. Los pájaros vuelan hacia una costa lejana y mis ojos, con ellos. Deambulo todo el día juntando piedrecillas. Soy un niño rico: mis piedras brillan de distintos colores y cada día y noche me regalan sus guiños y yo me río pues siempre son distintos y al caerse para uno y otro lado, tengo mi cielo de estrellas que me acompañan. Trepo a mi palmera y encuentro en ella la maestra que le da de comer a sus pichones. Yo no los toco. Permanezco allí para verlos disfrutar y luego bajo lentamente. Mis manos construyen palillos con castillos rotos y mi único asombro es que el viento suele derribarlos. pero soy libre y vuelvo a armarlos una y otra vez. En uno de los castillos, guardo mi piedra favorita.


Soy un niño feliz, lo tengo todo: mis piernas para caminar y correr abrazando el aire y sintiendo que él me besa.Tengo una maestra arriba de una palmera, castillos que mueren y reviven, piedras que muestran los verdaderos colores, mis dientes relucen en mi cara y como frutas que me regalan mis grandes amigos: los árboles. Cuando llueve, junto el agua del cielo porque es muy limpia y soy amigo del sol, siempre caminamos juntos él con su luz y yo con mi sombra, inseparables confidentes de travesías. Cuando él no está, las nubes son mi gran diversión, pues van y vienen y parecen sueños que se deshacen con el viento fuerte del desierto. Tengo mariposas en la campiña, que suelen posarse sobre mis brazos para dejarme una dulce caricia pasajera. La tierra es mi lecho y de noche miro mis piedras que seguramente han sido estrellas, ya que siempre sueño con estrellas que brillan como mis piedras. La lluvia lava mi ropa y el arco iris le presta sus colores para que la brisa los pinte en mi cuerpo. Mi palmera me regala su frescura en los días de gran calor y guardo un secreto bajo una gran piedra: es un papel con una flor que nunca vi, pero cuando estoy muy cansado ella exhala para mí el perfume que me adormece y sueño con mares donde los barcos son flores que flotan y van a la deriva de tierras lejanas.


Un día, un fuerte viento derribó mis castillos, rodó la gran piedra y mi flor voló. Días interminables la busqué, hallando señales en troncos caídos, gajos rotos, hojas desprendidas, hasta que la hallé...Ya no era la misma, su color era el de la luz cuando amanece y un pétalo había muerto .Pero retornó a su lugar y yo la amé más que antes, porque teníamos nuestra historia para cantar, mientras el silencio nos escuchaba.


Yo era, sí...¡ un niño feliz!


"Tres pateras con diecinueve inmigrantes arriban a la costa de Alicante..."


..."Asimismo, durante la madrugada del sábado, la Playa Banco del Tabal, una cala del Cabo de Palos, en Murcia, recibió otra embarcación con siete tripulantes, dos de ellos menores, en buen estado de salud"... ( "El País" 09-08-2014 )




Si un niño salvado de una patera nos libera de angustia, llevemos dignamente la certeza de que alguien, en este mundo, ha dejado de ser feliz.


No preguntemos por qué. Cada uno tiene la respuesta que puede sentir.


Señora Indiferencia:- Usted no ha muerto, ¿ verdad?.



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Zizi Kessler

Profesora de Literatura, Castellano y Latín

- Argentina -















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