martes, 23 de octubre de 2018, 03:29
Elmonarquico2015
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​Él (Parte II)

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Cielo azul y rosa



Inmaculada Fuentes B.

Las cosas se fueron poniendo muy tensas, ella insistía y él no quería parecer desagradable u ofensivo.


Ella empezó a decir que estaban viéndose, que él la deseaba y la buscaba. Intentó convencer a otros compañeros que conocían a su mujer de manera que esta empezase a dudar y discutieran, sería la forma de poder conseguirlo.


Llegó el día de la encerrona.


Intentó forzar la situación y que algún compañero pudiese ver como la besaba o la abrazaba.


Fue duro y desagradable. Él no estaba acostumbrado a ponerse tan serio con alguién con quien comparte tareas. Decidió que tal vez, lo mejor sería que ella misma, con sus propios ojos pudiera ver y sentir el amor que existía entre su esposa y él.


Empezó a quedar con su mujer en la oficina a la hora del café. Ésta llegaba sonriente y contenta, le daba un beso a su marido y tomaban un café mientras hacían los planes para la tarde o el fin de semana. Al principio ella no lo llevaba nada bien, no le gustaba que la mujer del hombre de quien se había enamorado se pasease por sus "domínios" mostrando su felicidad.


Al poco tiempo él se dió cuenta que su compañera le hablaba de forma desagradable, muy seria y cortante, incluso recriminandole la presencia de su mujer por allí. Él no prestó más atención.


Cierto día ella se percató de que la mujer de su compañero estaba cambiada. La notaba distinta y se preguntaba qué era, algo la hacía diferente. Fue entonces cuando se fijó: estaba embarazada !! Fue como si todo se volviese oscuro de repente. Al principio sintió ira, no entendía cómo?, por qué? , si ella le amaba !!


En ese momento él se acercó a su mujer, la saludó con un beso y acarició suavemente su vientre. Fue en ese instante cuando vió como la miraba. Había una dulzura en sus ojos imposible de igualar, su rostro se iluminaba con su sonrisa al verla y parecía que nada más a su alrededor tenía importancia.


Comprendió en ese mismo instante el inmenso amor que unía a aquellas dos personas. Sintió una punzada dentro pero supo entender. Ella quería sentir lo mismo pero, no arrebatandoselo a otra mujer sino, por ella misma. En algún momento, algún día, ella tendria la oportunidad de compartir esos sentimientos con alguna persona que sí sintiese lo mismo hacia ella.


Se levantó de su silla de trabajo y, como el resto de compañeros, se acercó a la pareja. Le dió dos besos a la mujer de su compañero y la enhorabuena a los dos.


No hizo falta nada más, aquel día volvieron a ser dos compañeros de trabajo que comparten jornada y algunas vivencias como una futura paternidad, contar una vacaciones o un fin de semana, incluso, alguna situación dificil en casa y que te ayuda a verla desde otra perspectiva.


Aquel día supo lo importante que es la Lealtad con los demás, especialmente, con los que amamos.


Aquel día decidió ser leal con ella misma también.




Inma Fuentes B.













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