martes, 25 de septiembre de 2018, 16:38
Elmonarquico2015
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Faysal II. 60 años sin el Buen Rey

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Faysal II

                                                          Al-Malik Faysal Ath-thānī - Faysal II-


Si hubiera nacido en Irak y me preguntaran cuando fue el año que descendimos al infierno y el día de tal desgracia, sin duda habría contestado: -El 14 de julio de 1958. Ese día murió nuestro país, murió nuestra identidad y nuestra alma, pero sobre todo murió nuestro muy querido rey Faysal II.


Muchos han sido los reinos e imperios que han caído en las tinieblas eternas de la noche al morir sus reyes, pero sin duda alguna Irak, antigua cuna de la civilización Mesopotámica y Babilónica, ha sido y es aún el país más castigado de Oriente Medio, zona fértil y bella, pero abandonada a la rapiña y fanatismo del hombre. Pero no siempre fue así. Hasta 1958 Irak fue un país a donde podías viajar, vivir, admirar su rica herencia y tener futuro. Bajo el reinado de los Hachemitas, la casa real que aún reina en Jordania, el país alcanzó modernidad, progreso y estabilidad, nada hacía presentir que los disparos que acabaron con la vida del joven rey de Irak acabaran también con la del país.


Irak, un reino joven, pero estable

En 1921 Irak tras estar sometido al Imperio Otomano se convirtió en un reino, aunque con identidad de Mandato de la Sociedad de Naciones. Habría que esperar hasta 1932 para que el país fuera reconocido como tal y admitido en la Sociedad, pero ya se había dado un gran paso, el fin de 500 años de dominio otomano y el renacer del país del Tigris y el Eúfrates. En cuanto al rey, se colocó en el trono a Faysal I, quien había participado en las Rebeliones Árabes contra los otomanos capitaneadas por el célebre Lawrence de Arabia, el cual con la ayuda de la política y orientalista Gertrude Bell, trazó las fronteras del nuevo reino.


Y así fue como los Hachemitas se entronizaron como reyes de Irak. La constitución de 1925 otorgó el poder a Faysal como rey de Irak quien debía comprometerse a estrechar una relación de vínculos y alianzas no solo con los británicos, sino también respetar a sus conciudadanos. En aquellos


momentos Irak era un hervidero compuesto tanto por Suníes, Chíies, Kurdos, Yazidíes y una importante comunidad cristiana.


Por lo tanto había de mantenerse no solo una política de alianzas occidentales, sino también una de convivencia y tolerancia étnico-religiosa.


Faysal reinó 12 años y en esos 12 años consiguió que Irak se rehiciera a sí mismo y que la sociedad se modernizara, sin olvidar su pasado milenario; en esos años varios arqueólogos acudieron y desenterraron antiguas ciudades del período babilónico, acadio, sumerio, hitita y persa.


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                                                                Fáysal ibn Husáyn - Faysal I -



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Con la muerte de Faysal I en 1933 subió al trono su hijo Gazi I, monarca impopular, pro-nazi, mujeriego y homosexual cuyas posturas cercanas al Reich hacían peligrar la estabilidad y seguridad de la zona.


Gazi I no solo era un hedonista y sibarita, sino que además denunciaba el sionismo, admiraba el panarabismo (ideología que destruiría Irak bajo Saddam) y alentaba a que Irak entrara en la II Guerra Mundial al lado de Alemania. Su muerte en un accidente de coche en 1939 evitó este posible desastre y expansión del fascismo alemán en la zona. Entonces, y con solo 4 años de edad, subió al trono su hijo Faysal II, el rey-niño.

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                                                 Escudo de armas del reino de Irak (1921-1958) 


El rey que inspiró a Hergé

A falta de la mayoría de edad de Faysal II y que lo primero que había de hacerse era evitar la entrada de Irak en la guerra, su tío el príncipe Abd al-Ilah, fue proclamado Regente. En 1941 se dio un golpe de estado en Bagdad por el I Ministro Rashid Ali al-Gailani, simpatizante nazi, pero fue depuesto gracias a la intervención del ejército británico y con el beneplácito del Regente. La ocupación habría de durar hasta 1947.


Faysal (2-5-1935) en tanto que siendo rey-niño de un país en el cual su edad le impedía reinar, fue educado para convertirse en el digno sucesor de su abuelo, que no de su padre, para ello fue enviado a estudiar a Gran Bretaña junto a su primo Hussein, quien luego sería el rey de Jordania. En esos años y siendo ya adolescentes, ambos idearon un proyecto. Unir sus dos reinos para frenar el avance del panarabismo que amenazaba las monarquías de oriente medio.


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Ya en 1953 y habiéndose convertido en un monarca carismático y amado por los suyos, Faysal cumplió los 18, edad para reinar ya por su cuenta, si bien aconsejado por su tío y el I Ministro Nuri-Al-Said.


Su primer viaje fue a USA, en donde causó muy buena impresión y fue calificado como ´´amigo de Occidente´´. En esa década de 1950 Irak ya se había convertido en un país admirable. Las mujeres podían votar y acudir a la universidad, el turismo era bullicioso y se habían fundado varios museos arqueológicos, el más famoso el de Bagdad, en el cual contribuyeron el célebre Max Mallowan y su esposa la escritora Agathá Christie, amigos personales del monarca.


Gracias al petróleo Faysal se dispuso a llevar a cabo varios proyectos de reforma e infraestructura. Pero aquellas reformas solo favorecieron a la clase pudiente iraquí, mientras que la desigualdad siguió siendo muy alta.


En sus ratos libres el joven rey se entretenía con sus dos hobbies favoritos, la fotografía y el judo. Cuando en 1956 visitó España, se enamoró de la Alhambra de Granada, y la fotografió. También escribió un libro de judo y defensa personal.


Pero la tormenta pronto se desataría. En 1953 la monarquía de Egipto fue abolida y se proclamó una república totalitaria de corte panarabista, lo mismo que en Túnez en 1957.


He aquí que hago un breve espacio en el que se debe dar a conocer un episodio curioso. En sus años de infancia Faysal II fue inspiración para el célebre autor Hergé, para crear al hijo del jeque de los cómics de Tintín, especialmente en del País del Oro negro.


Viendo que sus reinos podían correr la misma suerte que Túnez y Egipto, Faysal y Hussein se reunieron en febrero de 1958 y juntos fusionaron los dos reinos en uno solo, prometiéndose ayuda mutua. Surgió así la Federación Árabe de Irak y Jordania.


En ese tiempo Faysal conoció a su prometida, la princesa Sabiha Fazila, emparentada con la familia Imperial turca y la real de Egipto. Todo parecía prometer que el rey tendría una vida larga y feliz. Pero el desastre se avecinaba, oculto entre las dunas del desierto, como una víbora venenosa.


Muerte de un rey y del futuro

El día 13 de julio de 1958 amaneció como otro cualquiera, soleado y con los termómetros de Bagdad marcando más de 40 grados. Por la tarde el rey invitó a palacio a un ilusionista que hizo varios trucos y números a la familia real; el propio rey les hizo algunos a sus primos pequeños. Por la noche todos se retiraron a descansar, pues el rey debía coger un avión al día siguiente a Londres para reunirse con su prometida y fijar una fecha para la boda. Pero aquella noche, de madrugada y ya a día 14, empezaron a oírse disparos de fusiles, ametralladoras y sirenas por toda la capital y el recinto palaciego. Faysal entonces llamó a su capitán de la Guardia real para preguntar que pasaba, si podía enviarles más guardias, pero pronto todo el palacio quedó rodeado por un grupo de militares, que abatiendo a los guardias de Faysal, penetraron en las habitaciones del monarca a punta de fusil y le ordenaron reunirse con el resto de la familia. Un golpe de estado había tenido lugar, y el ejército, en aquellos momentos en la frontera jordana, fue incapaz de prestar ayuda. Los militares, comandados por el que sería luego el I Ministro de Irak, Abdul Karim Qasim, prometieron al rey y a los suyos que nadie sufriría daño alguno. Se acordó que debían abandonar el país, de modo que empezaron a ser conducidos a la salida para ir al aeropuerto, pero una vez que salieron del palacio una ráfaga de balas cayó sobre ellos en el jardín.


Unos de los testigos recuerda que la abuela de Faysal, con un Corán en las manos implorando clemencia, se puso delante de su nieto para protegerle, recibiendo ella los primeros disparos, acto seguido Faysal cayó al suelo con más de tres disparos en el pecho. Su abuela, sus tíos y tías y primos mayores (los pequeños pudieron escapar con su Nanny) cayeron muertos. La escena era escalofriante. El suelo lleno de casquillos, de balas, y la sangre saliendo a chorros de los cuerpos. La familia real iraquí acababa de ser víctima de una matanza similar a la de los Romanov 40 años antes en Rusia.


Faysal aún respiraba, de modo que fue trasladado al hospital de Bagdad, pero nada se pudo hacer por su vida. El joven rey había muerto a los 23 años. Acto seguido se proclamó la república.


Faysal fue enterrado con los suyos en el Mausoleo Real de Bagdad y el resto de sus ministros siguió su fatal destino. Al día siguiente Nuri-Al-Said fue linchado en plena calle y su cadáver expuesto al público. Luego lo arrastraron por las calles, hasta quemarlo y mutilarlo.


En la lejanía y saboreando el acontecimiento, un ambicioso militar de 21 años, Saddam Hussein, empezaba su saguinaria carrera hacia el poder del país.


La muerte de Faysal trajo el período de terror, guerras y tragedias que no han dejado de golpear a Irak desde aquel Annus Horribilis de 1958. Con su muerte la dinastía Hachemí llegó a su fin en el país, dando paso a repúblicas dictatoriales hasta culminar en la represiva que instauró Saddam desde 1979 hasta 2003.


Cuando su gobierno cayó en 2003 se tanteó restaurar la monarquía, pero al final quedó en suspenso. Aquel momento pudo haber sido el adecuado para salvar el país y restaurar su antiguo orden, cosa que a día de hoy está muy lejos de hacerse realidad.


En cuanto a los supervivientes de la familia real su miembro más destacado y admirable es el Príncipe Zeid bin Ra'ad (1964) quien es el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los derechos Humanos y el primero en la Línea de Sucesión al trono iraquí.


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           Una mujer orando en la tumba del Rey Faysal II en el Mausoleo Real de Bagdad


Y sesenta años después, apenas se recuerda a Faysal en su país, en pocos lugares, uno de ellos es un frecuentado café antiguo de Bagdad en donde cuelgan fotos de la familia real por todas partes y se habla de los tiempos pasados, aquellos en los que Irak estaba lejos del infierno y cerca de convertirse en un II Edén en la tierra.


Sí, definitivamente todo murió en 1958. Murió un rey amado por los suyos que estaba empezando a vivir y a amar la vida y que aún podría seguir vivo y reinando a los 83 años, los cuales habría cumplido este pasado 2 de mayo. Murió, e Irak se fue con él.




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Autor: Conde Bevilacqua Benedetti














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