martes, 18 de diciembre de 2018, 16:20
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Curiosidades de linaje. Montemayor. Parte 2ª

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En el artículo anterior contaba que don Ambrosio de Montemayor, nacido en cartagena en 1621, fue veedor general de la escuadra de galeras de España, pagador de armadas y fronteras(1) y secretario Real(2) en Cartagena; casó en 1639 con doña María Conesa, y tuvieron a don Manuel Andrés(mi 7º abuelo) nacido en Cartagena en enero de 1652, que continuó el oficio de su padre como veedor de la escuadra de Galeras; y a don Pedro nacido en Cartagena en noviembre de 1652, que hizo carrera en la Armada y cuya memoria, a falta de descendencia directa, es mi deber y un honor mantener viva.


Escudo Montemayor

                                                  Escudo de los Montemayor de Córdoba 


Don Pedro de Montemayor y Conesa, teniente general de las Reales Galeras de España:


Dijo Pavía(3) que este distinguido General figuró con crédito y concepto en el cuerpo de galeras en el primer tercio del siglo XVIII. Aunque incompleta su biografía por falta de datos y noticias en los archivos de marina, merece, por los que se han podido reunir, que no queden oscurecidos sus servicios.


En 1676 se menciona a don Pedro como veedor de las galeras de España(1), junto a su hermano don Manuel Andrés(4).


En 1680 casó en Cartagena con doña Juliana Rato y Blanquete hija de don Pedro Francisco Rato, capitán y regidor perpetuo de Cartagena, curiosamente mi octavo abuelo. 


Escudo familia Rato de Cartagena

                                   Escudo familia Rato de Cartagena originarios de Génova 


En 1687 don Pedro con 35 años servía en la Armada del último Rey español de la dinastía austríaca, Don Carlos II. En ese año figura en el bautismo de uno de sus sobrinos como capitán de la galera Santa Ana de la escuadra de España.


En 1689 el Rey Don Carlos II jubila a su padre don Ambrosio Francisco de 72 años, veedor general de la escuadra de España y secretario Real(5). En recompensa a sus muchos servicios le concede dos hábitos de la orden de Santiago para sus hijos(6).


Don Pedro es nombrado caballero de Santiago en 1690, (al igual que su hermano don Manuel Andrés, mi 7º abuelo), cuando era capitán de mar y guerra de la galera Santa Ana, de la escuadra de España.


En 1696 mandando su galera sobre la costa de Cataluña apresó a veinticinco bajeles mercantes y dos galeras francesas.

Galera

                                                                                   Galera Real


En 1698 apadrinó a su sobrino don Fulgencio de Montemayor y Rato, que en 1736 sería agraciado con el título noble de marqués de Montemayor en Dos Sicilias (genealogía que continuaré en otro artículo). Aquí se nombra como caballero del orden de Santiago y capitán de mar y guerra de la galera Santa Ana de la escuadra de España.


Al llegar el Rey Don Felipe V en 1701 le juró lealtad, siéndole encomendadas por Su Majestad varias comisiones privadas hasta julio de 1704 que ya consta de regreso en Cartagena(7).


En junio de 1706, don Luis Manuel de Lando Fernández de Córdova, conde de Santa Cruz de los Manueles, cuatralvo de las galeras de España, con las dos galeras de su mando (Capitana y Almudena) con base en Cartagena, se le encarga hacer un viaje para transportar materiales, alimentos y armas a la plaza de Orán, que estaba siendo asediada por los moros. Don Luis decidió traicionar a su Rey. Se sublevó la chusma de la galera junto a algunos oficiales y aclamaron al Rey Carlos. Quiso resistir tan infame conjura el capitán de la Capitana don Francisco Grimau, y fue preso, igual que don Manuel de Fermosella, capitán de la galera Almudena, y el veedor don Manuel Grimau, hijo de don Francisco Grimau(8). El Conde navegó en busca de la escuadra británica que estaba en Altea para solicitar su apoyo. Dejó la ciudad de Orán desabastecida lo que causó su rendición a los moros, no pudiéndose recuperar hasta 1732.


No quedó aquí la traición pues les dijo a los británicos, que defendían la causa del archiduque Carlos, que era muy fácil tomar el puerto de Cartagena, por estar ya el pueblo a favor del archiduque. La defensa estaba a cargo de tropas francesas, las cuales al ver entrar la escuadra al mando del almirante Perterborough, se rindieron sin pegar un tiro. El alcalde de la ciudad le pidió al almirante británico veinticuatro horas para decidir si se rendían o no; terminado el plazo se rindieron. En el libro de sesiones del Ayuntamiento en la hoja de ese día veinticuatro figura abierta la sesión, nada dice de lo discutido y por quienes, escribiendo solo, “entregada la plaza”. Esto facilitó que fuera tomada poco después, igualmente por rendición, la ciudad de Murcia y un poco más tarde la de Alicante(9). Cinco meses después se volvió a recuperar la ciudad de Cartagena por el duque de Berwick.


Don Francisco de Grimau permaneció en la ciudad de Valencia en prisión, hasta el día 8 de mayo del año de 1707 que fue reconquistada por los partidarios del Rey Don Felipe V. Puesto en libertad, pasó al Puerto de Santa María donde el día 29 de noviembre siguiente se le otorgó el mando de la galera Capitana(9), con la que salió junto a otras tres (una de ellas la galera Santa Ana capitaneada por don Pedro de Montemayor) para transportar socorros a la plaza de Ceuta, donde llegó a primeros del año de 1708. A su regreso y con las mismas galeras participó en la reconquista de la ciudad de Tortosa.


En el año 1709 don Pedro con su galera Santa Ana se encuentra en el bloqueo de la ciudad de Barcelona (partidaria del pretendiente de la casa de Austria). Apresó sobre el cabo Bagur a una saetía corsaria y una fragata a remos barcelonesas.


En el mes de marzo del año 1710 estando de crucero sobre las aguas de Almería apresó, después de batirla, una fragata argelina, En septiembre del mismo año recuperó un bajel francés que tenían rendido tres fragatas cata­lanas, mereciendo esta acción las gracias del Rey.


Al año siguiente en el mismo mes apresó la fragata Ibicenca. Días después atacó a un buque de alto bordo que al recibir certeros impactos picó el cable de remolque de una mora que había capturado y huyó. Se recuperó el remolque abandonado.


Continuaba la guerra de sucesión y las acciones en el mar se sucedían, así encontrándose de crucero sobre los Alfaques de Tortosa en el año 1712 capturó dos buques mallorquines. El día 27 de julio seguido, atacó con demostrado valor a una saetía, dos pingues y una fragata de remos moros, que no pudieron soportar la fuerza del combate siendo todos capturados.


En 1712 don Pedro de Montemayor, capitán comandante de las galeras de España, fue testigo en Cartagena de la boda de don Juan Carlos Tacón de Cárdenas, con doña Josefa Maria Grimau y Peralta, hija del Gobernador de las galeras de España y caballero de Santiago, don Francisco Grimau, compañero y amigo personal de don Pedro, que en 1706 se enfrentó al traidor conde de Santa Cruz de los Manueles y quedó preso en Valencia.


Fue ascendido por sus méritos al grado de cuatralvo en el año 1712. Terminada en 1713 la guerra de sucesión con el tratado de Utrecht, fue comisionado en 1714 para transportar al Rey del Reino Unido Don Jorge I, primero de la dinastía de los Hannover, a bordo de la galera Patrona en conserva de la Santa Ana, saliendo de Vinaroz con derrota a Livorno capital de Liorna, donde embarcó el conde de Montemar don Francisco Carrillo de Albornoz, para incorporarse en la península al ejército de Don Felipe V.


Rey Jorge IDon Jorge I Rey del Reino Unido, primero de la dinastía de los Hannover 


En agradecimiento a todos sus buenos servicios el Rey Don Felipe V firmó en 1715 la Real Cédula que lo elevaba a la dignidad de General:


“D. Felipe por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Aragón, etc. Por cuanto he resuelto crear tres jefes de escuadra de galeras, para que según las antigüedades de servicios de cada uno, tengan su lugar en este grado, embarcándose estos tres Jefes siempre en la galera capitana, si no es en el preciso caso de que yo mande otra cosa, en cuya consecuencia he nombrado á vos el Coronel D. Pedro Montemayor, capitán de la galera San José, por el tercero de dichos Jefes de escuadra de dichas galeras…”.


En el año 1717 salió de Cartagena al mando de dos galeras para unirse a la del mando de don Francisco Grimau, siendo las llamadas Patrona, San Felipe y San Genaro formando parte de la expedición al mando del marqués de Mary para la reconquista de la isla de Cerdeña entregada a los austriacos en virtud del Tratado de Utrech, terminada con bien regresaron a Cartagena el día 31 de enero del año 1718.


El 19 de junio del año 1718 zarparon de Cartagena rumbo a Barcelona, seis galeras bautizadas Capitana, San Felipe, San Genaro, Soledad, Santa Teresa y Colorada más una galeota, al mando de don Francisco Grimau y como segundo don Pedro de Montemayor. Participaron en el desembarco realizado en Castellmare en la isla de Sicilia y posteriormente en Palermo, siendo tomadas ambas pacíficamente.


Batalla Cabo Passaro

                                     Recreación pictórica de la batalla del Cabo Passaro 


La batalla del Cabo Passaro (o Passero) fue un enfrentamiento naval entre España, representada por los almirantes don Antonio Gaztañeta y don Fernando Chacón, y Gran Bretaña, representada por el almirante Sir George W. Byng. El incidente ocurrió el 11 de agosto de 1718 en las inmediaciones del Cabo Passero en Sicilia atacando la escuadra inglesa a la española sin previa declaración de guerra entre los dos países. Pocos días antes se firmó el tratado de la Cuádruple Alianza, que unía al Reino de Gran Bretaña, Francia, Provincias Unidas y el Sacro Imperio Romano Germánico contra España, por la invasión de Córcega y Cerdeña llevada a cabo por Don Felipe V.


La flota española constaba de 23 naves de guerra y algunas más con provisiones. Sin embargo, no navegaban en bloque, sino de manera dispersa, y en un primer momento no consideraron a los británicos como una amenaza, por lo que no se preocuparon por sus intenciones. La armada británica partió en dos a la flota española. Una parte, integrada por las naves de menor calado, que se acercó a la costa, y las de mayor potencia, que se enfrentaron a los barcos británicos. Estos no tuvieron problema en derrotar a los navíos españoles, pues en líneas generales se encontraban en muy mal estado, y buena parte de ellos fueron hundidos o capturados. Las pérdidas fueron menores gracias a la decisión guiada por la intrepidez y gran valor, pues con sus galeras se metieron en medio del combate, lanzando cables a los buques más dañados y a remolque los fueron sacando del centro del combate, evitando así su pérdida total. No pudiendo las galeras, ni por su corta fuerza, ni por sus circunstancias especiales restablecer el combate, llevaron estas con los remos a las cercanías de la costa y aguantándose en poca agua, evitaron que las apresaran los enemigos; conseguido lo cual se dirigieron a Palermo y de allí a Cartagena.


Batalla Cabo Passaro1

                                 Recreación pictórica de la batalla del cabo Passaro 


Estuvo destinado durante dos años a proteger la isla de Sicilia donde desempeñó grandes servicios, pues la manifiesta ventaja de las galeras al ser independientes del viento les permitía salir y entrar cuando fuera necesario de puerto, aparte de poderse acercar mucho a tierra por su menor calado evitando que el fuego enemigo llegara a ellas ratificando con ello el valor militar de este milenario tipo de buques, demostrando que aún se encontraban en condiciones con algo de conocimiento y astucia de prestar muy buenos servicios, y él así lo dejó palpable. Como fue el caso de apresar una saetía con ciento sesenta soldados austriacos de transporte, siendo sacada a viva fuerza del puerto de Messina a pesar de estar protegida por buques británicos. Toda una demostración de arrojo y valor.


Al finalizar la guerra con los austriacos regresaron a Cartagena, donde continúo prestando diferentes comisiones, entre ellas, acudir en socorro de la ciudad de Ceuta, donde de nuevo demostraron las galeras su valor militar al entrar y salir del puerto con independencia del viento, facilitando a su vez el desembarco efectuado el día 15 de noviembre del año 1720 en la playa Benítez a retaguardia de las posiciones enemigas, siendo aprovechada la distracción de fuerzas para hacerles frente, con la salida efectuada desde la misma plaza, sorprendiendo a los enemigos entre dos fuegos causando la desbandada general a las montañas cercanas de todos ellos. Se levantó definitivamente el sitio de la plaza que llevaba más de veinticuatro años soportando, porque los británicos apoyaban a los moros desde la guerra de sucesión en la península, pues era el sueño británico poder dominar las dos partes del estrecho.


Por su ejemplar comportamiento el Rey por Real cédula del día 4 de febrero del año 1721, le concedió la Encomienda de Villa Escusa de Haro (Cuenca) en la Orden de Santiago, que le rentaba 14.571 reales de vellón anuales.


Al mando de la galera Santa Teresa en misión de combatir el corso, se encontró don Pedro el día 25 de julio de 1722 con una fragatilla mora saliendo de tierra sobre el cabo de Plata en Tarifa. Le dió caza hasta el centro del estrecho de Gibraltar. Como los moros no se dieron por vencidos y con el fin de ahorrar bajas propias, en lugar de abordarla la hundió al cañón, capturando dieciséis enemigos, siete se ahogaron.


En atención a sus dilatados servicios, por Real cédula del día 27 de septiembre de 1729 fue ascendido al grado de teniente general y continuó prestando los servicios de su alto grado en Cartagena, base de las últimas galeras de España.


El Rey Don Carlos VII de las Dos Sicilias (luego Don Carlos III Rey de España) por Real Decreto dado en Nápoles el 1 de junio de 1736, refrendado de su secretario don José Joaquín de Montealegre, en gratitud por la recuperación de sus Reinos de las Dos Sicilias, concede título noble de marqués de Montemayor a don Fulgencio de Montemayor, capitán de la galera Soledad, haciendo notar los relevantes servicios de su tío: “... y de las circunstancias y singulares méritos que concurren en su tío el Theniente General Don Pedro de Montemayor, ejecutados por espacio de más de 60 años… “.


El día 22 de septiembre del año 1737 falleció en Cartagena de enfermedad natural cuando contaba con ochenta y cuatro años de edad, de ellos sesenta y cinco de brillantes servicios a España, no tuvo sucesión. Pavía lo calificó de entendido marino y militar bizarro.


Carta Manuscrita


Se publica su necrológica en la Gazeta de Madrid(10):

" ... murió el día 22 del pasado mes en la ciudad de Cartagena de edad de 84 años don Pedro de Montemayor, Comendador de Villaescusa de Haro en la Orden de Santiago y Theniente General de las Reales Galeras de España, habiendo merecido llegar a este grado con 65 años de servicio continuado, pasando por todos los empleos inferiores en que se adquirió general aprobación."



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Autor: Juan Adolfo Cerón

Caballero Comendador de la H.N.M.E. en Murcia




Bibliografía:

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.


Rodríguez González, Agustín Ramón.: Galeras Españolas. Del Egeo al mar de la China. Colección Bazán. Barcelona, 2007. Edición no venal.


El catálogo de documentos de Vargas Ponce del museo naval de Madrid, en su documento 198, folio 352 del año 1691, menciona a Pedro de Montemayor como capitán de la galera Santa Ana.


Referencias:

(1).- El 15 de enero de 1568 se dictan las instrucciones para el régimen de la Armada de Felipe II. Dicen en su artículo 41: «La cuenta y razón de lo que toca al sueldo de la Armada y gente de ella y de nuestras galeras, así como las que anduvieren por nuestra cuenta propia y del subsidio, y de lo uno y de lo otro, y distribución del dinero y de las vituallas, bastimentos y municiones, y compras de ellos, y todo lo demás tocante y concerniente a ésta; dejando que la tengan de sus libros todos los Veedores, Contadores y Proveedores». «Con objeto de que el Veedor y Contadores de las Armadas y Flotas pudiesen ejercer sus cargos con la debida Independencia de aquellos a quienes debían fiscalizar e intervenir, no se les podía prender por los Generales...». Durante el siglo XVII muchos de estos veedores generales asumen el mando de escuadras, falleciendo algunos en acto de servicio, como don Francisco Alfaro, que en marzo de 1672 muere a bordo de la fragata «San Antonio», durante el combate y rendición del navío francés «Santiago», hundido en Cádiz.

(2).- Catálogo de documentos de Vargas Ponce del museo naval de Madrid, en su documento 188, folio 334 del año 1688, título Real por el que el Rey Carlos II nombra secretario suyo a Ambrosio Francisco de Montemayor en consideración a sus servicios.

(3).- Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873, página 600.

(4).- Según el catálogo de documentos de Vargas Ponce del museo naval de Madrid, en su documento 10, folio 17 del año 1676 se menciona a don Pedro de Montemayor como veedor de las galeras de España, al igual que su hermano don Manuel mencionado en documento 13, folio 20, del mismo año.

(5).- Catálogo de documentos de Vargas Ponce del museo naval de Madrid, en su documento 195, folio 347 del año 1689, despacho Real concediendo la jubilación a Ambrosio Francisco de Montemayor, secretario y veedor general de las galeras de España, dejándole la mitad del sueldo de veedor junto con la alcaldía que tiene de 300 ducados al año.

(6).- Catálogo de documentos de Vargas Ponce del museo naval de Madrid,en su documento 111, folio 189 del año 1693, se le suspende por decreto Real el sobresueldo que tenía de veedor de las galeras de España a Ambrosio Francisco de Montemayor, que antes había renunciado, gesto por el que el Rey Don Carlos II había otorgado merced de hábito de Santiago para sus dos hijos don Manuel Andrés y don Pedro.

(7).- En julio de 1704 consta como testigo en Cartagena junto a su mujer en el bautizo de su sobrina doña Catalina María García de Cáceres, y era capitán de la galera Patrona y caballero de Santiago. En mayo de 1705 consta como testigo de un bautizo en Cartagena, figura como caballero de Santiago y capitán de mar y guerra de la galera Santa Ana. En diciembre de 1705 consta como testigo de un bautizo en Cartagena, figura como capitán de mar y guerra de la galera Santa Ana.

(8).- “Comentarios”, escrito por el marqués de San Felipe.

(9).- Compilado por www.todoavante.es, biografía de don Francisco Grimau.

(10).- Gazeta de Madrid de 1 de octubre de 1737, página 164.
















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