jueves, 13 de diciembre de 2018, 08:14
Elmonarquico2015
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De doña Manolita a doña Manuela

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Juan Carlos Ayuso

Doña Manolita, probablemente sea la administración de loterías más famosa de toda España. Ubicada en la madrileña Puerta del Sol, comenzó a funcionar en 1904, casi al mismo tiempo que subía al trono Alfonso XIII.


Durante más de un siglo, el despacho de loterías de doña Manolita ha repartido suerte a los españoles cambiando la situación y el destino de tantos, con generosidad.


Y es que el destino es esquivo y obstinado, imposible de vaticinar por más que algunos se empeñen o incluso trabajen para que ciertas cosas ocurran.


Tal vez por eso, un servidor, periodista y creativo publicitario con bastantes años de profesión a sus espaldas, acaba de recoger el guante lanzado por D. Francisco Rodríguez Aguado, Presidente Nacional de la HNME, para asumir la Secretaría Nacional de Prensa de la Hermandad y la dirección de EL MONÁRQUICO... ¿Y qué pinta aquí el destino, se preguntarán ustedes?.


Pues pinta…, con trazo rápido y rica paleta de colores.


Nuestra relación se remonta al III Certamen Internacional Felipe VI el pasado mes de marzo, en cuya edición obtuve el Primer Premio de Relato por, LO INVISIBLE, breve semblanza de una etapa de la vida de Alfonso XIII, ciertamente sorprendente; la Oficina Pro Captivi, operativa en el Palacio Real de Madrid durante la Primera Guerra Mundial y que pueden descargar de forma gratuita en mi web literaria: juancarlosayuso.com.


Nunca pude imaginar que un relato corto, el cual indudablemente hace bueno el dicho de, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, pudiera dar tanto de sí trayéndome hoy a estas páginas, gracias entre otras cosas, a la plena libertad otorgada por D. Francisco al encomendarme la dirección del periódico.


De nuevo saco a colación al destino que se ha cruzado en mi vida y en la de D. Miguel Adrover Caldentey, mi predecesor en el cargo, quien por determinadas circunstancias necesita más espacio personal en este momento de su carrera, a pesar de lo cual continuará prestándonos su apoyo. Gracias Miguel. 

Sin tu labor, posiblemente, hoy no estaría escribiendo este editorial.


Así que por toda esta suerte de coyunturas me encuentro volviendo a mis orígenes: el periodismo. Soy afortunado por mi trabajo como creativo publicitario. La publicidad, créanme, es una escuela de excelencia que se disfruta cuando se vive con pasión. En ella solo vale lo mejor. Espero y confío que todo lo aprendido salga a relucir a través de las páginas de EL MONÁRQUICO, sin embargo, me apetecía volver al mundo de la prensa. Desde la responsabilidad y el reto que conlleva asumir la dirección de un medio informativo, rubrico el compromiso de trabajar con honestidad en defensa de la verdad, algo con frecuencia olvidado.


A modo de anticipo, me gustaría compartir una reflexión con ustedes: la decisión del Ayuntamiento de Madrid de cambiar de nombre al Parque Felipe VI. Según me han informado, la Señora Carmena argumentó en un pleno del Ayuntamiento que contaba con el visto bueno de la Casa Real (!).


Mi cortafuegos mental ha emitido una señal de alarma.


Parece lógico pensar que si el Rey no interviene en política, la política no debería “intervenir” al Rey, porque atacar al Rey es atacar a España y atacar a España es atacarse a usted misma, salvo que tenga otros planes para nuestro país, en cuyo caso me tendrá enfrente.


Es un triste contraste que desde el despacho de loterías de doña Manolita se siga repartiendo suerte y desde el despacho de doña Manuela, se convierta en una lotería la suerte de los ciudadanos, como si la orientación al bien común no fuera suficiente tarea para el consistorio madrileño. El erario público está para lo que está.


Disculpe que no le acompañe a la salida. Tengo mucho trabajo por delante doña Manuela.



Juan Carlos Ayuso

Director de El Monárquico















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