jueves, 13 de diciembre de 2018, 07:45
Elmonarquico2015
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Qualis Artifex Pereo

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Neron


Tales fueron las palabras que pronunció Nerón el 9 de junio del año 68 de nuestra era antes de suicidarse. Ponía así fin a su vida y a 14 años de reinado del Terror, defecto que caracterizó a casi todos los emperadores de la Dinastía Julio-Claudia, que había reinado 98 años tras el triunfo de Octavio en la Batalla de Actium y el comienzo del Imperio Romano.


¿Pero fue Nerón tan malvado como lo pintan?. ¿Fue un monstruo o una víctima de las circunstancias y las ambiciones de su madre?. ¿Un artista frustrado?. ¿Un loco?. ¿Un incomprendido?. Resulta del todo imposible saberlo. Desde luego no era una persona con principios, ni moral ni mucho menos un artista de laurel. Creo que fue sinceramente de todo, menos bueno y mentalmente equilibrado. Más monstruo que víctima desde mi punto de vista, o según lo que piense cada uno. Ahora cumpliéndose 1.950 años de su muerte su figura está siendo el tema de interés de muchos historiadores que tratan de mostrarlo como un emperador odiado por los romanos por su amor al arte y a la plebe, y amado por los griegos del Oriente Helénico por devolverles ciertas libertades.


Nacido de un vientre ambicioso

Nerón nació el 15 de diciembre del año 37 en Actium, cerca de Roma, y fue el único hijo de Agripina la Menor, bisnieta de Octavio, y de Cneo Domicio Enobardo, un hombre cruel y corrupto que llegó a afirmar que de la unión entre él y Agripina solo nacería un monstruo. En aquel momento reinaba Calígula, tío del emperador, y quien según los rumores era el verdadero padre del bebé. Recordemos que Calígula, uno de los peores emperadores que Roma tuvo, cometió toda clase de atrocidades en sus 4 años de reinado debido a su locura psicótica. Entre ellos el cometer incesto con sus hermanas, Agripina entre ellas, pero estaba claro que Domicio era el padre de Nerón; pues heredó su obesidad y pelo de color bronce.


En el año 39 Agripina, quien acababa de enviudar, fue exiliada a la isla de Pandataria al conspirar contra Calígula y Nerón fue entregado a su tía paterna. Pasó 2 años al cuidado de esta y de dos libertos, un decorador de interiores y un cómico, de los cuales se dice que Nerón heredó el gusto por las artes escénicas y pictóricas. Al ser asesinado Calígula junto con su esposa e hija en el año 41 Agripina regresó del exilio. Su tío Claudio se convirtió en el nuevo emperador de Roma.


El camino al poder

Durante los siguientes 13 años Agripina solo tuvo en su mente un objetivo. Sentar a Nerón en el trono y poder reinar a través de él, ella era la última Julia que quedaba viva y luchó por ejercer como una auténtica emperatriz.

Decidida a ello consultó a los oráculos quienes le profetizaron que su hijo sería emperador, pero que mataría a su madre. La respuesta de Agripina fue tajante:


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«Occidat, dum imperet!» («¡Que me mate con tal de que reine!»)


La muerte de la emperatriz Mesalina en el año 48 le dejó el camino libre a Agripina para casarse con Claudio, convirtiéndose así en la nueva Emperatriz de Roma y regente de su hijo. Al año siguiente consiguió que Claudio adoptara a Nerón y le nombrara sucesor, en detrimento de su propio hijo, Británico.


El siguiente paso que dio y que consiguió, fue que Nerón se casara con su hermanastra Octavia.


Para el año 54 Agripina tenía en sus manos el control absoluto del imperio, ya solo quedaba librarse del viejo y pobre Claudio, quien murió tras prepararle su esposa su plato favorito. Un estofado de setas.


El emperador-niño

Nerón se convirtió en emperador a los 16 años y su madre ejercería como Regente y consejera de este ayudada por el tutor de su hijo, Séneca, y el Senador Burro.


Sin embargo Nerón no deseaba reinar, él quería ser artista. Tocaba la lira, componía, pintaba y escribía versos, si bien su talento dejaba mucho que desear, pero los primeros 5 años de su reinado fueron felices al demostrar una inteligencia aguda en la diplomacia y el comercio, tratando de favorecer a las clases plebeyas y embelleciendo Roma con gimnasios y teatros. Sin embargo en las monedas solo figuraba como Nerón, mientras que Agripina figuraba como Augusta Agripina-Madre del emperador. Era ella quien gobernaba Roma manipulando a su hijo, con el cual según parece mantenía relaciones incestuosas, aunque esto no se llegó a probar, pero la ambición de esa mujer no tenía límites, de modo que al final Nerón pensó en librarse de ella por los siguientes motivos.


Parece ser que Nerón detestaba a Octavia y amaba a Actea, una esclava cristiana de origen armenio, la cual fue despedida por Agripina en cuanto supo de las aventuras de su hijo con esta. La siguiente mujer en la vida de Nerón, y quien amó con locura, fue Popea Sabina, tan bella como cruel y ambiciosa. Esta última consiguió que Nerón se divorciara y repudiara a Octavia convirtiéndose en su amante, en contra de los deseos de Agripina, la cual fue invitada por su hijo a abandonar el palacio. En el año 55 ya bien por orden de Nerón o Agripina Británico fue asesinado.


El matricida y uxoricida

Pero lejos estaba de la mente de Agripina el retirarse de la política. De modo que empezó a conspirar contra su hijo, intentando ganarse el favor de los senadores menos adeptos a este, y para el año 58 sus planes marchaban viento en popa, pero la conspiración fue descubierta e informada a Nerón de ella. Este ordenó que su madre fuera juzgada. En el juicio sin embargo Agripina salió inocente, y aparentemente madre e hijo se reconciliaron, pero aconsejado por Séneca y Popea Nerón empezó a tramar el acabar con ella.


La primera vez intentó envenenarla varias veces, pero Agripina era experta en venenos, de modo que sobrevivió. El segundo intento fue el de derrumbar su dormitorio con ella dentro, pero tampoco funcionó. Ya desesperado y presa de la obsesión, Nerón la invitó a su nave imperial en el puerto de Bayas, y hundió la nave con ella dentro. En el naufragio pereció la amiga de Agripina, pero esta escapó a nado y llegó hasta la orilla refugiándose luego en su villa. El emperador entonces anunció que su madre había conspirado contra él y ordenó su muerte, aún a horror del propio Senado que veía un crimen gravísimo el matricidio, pero la decisión estaba tomada. Aquella misma noche, del 23 de marzo del año 59, los hombres de Nerón Aniceto, junto con Herculeyo y Obarito acudieron a la villa de la emperatriz y la asesinaron. No mostró resistencia ninguna, se abrió la túnica y gritó:


"Si vais a darme muerte, heridme en el vientre. En este vientre que ha parido un hijo tan ingrato como el mío".


El cadáver de Agripina le fue mostrado a su hijo después y este le abrió el vientre para ver el origen de su vida. Luego lo mandó cremar sin ritos funerarios ni plegarias.


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                                                                  La muerte de Agripina 


Aquel crimen monstruoso torturaría la perturbada mente de Nerón el resto de su vida, quien, temeroso de la reacción del pueblo, no se atrevió a volver a Roma durante los siguientes 4 meses. Siempre tendría pesadillas con su madre, en las cuales la veía con las Furias agitando sus antorchas y látigos. Popea respiró aliviada al ver a su principal rival ya eliminada, pero aún quedaba una. La emperatriz Octavia.


Octavia había sido exiliada a Pandataria, pero todavía gozaba de popularidad entre el pueblo romano y era muy querida, Nerón entonces la acusó de adulterio con Aniceto y fue condenada a muerte. Aunque suplicaba clemencia, fue atada e introducida en un baño de vapor donde le abrieron las venas fingiendo un suicidio. Tras morir, le cortaron la cabeza y se la entregaron a Popea. Así pues en el año 62 Popea se casó con Nerón y recibió el título de Augusta. Pronto se convirtió en ejemplo de refinamiento y lujo a seguir entre las patricias romanas y acabó siendo una emperatriz muy popular. Estableció la costumbre de los baños de leche de burra para mantener la blancura y tersura de su piel y el de aplicarse varios tratamientos de belleza. Pero Popea era cruel, aunque culta, y al igual que sus predecesoras abusó de su poder. Un dato curioso es que la emperatriz ofreció protección a los judíos de Roma, Flavio Josefo entre ellos, y según algunas fuentes se convirtió a su fe en secreto. En el año 63 nació Claudia, única hija de la pareja, la cual murió a los cuatro meses de haber nacido, aunque Nerón la nombró Augusta, al igual que a su madre.


El incendio beneficioso

En el año 64 tuvo lugar un terrible suceso que ocurrió la noche del 19 de julio. Roma se convirtió en un mar de llamas y ardieron 4 de los 14 barrios que componían la ciudad en aquel momento. Nerón se encontraba en Anzio en esos momentos, y al saber del incendio regresó a Roma y abrió su palacio y un fondo de alimentos para las víctimas. El fuego duró 5 días y oficialmente se acusó a la comunidad de los cristianos de haber provocado el fuego, pero realmente fue Nerón quien ordenó el incendio, en su capricho insano de recrear la caída de Troya y componer una epopeya el emperador tocó la lira, y cantó desde el Palatinato mientras Roma ardía.


Entonces Nerón ordenó que la parte arrasada de Roma fuera demolida, y allí, se construyó un suntuoso y nuevo palacio, inspirado en el de los monarcas helenísticos de Siracusa y Egipto. La Domus Aurea. Ocupaba según se ha calculado alrededor de 50 hectáreas, entre las colinas del Palatino y el Esquilo.


Sus lujos incluían incrustaciones de oro, piedras preciosas y marfil, y se cuenta que los techos de algunos salones tenían compuertas por donde se arrojaban flores y perfumes durante las fiestas ofrecidas por Nerón. Los jardines tenían fuentes y animales salvajes sueltos, con un lago artificial, el cual tenía una colosal estatua de bronce de Nerón de 31 metros.


Suetonio asegura que Nerón, al entrar por primera vez en su Domus Aurea, exclamó: "Bien!, ahora por fin puedo empezar a vivir como un ser humano".


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                                                             Domus Aurea de Nerón

 

He aquí para denunciar las atrocidades de Nerón contra los cristianos, contra quienes inició una cruenta purga. El resultado fue la muerte de miles de ellos en el circo, como festín para las fieras, crucificados y quemados vivos. Entre las víctimas se contaron San Pedro, crucificado cabeza abajo, y San Pablo, decapitado.


Todo por el arte

Nerón no era un buen hombre, ni siquiera un buen emperador, pero supo mostrar en momentos de equilibrio una audaz astucia política en el plano cultural. Nerón era un amante de la cultura griega, y llevaba años posponiendo un viaje a Grecia para participar en los Juegos Panhelénicos, pero el incendio y la crisis política le impidieron viajar; de modo que decidió aplicar en esos años 60 una reforma cultural a la que llamó Revolución Neroniana, incluso cambiarle el nombre a la ciudad por Nerópolis, un signo más de su locura o de su programa.


La revolución Neroniana consistía en sustituir la educación romana austera, bélica y patriota por la cultura helena mucho más refinada y artística, así como los combates en el Coliseo por recitales de poesía, música y teatro. Las carreras de caballo serían muy típicas en el reinado de Nerón, y para mostrar un signo de Nuevo Siglo el emperador participaba en todos esos espectáculos en los que ganaba siempre, si bien sabiendo sobornar a los jueces.


Pero a medida que avanzaba el programa artístico de Nerón, aumentaba su paranoia en la cual se cobró sus víctimas. Séneca y Burro fueron los primeros. Acusados de conspirar por el emperador se les dio muerte inmediata, Burro fue envenenado y Séneca se suicidó abriéndose las venas en un baño de vapor. La última de sus víctimas sería Popea, aunque esta muerte fue por accidente. En el año 65 la emperatriz volvía a estar embarazada pero una noche, y tras más de una copa, ella y Nerón discutieron. El emperador borracho como estaba le propinó una patada en el vientre a su esposa, provocándole un aborto en el que la Augusta murió desangrada. Nerón la lloró amargamente y la ordenó embalsamar y enterrar en el Mausoleo de Augusto, pues no soportaría ver su belleza consumida por el fuego. Poco después Nerón se casó con Estatilia Mesalina, y con Esporo, un bello muchacho que le recordaba a Popea físicamente y a quien mandó vestir con los ropajes de la emperatriz muerta, justo después de mandar castrarlo.


En el año 66 Nerón emprendió por fin su viaje a Grecia. Allí permanecería más de un año y medio participando en los Juegos Panhelénicos, ganándolos todos por supuesto, y llevándose 1.800 coronas de laurel de oro en su carro. En el año 67 toda Grecia le aclamó al declararla Nerón tierra libre de pagar impuestos a Roma y devolviendo cierta libertad política como en los tiempos de Pericles. En ese tiempo el general Galba de las provincias de la Galia e Hispania se sublevó contra Nerón.


El fin del tirano

En enero del año 68 Nerón estaba cada vez más sumergido en su mundo de fantasía, y solo al venir su secretario personal desde Roma e informarle de la situación política hizo que abriera los ojos y regresara precipitadamente a la capital. Sin embargo una vez que llegó se refugió en la Domus Aurea, en donde se entregó a toda clase de placeres, mientras Galba iba ganando cada vez más adeptos cada día que pasaba. Para finales de mayo Nerón envió a sus legiones para aplastar la revuelta de Galba, pero estas legiones al llegar a su destino se pasaron al otro bando. Nerón estalló en cólera y sufrió un de sus peores ataques de locura que le hizo perder del todo la razón. Intentó negociar con Galba, incluso decidió el abdicar y retirarse a Alejandría para vivir de su arte. Otra de sus ideas era huir al Oriente y solicitar ayuda de los partos, pero ya era tarde. La justicia se haría.


El Senado declaró persona non grata a Nerón y le declaró enemigo público. Uno a uno todos sus partidarios le fueron abandonando. La noche del 9 de junio Nerón se despertó sobresaltado y vio que la guardia de palacio había huido llevándose la caja de oro donde el emperador guardaba sus venenos, y aparte de ello las Legiones de Galba se acercaban a Roma. Nerón entonces huyó disfrazado en compañía de Actea, Epafrodito y Esporo a través de la Vía Salaria y se refugió en la villa de su esclavo, pero al oír a los guardias acercarse decidió suicidarse clavándose una daga.


No fue capaz de hacerlo y al final fue Epafrodito quien se la clavó en la garganta. Nerón se convulsionó, vomitó sangre, apretó los dientes y pronunció sus últimas palabras: " ¡Que gran artista muere conmigo!".


Al entrar los soldados de Galba y ver aquello, intentaron salvarle la vida, pero de nada sirvió. Nerón murió, y al morir él la Dinastía Julio-Claudia llegó a su fin. Daba comienzo la I Guerra Civil en tiempos del Imperio, conocida como el año de los 4 emperadores y en el que al final Vespasiano fue el vencedor e iniciando la dinastía Flavia (69-96 d.C).


Sin embargo, mientras que en Roma la muerte de Nerón fue celebrada con alegría, en Grecia y Asia se le lloró amargamente, dado que bajo su reinado las Provincias Orientales gozaron de privilegios y riquezas que no volverían a tener hasta los tiempos de Adriano, otro emperador filoheleno, pero que a diferencia de Nerón fue un buen emperador y amado por todos por su moral y éxitos militares.


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                                                                       Muerte de Nerón 


Terminaba así el siglo de Octavio-Augusto y sus sucesores. Era el momento de que los Dioses del Panteón decidieran una nueva era para Roma, finalizando con décadas de excesos y tiranías.


Conclusión

Pese a la mala fama que todavía le precede la figura de Nerón sigue siendo tema de debate a día de hoy entre los historiadores. Más ahora cumpliéndose 1.950 años de su muerte, en los que las teorías siguen siendo expuestas y discutidas. Para unos fue un monstruo y un loco, para otros emperador contra su voluntad y artista frustrado, probablemente las 4 puedan encajar a la perfección en su persona. Y no por ello no deja de ser un personaje que intriga, desagrada y nos atrapa para formar parte de las 1.001 intrigas palaciegas, típicas de la Roma Imperial.


Nerón en el cine

Nerón ha sido protagonista de varios libros, novelas, óperas, obras de teatro y películas a lo largo de los últimos 90 años, pero probablemente su mejor recreación fue la que realizó el actor Peter Ustinov en Quo Vadis de 1951. En ella se nos muestra al Nerón más cercano al real, histriónico, caprichoso, megalómano, artista mediocre, y hombre trastornado que al final tiene una muerte digna a manos de su esclava Actea antes que ser linchado por su pueblo harto de sus excesos y tiranías. En 2001 se hizo una II versión del clásico del 51 por su aniversario de oro, en el que el actor polaco Michael Bajor interpretó a Nerón.


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Izqda: Peter Ustinov y Patricia Laffan como Nerón y Popea en Quo Vadis (1951) // Drcha: Michael Bajor como Nerón en Quo Vadis (2001) 




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Autor: Conde Bevilacqua Benedetti
















1 Comentarios

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En ese año se cantaron varias canciones anti-Neronianas y algunas han sobrevivido en los papiros de la época. Loco, tirano, matricida y maltratador ¿Hay alguien peor que Nerón? Quemó la ciudad, mató a su bebé Loco tal vez, Nerón. A Grecia fue y 1.800 coronas se llevó. Payaso ganador Nerón. La Domus Aúrea es digna de los dioses ¿O digna de un piojo, Nerón?

escrito por jorge 18/jun/18    17:42

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