jueves, 13 de diciembre de 2018, 06:49
Elmonarquico2015
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La Sábana Santa “el símbolo del sufrimiento de los inocentes de todos los tiempos”

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                         Santo Entierro (Monasterio de Santiago de Uclés). (Foto:Jacinta Lluch Valero)




FranciscoJ.TostadoAsí la definía el papa Juan Pablo II pero también se la conoce como la Síndone, el Sudario de Turín o el Santo Sudario, se encuentra en la capilla real de la Catedral de San Juan Bautista, en Turín (Italia). Compuesta de una tela de lino mide 436 cm x 113 cm., muestra la imagen de un hombre con marcas propias de una crucifixión. Lejos del intenso y prolongado debate que ha suscitado entre la comunidad científica (al final dejaré enlaces de ello), mi intención es explicar lo que se sabe de su viaje a través del tiempo. 


Durante los primeros siglos de la Cristiandad se custodiaba en la ciudad de Edesa (actual Urfa, en Turquía) el mandylion (paño en griego) un retrato de Jesús en tela. Según la tradición, el rey de Edesa, Abgar, escribió a Jesús para que le sanara una grave enfermedad. Este le envió un mensajero que lo curó y pintó su imagen, atribuyéndole un origen divino.


En el año 943 Edesa estaba bajo el poder musulmán y exigieron al emperador de Bizancio, Romano I Lecapeno, la liberación de 200 prisioneros árabes y gran cantidad de oro a cambio de la santa reliquia. Tras acceder al intercambio, el 15 de agosto llega a Constantinopla donde fue depositada en la capilla imperial de Faro, junto el pan consagrado en la Última Cena. Con el sucesor de Romano I, Constantino VII, es cuando la tela adquiere su dimensión divina al considerarse que es el sudario en el que fue envuelto al verse unas manchas rojas que se atribuyeron a restos de su sangre. Será durante la Cuarta Cruzada (1204) que la reliquia desaparece tras el saqueo de la ciudad.


                                          Fotografía de cuerpo entero de la Sábana Santa de Turín



Los templarios comienzan a venerar un “ídolo” inspirado en el mandylion, similar a los iconos bizantinos, sin aureola y sin cuello, y a partir del año 1307 comienza el proceso contra ellos. Se tiene constancia del interrogatorio a Arnault Sabbatier que declaró que, al ingresar en la Orden, se le ordenó adorar tres veces una tela que mostraba la figura de un hombre de cuerpo entero. Recientemente, la investigadora italiana Barbara Frale, especializada en el Temple, afirmó hace cinco años que este lienzo sería la Sábana Santa que estaría en manos de la Orden tras el saqueo de Constantinopla. Frale especula que Geoffroy de Charny, el templario quemado junto con De Molay en 1314, podría ser familiar del portaestandarte de Francia que, años después, se hizo con la Sábana Santa y que acabaría por estar expuesta en la colegiata de Lirey, en 1357. La Iglesia católica no se ha manifestado en cuanto al sudario, aunque en 1958 el papa Pío XII autorizó que fuera venerado.


Las pruebas científicas:


Fotografía de la Sábana Santa en dos versiones: a la izquierda, en positivo; y a la derecha, en negativo. Hay que tener en cuenta que, a diferencia de una foto, la imagen en el sudario se trataría de la impresión directa del cuerpo sobre la tela, de tal manera que su lado derecho (a la izquierda en la imagen) correspondería a la izquierda del rostro real. Por tanto, vemos una imagen invertida a la realidad, es decir que en la frente habría una “Ǝ” y no una “E”.


Se han realizado numerosas investigaciones durante el siglo XX, y con el permiso de Humberto de Saboya, su dueño en 1973, se formó una comisión de estudio multidisciplinar que contaba con radiólogos, físicos, historiadores y forenses. Sus resultados no fueron favorables a la autenticidad aunque tampoco la excluían de manera concluyente. Desde 1983 la Iglesia católica es la propietaria y quince años después, el papa Juan Pablo II, declaró “confío a los científicos la tarea de continuar investigándolo”.


En 1988 se autorizó a tres laboratorios independientes (la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, la Universidad de Arizona y la de Oxford) a realizar la prueba del carbono-14, coincidiendo en los resultados y datándola entre los años 1260 y 1390 con una fiabilidad del 95%. Era la primera aparición histórica documentada del Santo Sudario. Tras publicarse los resultados en la revista Nature, la santa Sede aceptó los resultados pero no retiró su culto por lo que representa, un símbolo de la crucifixión.


Hace doce años que se realizó una restauración del lienzo con los últimos avances tecnológicos (microfotografías, espectrometrías…) levantándose por primera vez el forro posterior que cubría la tela.


Hoy en día la polémica continúa…




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Autor: Francisco Javier Tostado

Médico especialista en Obstetricia y Ginecología

Escritor, amante de la historia y bloguero

http://franciscojaviertostado.com























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